Archive for Mayo, 2011

Otra profecía sobre el fin del mundo

Viernes, Mayo 20th, 2011

CARTA DESDE TENNEESSE (EEUU)

Benjamín Carreras

Es posible que esta carta que estoy escribiendo no se llegue a publicar nunca. No es porque se me olvide enviarla, algo siempre posible con mis olvidos constantes. No, no es por algo así de simple. La razón es la segunda venida de Jesús anunciada para el día 21 de mayo a las 6 de la tarde hora del este, medianoche en España, y que va a ser seguida por el fin del mundo el 21 de octubre de este año.

No es una profecía, ni tiene que ver con el calendario maya que anuncia el fin del mundo para el año que viene, es el resultado de un cálculo. El autor del cálculo es Harold Camping conocido pastor/estudioso de la Biblia en Estados Unidos, que desde los años 50 participa en programas radiofónicos, Family Radio, de gran influencia en los medios cristianos del país. Su predicción ha tenido bastante resonancia, varios grupos cristianos la han aceptado, anuncios de la segunda venida como los de la Coca-cola han aparecido en carreteras, y algunos individuos, como Robert Fitzpatrick, han sacrificado sus ahorros para propagar la noticia.

Uno de los carteles anunciando la predicción de Harold Camping

Harold Camping, ahora ya casi en sus 90, ha basado sus cálculos en lo que anuncian los libros canónicos de la Biblia, versión King James, en particular el Apocalipsis de Juan. Él ya había hecho una predicción similar para 1994, pero admitió que tenía un error en sus cálculos.

Curiosamente estas noticias no suelen pasar la frontera de EEUU. Aquí en Madrid no habría tenido conocimiento del anuncio si no lo conociera de antes de venir a España y hubiera seguido las noticias de allá. La visión apocalíptica cristiana no tiene mucha aceptación en la Europa del presente, aunque la tuvo en el pasado. Ese es un aspecto significativo del contraste de culturas entre los dos continentes.

La visión apocalíptica cristiana se puede enraizar en la misma figura de Jesús que nos transmite el evangelio de Marcos, o en Pablo por lo que sabemos de él a través de las cartas que le son atribuibles, y sin duda en Juan, el autor del Apocalipsis canónico. La tradición siguió por muchos años y como podemos ver, aún sigue.

Independientemente de lo que opinemos de su cálculo, la actitud de Camping tiene consistencia con tradiciones cristianas. Lo que se me hace más difícil conectar con las raíces cristianas son otras actitudes que aparecen en otros grupos que se consideran cristianos en EEUU. Estas son las actitudes basadas en el odio a otros.

Así, en los últimos meses, vemos al pastor Terry Jones en Florida quemando el Corán y creando una oleada de odios y atentados. En Murfreesboro, Tennessee, la quema de una mezquita y las terribles declaraciones a la prensa de algunos de los “cristianos” locales sobre la presencia de la mezquita. O a los miembros de la Iglesia de Westboro, Kansas, que participan en los funerales de soldados muertos en batalla con pancartas diciendo: “Gracias Dios por los soldados muertos” y otras que no me atrevo a traducir, ya que consideran que la muerte de estos soldados es la pena a pagar por haber concedido derechos básicos a los homosexuales.

La historia del cristianismo está desgraciadamente llena de episodios en que se muestra el odio entre grupos cristianos o con otras religiones. Por desgracia ese odio continúa. Lo que no soy capaz de ver es la relación entre estas actitudes y lo que los evangelios nos cuentan de Jesús.

Mi buzón de correos israelí

Viernes, Mayo 20th, 2011

CARTA DESDE TEL AVIV (ISRAEL)

Javier García de Viedma

Los buzones tienen boca, pero no hablan. Aunque dicen muchas cosas. La mayoría dicen cosas parecidas, que todos sabemos. Por ejemplo, que la gente hoy día apenas escribe cartas; que ha aumentado enormemente la publicidad a domicilio; que los Bancos, la Policía y Hacienda no nos olvidan; o que si vivimos en el extranjero, podemos votar en las elecciones españolas.

Mi buzón de correo en Israel no es muy distinto en eso a los del resto del mundo. Es del tipo americano de las películas, metálico, con forma de túnel y una tapa que se abre de frente para que el cartero (o quien sea) introduzca los sobres y el usuario los recoja. Todas las semanas llegan cantidades industriales de propaganda de restaurantes, tintorerías, tiendas de muebles, supermercados, ofertas de servicios y cartas para los anteriores inquilinos de la casa. Entre toda esta morralla que hemos venido recibiendo en estos meses ha habido dos perlas que compensan la enorme cantidad de basura, porque dicen mucho del país en el que estamos viviendo.

