Archive for Octubre, 2011

Crónica insólita de las inundaciones

Martes, Octubre 25th, 2011

CARTA DESDE BANGKOK (TAILANDIA)


Francisco Caules Sintes

Son las seis de la tarde del domingo 23 de octubre.Cruzamos por la autopista el caudaloso río Ban Pakong al este de Bangkok. Baja lleno a rebosar. Entrando en Bangkok desde levante los canales que cruzamos no parecen llevar muchas más agua de la normal que haga sospechar de los ya inundados distritos del norte. La circulación es escasa y normal en un domingo por la tarde. En la estación del Este, Ekamai, entran y salen los autobuses como cada día.

El taxi que nos lleva a nuestro apartamento lo hace por una de las múltiples autopistas urbanas. Atravesamos ahora el río Menam que va lleno pero sin rebosar.Tampoco en ruta al tercer río de Bangkok, el Chin, hay rastro de inundación. Tan solo los cientos de coches incorrectamente aparcados en las autopistas y sobre todo en sus pasos elevados delatan el temor de sus propietarios a la inundación anunciada. La normalidad es total en estas partes de la ciudad amenazada. Da la impresión de que el agua desbordada “ni está ni se le espera”.

Recibimos email de nuestra Embajada en Tailandia. Por fin un plano de los 67 grandes distritos de la capital y marcados en rojo los 17 del norte que ya están inundados. Nos recomienda colocar las cosas de valor en  los puntos altos de las casas ya que el agua puede subir de 1 a 3 metros. Los números de teléfono y las direcciones de distintas webs oficiales para obtener más información. Probamos el que parece más adecuado “Prevención de desastres”. La última información “actualizada” es del 11 de agosto. ¡Esto es Tailandia! Vamos a las web que recomienda en inglés la TV estatal. Perdemos el tiempo o no saben o no conocen. Las infinitas quejas  sobre la falta de información y fallos de comunicación están plenamente justificadas.

El aeropuerto principal, Suvarnabhumi, da nota de prensa. Los 26 km de diques que protegen las pistas con sus tres metros de altura se están elevando medio metro més con terraplenes… de tierra. El segundo aeropuerto Don Muang al Norte de la capital  tiene ya sus accesos cortados por el agua. Si Suvarnabhumi llegara a tener sus pistas inservibles por el agua, bastarían 15 cm para impedir los vuelos dice un piloto, el Aeropuerto Internacional de Utapao 180 km. al SE podría evitar la total incomunicación aérea de la metrópolis de 10 millones de habitantes.

Para comprender la catástrofe que vive hoy Tailandia hay que entender que la gran llanura central, llamada el granero de Tailandia por sus inmensos campos de arroz, se irriga básicamente con tres gigantescos embalses y una red de miles de canales, diques y esclusas. Estos grandes pantanos llevan meses llenos a rebosar y soltando miles de metros cúbicos de agua por segundo por sus aliviaderos. El líquido incrementa  el nivel de las inundaciones de campos, ciudades e industrias.

El Gobierno intenta salvar la capital con nuevos diques más altos, dragando precipitadamente  los canales y cerrando las compuertas. La tremenda presión de los millones de metros cúbicos rompió los diques más decisivos en muchos puntos. Este viernes a las 2 de la tarde la primera ministra, de acuerdo con el gobernador de Bangkok del Partido Demócrata en la oposición, desempolvó una ley del 2007 para casos de desastres y ordenó que se abrieran las compuertas. Evitó utilizar el Decreto de Emergencia como quería su partido rival y los militares que habrían tenido el poder sin golpe de estado. Sabiendo que Bangkok se vería parcialmente anegada, los 17 distritos del norte fueron poco a poco o no tanto inundándose. Ahora el agua con menos presión avanza por los canales y los tres grandes ríos buscando por fin el Golfo de Siam.Los restantes distritos también se irán inundando, pero quizás el nivel de agua en sus calles sea más parecido a las periódicas crecidas anuales y no llegue al metro de altura en las principales avenidas. Muchos barrios quedarán seguramente bajo más de dos metros de agua.

