Archive for abril, 2011

El síndrome de Jerusalén

miércoles, abril 20th, 2011

CARTA DESDE TEL AVIV (ISRAEL)

Javier García de Viedma

Jerusalén es una ciudad de una intensidad única y difícilmente repetible. Tres veces santa (una por cada religión abrahámica), destruida en dos ocasiones, sitiada 23 veces, conquistada y reconquistada en 44 ocasiones y atacada otras 52. Tiene más de 6.000 años y todavía hoy es una ciudad dividida. Cuando uno pasea por sus calles empedradas siente sobre sí todo el peso de su historia, una mezcla de sobrecogimiento, respeto y temor que le hacen sentirse como si estuviera caminando sobre muertos. Y es que Jerusalén es también un gigantesco cementerio. Frente a la Puerta Dorada, por donde muchos judíos creen que entrará el Mesías, está el cementerio de Josafat, en el que por una tumba se llega a pagar hasta un millón de dólares. Detrás, desde el Monte de los Olivos se puede contemplar la imagen más bella y conocida de la ciudad.

Es tan poderosa, tiene tanto magnetismo esta ciudad que existe un síndrome psiquiátrico que lleva su nombre. El síndrome de Jerusalén fue  diagnosticado  por vez primera por el doctor Fair Bar-El, director durante años del hospital psiquiátrico de Kafar Shaul. Entre 1979 y 1993, examinó a 470 turistas afectados con demencia transitoria, de los cuales el 66% eran judíos, el 33% cristianos y un 1% no tenía afiliación religiosa definida. El síndrome también se da entre los residentes y es más frecuente con ocasión de las fiestas religiosas, tanto judías como cristianas. Curiosamente, afecta a más protestantes que a católicos. Los aquejados suelen mostrar síntomas al poco de llegar a la ciudad, sienten nerviosismo, ansiedad y necesidad de aislarse. Poco después, caen en la manía purificadora y se someten a constantes abluciones, baños o ritos de inmersión. En una fase posterior, no es infrecuente que se vistan con ropajes a la usanza de los profetas, o se ciñan túnicas blancas, identificándose con alguna figura bíblica. 

Cementerio de Josafat

En general, los afectados por el síndrome no presentan conductas peligrosas, ni siquiera es necesario internarlos y a lo sumo son sólo motivo de risa o molestia. Muchos de ellos tienen antecedentes psiquiátricos, pero hay un 10% que no, simplemente sufrieron un arrebato súbito, que terminó pasados 4 o 5 días y después sintieron vergüenza y deseos de olvidar el episodio. Los casos más graves documentados son los de un danés que creyó ver a la Virgen sobre la cúpula de la mezquita de Omar y se dirigió a ella a gritos, y acabó detenido por alterar el orden público; el de un californiano que buscaba una vaca roja para inmolarla, siguiendo el precepto del Libro de los Números, capítulo 19; o el del norteamericano David Koresh, que permaneció un tiempo en la ciudad sin signos aparentes de trastorno, pero de regreso a su país se proclamó Mesías y fundó su secta en Waco (Texas).  Pero el caso más conocido es, sin duda, el de Dennos Rohan, un joven turista australiano, evangélico y trastornado, que en 1969 incendió la mezquita Al-Aqsa, según aseguró por mandato divino, a fin de provocar la segunda venida de Cristo, lo que a punto estuvo de originar un conflicto de proporciones mayores.

Pero es que Jerusalén, con su belleza perturbadora, su antigüedad aplastante, su mística y sus muertos, es a la vez divina y diabólica. No es tan extraño que haya gente que enloquezca al visitarla.