La primera es una carta escrita a mano, sin sobre y en hebreo, con la que vine a dar una tarde de invierno. No entendía nada, pero temí que fuese una exhortación de nuestra vecina (una abogada antipática, picajosa y metomentodo) o un mensaje personal para los dueños de la casa, así que la guardé con intención de entregársela a mi profesora de hebreo para que me la tradujera. Mi sorpresa llegó cuando supe que se trataba de una carta de agradecimiento de una mujer soltera, judía ortodoxa, de 36 años, quien había encontrado novio después de muchos años, gracias a una escuela de cábala de Safed, un pueblo en las montañas del norte de Israel, famoso por ser precisamente, cuna de la cábala. La mujer, exultante, quería compartir con todo el vecindario su gozo por haber matrimoniado al fin y recomendaba encarecidamente los servicios del cabalista, proporcionando no sólo el teléfono del susodicho, sino su propio móvil, para compartir experiencias, supongo. Al parecer, fue la entrega de un talismán lo que hizo posible el providencial encuentro con su futuro esposo. Ignoro si el mozo participó en el multitudinario buzoneo (a mano y con muy buena letra, por cierto).

La segunda vez que habló mi buzón fue recientemente cuando un jueves por la noche me topé con una colorida postal impresa a dos idiomas (uno por cada cara) y titulada: “A Human Superman”. Se trata de un fulano (que supuestamente aparece en una foto en blanco y negro en la esquina superior del pasquín meciendo a un bebé en un columpio con sus musculosos brazos al descubierto y una mirada entre atenta y seductora) que ofrece sus servicios a domicilio en las áreas más variadas: ayuda con los niños, hace arreglos caseros, te acompaña en viajes y fiestas (por cierto, incluye transporte seguro “en un Jeep nuevo”) o bien te alquila o vende propiedades. Puede ser compañero de juegos para los chicos, les apoya en los estudios, y ser “un oído atento” (así dice), lo que haga falta. El tipo también se dedica al cuidado y la nutrición de los animales domésticos, se anima a la reparación de vehículos, te representa ante las autoridades si lo necesitas, te asiste en negociaciones de cualquier tipo y, por si fuera poco, se convierte en tu entrenador personal si necesitas estar en forma. Todo con un sello redondo que dice 24 horas al día y añadiendo, literalmente: “Seré su mano derecha en casi cualquier asunto que pueda imaginar. Pruébeme y disfrute. Estoy a su disposición. Discreción total”.

A pesar de que, al igual que la ortodoxa emparejada, el Human Superman carece del don de la puntería (al menos con mi buzón), este sí que me dio que pensar. Uno no sabe si el personaje quiere ganarse la vida después de que lo hayan echado del Mossad, convertirse en millonario en unos pocos años, llegar a ser alcalde o ligar con una (o varias) vecinas. Y quizá cosas peores. Lo que está claro es que no tiene problemas de autoestima.

Es una pena que las dos cartas no llegaran al mismo tiempo. Podría haber intentado poner en contacto al Human Superman con la judía ortodoxa soltera y quién sabe, a lo mejor habrían saltado chispas, me habrían invitado a la boda y mi teléfono aparecería en las cartas a mano repartidas por el barrio en señal de agradecimiento.

 

Cola ante el patrón de las causas desesperadas

Lunes, Mayo 16th, 2011

CARTA DESDE MADRID


Benjamí Carreras

Estamos en primavera, eso quiere decir que estoy trabajando en Madrid. Desde los balcones del apartamento se ve el bullicio de la plaza Benavente. Gentes de toda clase y condición, nacionales y extranjeros, se mueven en esa plaza en todas las direcciones, los coches pasan de continuo, noche y día, el ruido es constante.

El contraste con Oak Ridge es total. Allí desde los ventanales de mi casa no se ve a una sola persona, el ruido lo ocasionan las ardillas peleándose por territorio, algún ciervo se pasea mordisqueando las hojas nuevas de las plantas, pájaros de muy variadas especies revolotean. Todo muy diferente. Dos mundos muy distintos. Ninguno de esos mundos parece saber nada de la crisis económica. En un caso está oculta por el silencio, en el otro acallada por el bullicio.