Titulamos esta crónica de insólita porque en lugar de hablar de un Bangkok sumergido, como nos muestran las imágenes de televisión, hablamos de una gran parte de la ciudad donde la vida sigue con cierta normalidad. Pueden pasar de dos a tres meses hasta que toda la acumulación de agua llegue al mar. En las TV vemos cómo se han pescado ya bastantes cocodrilos en las calles de aguas desbordadas.
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fcaules@gmail.com

La defensa de Bangkok

Lunes, Octubre 24th, 2011

CARTA DESDE BANGKOK (TAILANDIA)

Francisco Caules Sintes

Las catastróficas inundaciones que han sepultado bajo las aguas las llanuras de todo el centro de Tailandia han creado un monumental embalse de agua. Millones de metros cúbicos de agua cubren campos y ciudades de la llanura central. Toneladas de agua fruto de las constantes lluvias monzónicas no pueden ser absorbidas por los ubicuos ríos y canales que deberían llevarlas hacia el mar. Por si no hubieran sido suficientes los diluvios que el monzón ha desatado los dos ultimos meses, se han tenido que abrir las compuertas de los principales embalses ante el evidente peligro de que se desbordaran.

Desde el norte las aguas bajan en pendiente para desembocar en el Golfo de Tailandia. Tres grandes ríos, el Tachin al oeste, el Menam en Bangkok y el Pakong al este, son incapaces de absorber el impresionante volumen de agua que ha dejado bajo dos o tres metros campos de arroz, pueblos, aldeas, grandes ciudades como Ayutaya y grandes polígonos industriales con miles de fábricas.

El lector podrá leer detalles de estas gravísimas inundaciones en la prensa, verlo en televisión y así comprobar la magnitud de esta catástrofe. Este corresponsal solo quiere apuntar lo que oímos en la calle, vemos con nuestros ojos en las calles de Bangkok o podemos seguir en las televisiones gubernamentales. Las anécdotas surgen a cada momento mientras aumenta la magnitud de la tragedia y las aguas desbocadas lo invaden todo.

Los hospitales advierten del peligro de serpientes venenosas que se esconden entre las aguas. Cientos de personas han tenido que ser atendidas por picaduras necesitadas de urgentes antídotos para evitar fatalidades.

El Ministro de Sanidad ofrece una gratificación de 1.000 bahts (unos 23 euros) para toda persona que capture alguno de los cientos de cocodrilos escapados de sus granjas. Si alguien es bastante valiente y osado y consigue capturar uno de estos reptiles, pensamos que antes venderá su carne a algún restaurante y su estimada piel a un fabricante de bolsos para conseguir bastante más que los 1.000 bahts del ministro.

En los lotes de comida y agua que se repartían los primeros días de la pasada semana a los damnificados se incluían unos paquetes con preservativos. Algún funcionario pensó que no pudiendo salir de casa aislados por el agua, sin televisión por cortes de luz, jóvenes y no tan jóvenes se dedicarían a tener relaciones como forma de sacudirse el aburrimiento.

En las pequeñas tiendas familiares de Bangkok vemos un nuevo producto estos días. Chalecos salvavidas rojos se exhiben flanqueados por los sacos terreros con lo que proteger el comercio si las aguas sobrepasan el nivel de la calle. Los mismos sacos terreros que el turista puede ver a la entrada de los principales hoteles y de los impresionantes y lujosos centros comerciales.

Las autoridades manejan la ridícula cifra de un poco más de 300 muertos y no se atreven a contar los miles de desaparecidos en las frágiles casas que el agua torrencial se ha llevado por delante con todos sus míseros enseres. Las críticas al Gobierno se multiplican por los errores de unos ministros que pretenden esconder la realidad y de otros miembros del gobierno que creen mejor decir la verdad aunque esta cause el pánico. Así, son contradictorias las noticias y ello promueve la incredulidad antes las versiones oficiales.