¿Por qué, Señor, callaste? ¿Por qué toleraste todo esto?

miércoles, abril 20th, 2011

CARTA DESDE TEL AVIV (ISRAEL)

Javier García de Viedma

Yad Vashem significa, en hebreo, “monumento y nombre”. Tiene su origen en la cita bíblica de Isaías 56, 5º (“… yo he de darles en mi Casa y en mis muros monumento y nombre…; nombre eterno les daré que no será borrado”). Comúnmente se le conoce como el Museo del Holocausto. Pero la palabra holocausto no es la adecuada para designar todo lo que pasó en Europa hace 70 años. Un holocausto es un sacrificio ofrecido a Dios, una ofrenda religiosa, más o menos primitiva, sangrienta y cruel, pero es casi una broma de mal gusto calificar de holocausto a lo que los nazis hicieron con el pueblo judío. Por eso en Israel prefieren llamarlo Shoah, que en hebreo significa calamidad, catástrofe. Pero en realidad no hay palabras para expresar lo que uno siente al visitar Yad Vashem.


Se trata de un imponente edificio de cemento desnudo que da cumplimiento a las palabras de Yahvé a Isaías, pues no tiene otra finalidad que guardar la memoria de las víctimas del genocidio. Todas, una por una. Está estructurado de manera sencilla: unas gigantescas losas de hormigón se apoyan formando un pasillo triangular que se proyecta a lo largo de 200 metros y termina abriéndose en una terraza suspendida sobre Jerusalén. Los muros y el pasillo transmiten una sensación de frialdad, opresión y poder que producen angustia al visitante. Es una impresión de poder brutal sólo aliviada por el tragaluz en forma de prisma que lo recorre de punta a punta dejando que entre en él la luz natural y que hace que cuando uno llegue al extremo donde se curva el cemento, abriéndose en la espléndida terraza sienta por una sola vez algo de esperanza. Porque todo lo que se ve en Yad Vashem invita a la desesperanza, hasta el punto de que al frío que se le instala a uno en el alma se suma el silencio provocado no sólo por lo que uno contempla (hay una sala impresionante dedicada a los 1,2 millones de niños asesinados) sino porque simplemente se le acaban las palabras. 

Después de la visita, pasado un tiempo, vuelve el alma al cuerpo, desaparecen el frío y el silencio y la cabeza se llena de preguntas. Las que encabezan este artículo las pronunció Benedicto XVI durante su visita a Auschwitz en 2006 y hay toda una reflexión teológica, que trata de resolver el dilema de si es posible creer en Dios después de aquello. Pero cabe también preguntarse si después de los campos de exterminio es posible amar; o si puede haber poesía tras el genocidio; o si el humor es aceptable después las cámaras de gas. Yo me pregunto, ¿cómo fuimos capaces? Porque fuimos nosotros, el género llamado humano y más específicamente los europeos, los que fabricamos la ideología y las técnicas industriales para producir muerte en masa, traspasando un límite más de una larga serie y alcanzando el punto más bajo de nuestra decadencia. Desde entonces ya nada es lo mismo. Ni en el mundo, ni en Europa, ni en nuestros corazones.

Comprar acciones para tener verdura fresca

miércoles, abril 20th, 2011

CARTA DESDE OAK RIDGE (ESTADOS UNIDOS)

Benjamín Carreras

Jueves, 10 de febrero de 2011
Gracias a la globalización podemos ahora disfrutar de verduras y fruta todo el año. Verduras grandes y hermosas,…., pero sin sabor y que solo Dios sabe cómo han sido cultivadas. Ese mercado global no solo nos quita el sentido del sabor, y posiblemente la salud, si no que también impacta negativamente en la agricultura local. Pero los productos son baratos, aunque los que los cultivan ganen una miseria por ello. Beneficios de la globalización.

En USA estamos viviendo una reacción a esta situación. Hace años se introdujo una idea, importada de Europa,  la de la agricultura apoyada por la comunidad (CSA). Mi primera experiencia fue en Fairbanks, Alaska, a donde voy a trabajar los veranos. Luego, hace poco la aplicaron algunas granjas aquí en el área de Oak Ridge, y está muy extendida en todo el país.