Allí, al otro lado del Atlántico, es muy difícil descubrir como se siente la gente sobre la situación económica. Pero aquí, en Madrid, sí puedo encontrar indicios. Si hoy miércoles miro con cuidado la calle Atocha desde el balcón veo una cola de más de un centenar de personas serpenteando por la acera. Se ve gente de toda edad y condición, silenciosos esperando turno. La cola se mueve rápida pero el flujo de personas la mantiene toda la tarde. No, no es la cola de la oficina de empleo o de la seguridad social. Es la de la iglesia de San Judas Tadeo.

San Judas Tadeo es el abogado de las causas difíciles y desesperadas. Según algunos de sus devotos, su especialidad es encontrar trabajo y vivienda, especialidad muy útil en esos tiempos. Uno encuentra páginas en internet en donde puede rezar una oración al santo y encender una vela virtual, pero imagino que es más efectivo el venir aquí en persona.

Como buen funcionario, aunque celestial, San Judas tiene un horario bastante restringido, solo recibe los miércoles. Así se forma esa cola en la calle Atocha. Hace unos meses, en el pasado otoño, la cola era de al menos dos centenares de personas. Ahora es más corta. Esto me da una sensación de alivio.

Hay muchas medidas de la situación económica del país, índices de todo tipo, convenientemente manipulados por los que los elaboran, nos dan diferentes medidas de cómo está la crisis. Pero para mí, el número de personas haciendo cola en la iglesia de San Judas los miércoles por la tarde me da la mejor medida de cómo se siente la gente normal y corriente de esta ciudad.

‘La seño’

Martes, Mayo 3rd, 2011

CARTA DESDE TEL AVIV (ISRAEL)

Javier García de Viedma

Todas la profesiones son nobles, pero hay algunas que por su dedicación y entrega a los demás están entre las más insignes. La enseñanza es una de ellas. Dicen que hay crisis en la educación y probablemente tienen razón. También dicen que a los chicos de hoy les falta disciplina y supongo que también hay algo de eso.

Sin embargo, la herramienta fundamental para educar no es la disciplina, sino el amor. Educar requiere todas las cualidades del amor: paciencia, entrega, comprensión, tolerancia, bondad. Educar es enseñar a conocer y el conocimiento lleva necesariamente al amor. En realidad, la verdadera educación no es solamente transmitir muchos datos, o lo que es lo mismo, abundante información a un alumno, sino que debe ir acompañada de formación, es decir, de principios. Por eso, cuando decimos que una persona es educada, no solo nos referimos a su grado de instrucción, sino a que sabe cómo tratar a los demás. Porque ser educado es ponerse en lugar del otro, comprenderle, cuidarle y poner por delante sus necesidades frente a las propias. La educación es una forma de amor.

Todas estas cosas las he aprendido de varias personas y una de ellas es la Seño. Se llama Maruja Fernández, aunque eso lo descubrimos mucho tiempo después. Para sus alumnos siempre fue –y sigue siendo- “la Seño”. Así, con mayúsculas. Ella ha dedicado una vida entera a la enseñanza. Cuando habla de ello, afirma con naturalidad que ha entregado la vida “a sus niños”. Eso da una idea de cómo entiende la Seño la enseñanza. Precisamente a eso me refería cuando hablaba de educar con amor.

Uno de esos niños soy yo. A ella le debo mis primeras letras y mis incipientes números. En la escuelita de Isla Pinto y después en la que lleva su nombre, uno detrás de otro, los niños de la Base íbamos saliendo de la ignorancia y aprendiendo los rudimentos del conocimiento para entrar en el colegio. Aún recuerdo algunas cosas de aquella escuelita de Isla Pinto: las libretas de caligrafía, que ella cuidaba tanto, insistiendo en la importancia de una escritura clara y sin faltas de ortografía; las primeras sumas en un ábaco con bolitas de madera; y una televisión en blanco y negro retransmitiendo en directo la llegada del primer hombre a la luna. Y por encima de todo, su voz femenina y a veces quebrada por algún gallo. Inolvidable, firme y a la vez entrañable. Voz de maestra.

Hoy es su cumpleaños. Va a presentar un libro en la residencia de Oficiales de la Base en el que cuenta la historia de la escuelita, su escuelita, y contiene abundantes fotografías de sus alumnos. Me ha invitado a ir, pero no voy a poder estar, como me gustaría. Al menos, quería rendirle este pequeño homenaje. Se lo debía, como se lo debemos tantos niños de la Base.

El libro es la historia de su vida, la vida de una maestra que enseñaba con amor. Está a la venta y los beneficios van a ir a parar a una obra buena. Y es que, a pesar de los años, la Seño sigue educándonos y con su ejemplo nos enseña a ser mejores.

¡ Felicidades, Seño !

Tel Aviv, 4 de mayo de 2011