El tailandés está de siempre acostumbrado a monzones e inundaciones. Así, antes de construir una casa se eleva artificialmente el nivel del terreno con tierra para que en caso de inundación quedar al menos medio metro por encima. También mientras se podían construir las casas con madera, estas se hacían sobre pilotes que permitían que el suelo estuviera por lo menos un metro o un poco más por encima del nivel del terreno. Una escalera de acceso, que se quitaba por la noche, puede verse todavía en la Tailandia más rural.

En medio de la devastación y del temor al futuro más cercano, podemos decir que la gente no ha perdido la sonrisa, esté dentro de un bote que lo ha salvado de su casa bajo las aguas o en la ventana del segundo piso de su vivienda anegada más de dos metros. La solidaridad con los afectados es total, todo el que puede ayuda donando alimentos o manualmente apilando sacos terreros para tapar los huecos en los diques por donde el agua sigue entrando. El Ejército, por fin, contribuye decisivamente a esta lucha titánica contra las aguas que forman pequeñas  cataratas cuando sobrepasan los diques.

Bangkok, solo un metro sobre el nivel del mar, unos 10 millones de habitantes, está bajo la inminente amenaza de ser catastróficamente inundada. La consigna parece ser “Salvar Bang­kok a toda costa”. No solo por sus millones de ciudadanos, sino porque los suburbios son un conglomerado de viviendas, locales industriales, fábricas, factorías de todo tipo que se han ido construyendo sin ninguna planificación ni orden alguno. Los más importantes y modernos polígonos industriales al norte de Bangkok bajo las aguas y miles de trabajadores evacuados. Solo faltaría ahora que también el densísimo tejido industrial de pymes del gran Bangkok fuera engullido por el agua.

Los miles de canales que surcan Tailandia han servido siempre para drenar los campos. Los diques de contención alrededor de los complejos industriales o de las grandes ciudades prevenían las inundaciones. El mismo gran aeropuerto de Bangkok, Suvarnabumi, está protegido por un muro de más de 26 Km y de una altura de más de dos metros. Cuando el agua sobrepasa en muchos puntos del norte de la capital los tres metros, los diques ceden y la tromba líquida sigue su avance hacia el mar.
Curiosamente una provincia en el camino de las aguas ha sido preservada. Supanburi, feudo del cacique local e influyente exprimer ministro, no está inundada. Se dice que el citado cacique ha impedido con su influencia que se abrieran las compuertas de la provincia colindante, con lo que el nivel del agua se habría podido repartir y extender evitando la catastrófica inundación de la histórica e industrial Ayutaya. “Amazing Thailand”, como dice el eslogan.

Esperamos que el nuevo dique reforzado en el que se está febrilmente trabajando en sus más de dos kilómetros evite que las aguas lleguen hasta nosotros inundando Bangkok. Las brechas en sucesivos diques se están tapando incluso con voluminosos containers que se dejan caer desde los grandes helicópteros Chinook. Las anchas avenidas de Bangkok habían sido amplios canales por los que el agua iba al río y al mar. El relleno de los canales para convertirlos en calles es un factor más a sumar a la deforestación, la urbanización salvaje e incontrolada, la incompetencia política y la industrialización sin plan. Seguimos viendo ahora en la TV cómo cadenas humanas apilan sacos terreros, elevan pequeños muros para tratar de contener los torrentes que con una fuerza brutal buscan su salida hacia el mar. Por cierto, se espera estos días una pleamar de más de metro y medio que impediría la natural salida al mar de estos millones de metros cúbicos de agua. De ser así, nadie podría salvar Bangkok. Tendremos que ponernos las botas de agua y comprar el chaleco salvavidas al chino de la tienda de la esquina.
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fcaules@gmail.com

¡Feliz 5772!

Martes, Octubre 11th, 2011

CARTA DES DE TEL AVIV (ISRAEL)

Javier García de Vietma

Terminado el año 5771 acabamos de estrenar el 5772… en el calendario judío, naturalmente.