La idea consiste en que el agricultor vende unas “acciones” a principio de año y se compromete a proporcionar verduras durante el periodo primavera–otoño,  unas 25 semanas, a los accionistas. De esta forma, el agricultor tiene un capital disponible al sembrar la cosecha y el cliente verduras frescas y orgánicamente cultivadas durante unos meses.  La selección de verduras suele ser variada y en esto está el éxito del agricultor, en proporcionar cada semana a sus accionistas variedad y calidad de verduras.

Verduras para una semana

 

Recuerdo una semana en que las verduras consistieron en siete pepinos y algo más. Fue como un regreso a las comidas que solía tener en mis visitas a la Unión Soviética en los 80s. No fue una buena recomendación para inversiones futuras en esa granja. Pero el agricultor inteligente evita esos errores. Además suelen experimentar con verduras que son poco comunes y cada semana junto con las verduras nos ofrecen recetas de cocina adecuadas para la selección del momento. La foto muestra un buen ejemplo de una selección semanal. Es de Fairbanks, en donde he tenido la mejor experiencia en ese sistema.

La puesta en acción de la CSA replantea la relación entre el productor y el cliente.  La relación se hace más directa, de forma que el cliente puede visitar la granja y ver cómo se lleva a cabo el cultivo. El agricultor por su parte puede responder a los deseo del cliente  e intentar experimentos con verduras que ellos deseen.

Todos salimos beneficiados con experimentos de ese tipo. A corto plazo, los productos pueden resultar algo más caros que lo que nos ofrece el mercado global, pero a la larga nos beneficia a todos. Nuestro apoyo a la economía  local, como pedía Pedro Luis Pons Goñalons en una carta al diario Menorca hace unos días, es lo que mantendrá nuestros puestos de trabajo a largo plazo.

Hivern, el Dia de la Marmota

miércoles, abril 20th, 2011

CARTA DES D’AMHERST/MASSACHUSETTS (EEUU)

Júlia Llompart Esbert

Dilluns, 7 de febrer de 2011. Aquest matí, m’he aixecat amb el silenci i, com sempre, m’he afanyat a mirar per la finestra buscant la neu. La rutina d’aquest darrer mes segueix i l’escenari blanc de la vall m’omple els ulls. Després, m’he preparat un cafè i he encès l’ordinador per mirar la predicció del temps i el correu. Fa fred, deu graus sota zero, però, avui sabrem si durarà o no. És el “Dia de la Marmota”, és a dir, un dia en què els nord-americans estan pendents que en Phil, la famosa marmota, predigui, depenent de si veu ombra o no, si la primavera arribarà en quatre o en sis setmanes.

En un dia com avui, al lloc on visc i sense cotxe, es poden fer poques coses: quedar-se a casa hivernant, anar al “mall” a comprar alguna cosa que no necessites (activitat predilecte d’alguns nord-americans durant el cap de setmana) o caminar fins al poble i entrar en algun dels cafès que hi ha. Així doncs, tot i el fred, i com que avui no he d’ensenyar a la universitat, decideixo anar al centre. 

Polar, abric, gorro, guants, bufanda i botes. Surto de l’apartament on visc i entro en un caminet de menys d’un metre d’ample que em guia cap al meu destí. Muntanyes de neu em protegeixen, arbres enormes despullats em cobreixen i un esquirol se’m creua ràpidament com si tingués més fred que jo. Cases grans típiques nord-americanes a tot arreu amb la bandera penjada. De fet, va ser aquest símbol dels Estats Units gairebé la primera cosa que vaig veure en arribar al país. Gran, onejant, la vaig veure a través de la finestra de l’avió. S’asseguraven així que sabia on arribava i com hauria de viure. Encara ara, després d’un any i mig que fa que visc aquí, m’ho recorden.