Se trata de un calendario lunisolar, es decir, que combina ciclos lunares y solares para determinar la duración del año. Se compone de meses lunares de 29 y 30 días, alternativamente, con unos 11 días menos que el calendario gregoriano. Para evitar que se produzca un desfase completo con el ciclo solar (lo que haría que fiestas vinculadas a las cosechas, por ejemplo, cayesen en una época inadecuada del año), se añade un mes lunar 7 veces cada 19 años, es decir, aproximadamente 1 mes adicional cada 2 o 3 años, según los casos. Con este modelo mixto de medición lunar y solar se consigue una coincidencia de duración casi exacta con el calendario occidental, pues el año hebreo es solamente 6 minutos y 25 segundos más largo que el nuestro.

En realidad, el calendario judío se basa en el Mesopotámico, descubierto por los babilonios, cuyo uso estaba ampliamente extendido entre los pueblos de Oriente Medio hace 3.000 años. Aunque ha ido sufriendo diversas modificaciones, se atribuye al cordobés Maimónides la definitiva configuración de los cálculos para ajustar el calendario judío en el siglo XII de nuestra era.

El shofar es uno de los instrumentos de viento más antiguos de la humanidad (tiene más de 4.000 años) y consiste en un cuerno hueco, normalmente de carnero, aunque también puede ser de cabra o de antílope

El Año Nuevo se llama Rosh Hashaná, que en hebreo significa literalmente, “cabeza del año”, es decir, principio o comienzo del ciclo. La fiesta no es tan jaranera como son nuestras Nocheviejas. No hay campanadas, ni uvas, ni fuegos artificiales o gente en las calles abrazándose. Se celebra en familia y las dos tradiciones más señaladas son comer manzanas en rodajas untadas en miel (que representa la esperanza de que al año que comienza sea dulce) y visitar una corriente natural de agua (sea un río, un manantial o el mar) recitando una selección de las Escrituras y esparcir migas de pan sobre el agua, lo que simboliza que uno se deshace de los pecados del año finalizado, “arrojándolos al fondo del mar”, como dicen las Escrituras (Miqueas, 7:19).

También es muy característico de Rosh Hashaná que suene el shofar en la sinagoga durante las oraciones de la mañana. El shofar es uno de los instrumentos de viento más antiguos de la humanidad (tiene más de 4.000 años) y consiste en un cuerno hueco, normalmente de carnero, aunque también puede ser de cabra o de antílope. Cuantas más curvaturas tenga, más preciado es. Emite un sonido sordo y algo monótono, como suele ocurrir con los instrumentos musicales rituales.

Nueve días más tarde del Fin de Año judío se celebra la fiesta más sagrada del judaísmo: Yom Kippur, el Día de la Expiación. Es un día de penitencia y ayuno en el que los judíos se arrepienten de los pecados cometidos durante todo el año y se hacen propósitos para el año recién estrenado. Comienza al atardecer de la víspera y termina con la caída de sol del Día Sagrado. Los creyentes ayunan veinticuatro horas por completo, sin probar comida o bebida ni mantener relaciones conyugales. Es tiempo de aflicción y sufrimiento, pero también de perdón y reconciliación.

Durante ese día, Israel se paraliza por completo. Cierran todos los establecimientos públicos y privados, no circulan trenes ni autobuses, los aeropuertos quedan clausurados. No rueda un solo automóvil. Ninguna emisora de radio emite señal y tampoco hay televisión, ni siquiera por cable o satélite. No se oye música, no hay griterío, apenas los pájaros y el zumbido de las cajas eléctricas de los semáforos, que siguen cambiando de color, inútilmente, en unas calles vacías. El país se sume en un silencio estremecedor, como el que sigue a una catástrofe apocalíptica.

El único consuelo para las familias ese día es que se puede circular en bicicleta. Y así lo hemos hecho nosotros este año, dándonos el extraño gusto de pedalear por una autopista de cuatro carriles completamente despejada y con niños pequeños.