Sento el vent gelat a la cara que fa que em caiguin algunes llàgrimes, però no m’importa. De fet, diria que el fred d’aquí és més fàcil d’aguantar que la humitat de l’Illa. A la vall, és intens i sec, molt sec, però, no entra dins teu com ho fa la humitat i l’oblides ràpid en entrar a qualsevol lloc amb calefacció. El caràcter dels menorquins i dels nord-americans em sembla com el clima d’ara: uns et calen i es queden amb tu molt més temps i els altres són més intensos però costa que arribin a dins. 

Quinze minuts més tard, entro a Amherst Coffee. Música jazz de fons i gent asseguda amb un te o una espècie de cafè (un líquid molt més aigualit sense gust de cafè). Podríeu pensar o imaginar que la gent està en grupets o parelles, parlant, rient. No, aquí poques vegades. Sobretot en aquesta època de l’any, el que els sol acompanyar és un llibre o un ordinador i no parlen entre ells o breument. Segueixo la doctrina de la bandera i faig el mateix: demano un te (encara no m’atreveixo a repetir amb el cafè aigualit) i obro un llibre de poemes de la famosa Emily Dickinson. 

“Para fugarnos de la tierra

un libro es el mejor bajel;

y se viaja mejor en el poema

que en el más brioso y rápido corcel

Aun el más pobre puede hacerlo,

nada por ello ha de pagar:

el alma en el transporte de su sueño

se nutre sólo de silencio y paz.”

E. Dickinson

Penso que alguna cosa té d’especial aquest lloc per haver donat vida a una poeta com aquesta i el fred el sento menys present i la primavera i el sol, més propers. Segueixo llegint i, de tant en tant, miro l’espectacle que hi ha fora i que sembla una platja de Menorca de color blanc. Somric. Aquest any hem tingut sort i l’esperada estació de floriment serà aquí en un mes, Phil dixit.

Nada, más allá de las fronteras del condado

miércoles, abril 20th, 2011

CARTA DESDE OAK RIDGE (EEUU)

Benjamín Carreras

Desde hace unos días estoy de vuelta en mi casa de Oak Ridge, después de unas semanas de ausencia. Vuelta al silencio, solo interrumpido por el cantar de los múltiples pájaros que anidan por aquí, vuelta a los árboles que nos rodean, a las peleas de ardillas tan territoriales ellas,  vuelta a las periódicas visitas de familias de ciervos, … lejos de todo.

Cuando era joven en España, tenia la visión de América de rascacielos, tecnología, progreso … y animadoras. Pero esa visión solo se corresponde con una porción de América, la de una pequeña zona junto a los océanos y los grandes lagos. El resto es una América rural y lejana. 

Nuestro pueblo con algo mas de 27.000 habitantes es extenso, 233 km2. Las casas tienen jardines grandes, sin vallas, pero cada cual está en su casa. No hay aceras en las calles y eso de pasear no se ha inventado aún. Correr y hacer ejercicio eso sí es común. Cuando doy una vuelta por el barrio nunca encuentro a nadie. 

Muchas familias tienen armas “para protección personal”.  Pero no es que la gente sea violenta o desagradable. Todo lo contrario, son amables y simpáticos. Además siempre puedes contar con la ayuda de un vecino en caso de necesidad.

Oak Ridge es un pueblo con 44 iglesias de diferentes denominaciones, los centros de la vida social del pueblo y con solo unos cinco bares. Es en esta América donde la Fox de Rupert Murdoch propaga desinformación constante sobre lo terrible que es el sistema de sanidad social en Canadá y Europa y sobre los otros grandes males de estos países.

Es en ese  ambiente que hay que entender la emergencia de un movimiento como el Tea party y el odio visceral que se ha desarrollado contra Obama en ese país, en donde la palabra socialista es un insulto. Ese ambiente no conoce ni quiere conocer lo que pasa más allá de las fronteras del condado. Y sobre todo que no quiere ninguna interferencia del gobierno en la vida de los individuos. Es una reacción conservadora muy distinta de las que se pueden observar en Europa.

Solo cuando estás aquí puedes medio entender por qué tanta gente en este país puede creer que Obama es un socialista musulmán que no nació en América.