La via especulativa del creixement

Miércoles, Octubre 5th, 2011

CARTA DES DE NEWCASTLE (ANGLATERRA)


Pau Obrador

Som molts els menorquins espargits arreu del món que assistim amb impotència al soroll urbanístic que s’ha apoderat de la nostra roqueta amb l’arribada del nou govern. No passa setmana que la premsa insular no parli de ciment, gespa i nous amarraments. Aquesta setmana li ha tocat el torn al PTI i al PIC. Tot i les promeses de moderació (també urbanística) ja hi ha damunt la taula projectes per fer dos camps de golf, un hotel rural i un nou port esportiu a Cala en Bosc. La gran feina de protecció del territori que s’ha fet els darrers 12 anys s’està destruint a una velocitat vertiginosa.

Igual que ha passat a Anglaterra amb els Tories, els amants del ciment han trobat en la crisi un gran aliat per tirar endavant els seus projectes més controvertits. La mantra del nou govern és que per sortir de la crisi cal promoure el creixement econòmic i que això passa inevitablement per atraure inversions que portin l’etiqueta de turístiques. Es parla amb insistència de la necessitat d’eliminar els criteris subjectius que impedeixen que es materialitzin les tan desitjades inversions. Parafrasejant José María Aznar el problema, segons el nou govern, és l’existència d’un mini estat menorquí, d’una democràcia menorquina que oprimeix la llibertat empresarial.

L’argument és força atractiu per a una població que s’ha empobrit ràpidament. Segons el Centre de Recerca Econòmica de Sa Nostra la renda per càpita dels menorquins és avui un 15% més baixa que fa 10 anys. Ara bé és un argument fal·laç i parcial que redueix la crisi a una simple qüestió de mal govern tot ignorant per exemple la seva dimensió financera, com si Menorca no tingués res a veure amb els problemes de l’Euro i la banca europeu. La paralització del sector de la construcció no és el resultat de cap contuberni roig-judeo-massònic sinó de l’assecament del crèdit sense el qual no es construeixen ni hotels ni camps de golf.

Les receptes dels nou govern contra la crisi són exactament les mateixes que han portat a l’estat espanyol a la major crisi de la democràcia. Fins i tot els encarregats d’executar les polítiques urbanístiques són els mateixos. Pel nou govern no es tracta de canviar el model econòmic sinó de donar-ho tot per l’economia. Estan disposats a fer els sacrificis que calgui per aconseguir unes dècimes addicionals de PIB. I com que aquestes dècimes són cada vegada més males d’aconseguir els sacrificis són cada vegada més grans. Aquest estiu hem tingut l’oportunitat de comprovar la perversió de l’argument. I és que la millor temporada turística de la història de Menorca no ha tingut un impacte significatiu ni en l’atur ni en el creixement. Mai les platges havien estat tan plenes (i sense posidònia!) i la crisi no ha fet més que empitjorar.

El moment actual no admet respostes pròpies d’un món que ja s’ha esvaït. Ni el keynesianisme cec que gasta sense criteri, ni el neoliberalisme suïcida que ho confia tot en la iniciativa privada ens trauran de la crisi. El moment actual reclama un replantejament profund del consens econòmic vigent. Així ho creu Ed Milliband – líder del partit laborista britànic – que aquesta setmana ha pronunciat el discurs més important de la seva carrera. En un acte de valentia sense precedents que trenca d’arrel amb el nou laborisme de Tony Blair, Milliband ha establert una distinció entre un capitalisme bo – els creadors de riquesa – i un capitalisme dolent – els depredadors d’actius. L’aposta de Milliband per un millor capitalisme responsable i compromès amb el país és exactament el contrari que proposen Bauzà, Tedeo i Cameron que no és altre cosa que més capitalisme (salvatge).

Potser que a Menorca també ens replantegem la via especulativa del creixement. Algú realment es creu que la construcció de dos camps de golf portaran 25.000 turistes a l’hivern? Els més de 400 camps de golf que hi ha a l’estat espanyol no han tret a ningú de l’enfango. Res fa pensar que els nostres ho aconsegueixin.

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Twitter: @pauobrador