Crónica insólita de las inundaciones

CARTA DESDE BANGKOK (TAILANDIA)


Francisco Caules Sintes

Son las seis de la tarde del domingo 23 de octubre.Cruzamos por la autopista el caudaloso río Ban Pakong al este de Bangkok. Baja lleno a rebosar. Entrando en Bangkok desde levante los canales que cruzamos no parecen llevar muchas más agua de la normal que haga sospechar de los ya inundados distritos del norte. La circulación es escasa y normal en un domingo por la tarde. En la estación del Este, Ekamai, entran y salen los autobuses como cada día.

El taxi que nos lleva a nuestro apartamento lo hace por una de las múltiples autopistas urbanas. Atravesamos ahora el río Menam que va lleno pero sin rebosar.Tampoco en ruta al tercer río de Bangkok, el Chin, hay rastro de inundación. Tan solo los cientos de coches incorrectamente aparcados en las autopistas y sobre todo en sus pasos elevados delatan el temor de sus propietarios a la inundación anunciada. La normalidad es total en estas partes de la ciudad amenazada. Da la impresión de que el agua desbordada “ni está ni se le espera”.

Recibimos email de nuestra Embajada en Tailandia. Por fin un plano de los 67 grandes distritos de la capital y marcados en rojo los 17 del norte que ya están inundados. Nos recomienda colocar las cosas de valor en  los puntos altos de las casas ya que el agua puede subir de 1 a 3 metros. Los números de teléfono y las direcciones de distintas webs oficiales para obtener más información. Probamos el que parece más adecuado “Prevención de desastres”. La última información “actualizada” es del 11 de agosto. ¡Esto es Tailandia! Vamos a las web que recomienda en inglés la TV estatal. Perdemos el tiempo o no saben o no conocen. Las infinitas quejas  sobre la falta de información y fallos de comunicación están plenamente justificadas.

El aeropuerto principal, Suvarnabhumi, da nota de prensa. Los 26 km de diques que protegen las pistas con sus tres metros de altura se están elevando medio metro més con terraplenes… de tierra. El segundo aeropuerto Don Muang al Norte de la capital  tiene ya sus accesos cortados por el agua. Si Suvarnabhumi llegara a tener sus pistas inservibles por el agua, bastarían 15 cm para impedir los vuelos dice un piloto, el Aeropuerto Internacional de Utapao 180 km. al SE podría evitar la total incomunicación aérea de la metrópolis de 10 millones de habitantes.

Para comprender la catástrofe que vive hoy Tailandia hay que entender que la gran llanura central, llamada el granero de Tailandia por sus inmensos campos de arroz, se irriga básicamente con tres gigantescos embalses y una red de miles de canales, diques y esclusas. Estos grandes pantanos llevan meses llenos a rebosar y soltando miles de metros cúbicos de agua por segundo por sus aliviaderos. El líquido incrementa  el nivel de las inundaciones de campos, ciudades e industrias.

El Gobierno intenta salvar la capital con nuevos diques más altos, dragando precipitadamente  los canales y cerrando las compuertas. La tremenda presión de los millones de metros cúbicos rompió los diques más decisivos en muchos puntos. Este viernes a las 2 de la tarde la primera ministra, de acuerdo con el gobernador de Bangkok del Partido Demócrata en la oposición, desempolvó una ley del 2007 para casos de desastres y ordenó que se abrieran las compuertas. Evitó utilizar el Decreto de Emergencia como quería su partido rival y los militares que habrían tenido el poder sin golpe de estado. Sabiendo que Bangkok se vería parcialmente anegada, los 17 distritos del norte fueron poco a poco o no tanto inundándose. Ahora el agua con menos presión avanza por los canales y los tres grandes ríos buscando por fin el Golfo de Siam.Los restantes distritos también se irán inundando, pero quizás el nivel de agua en sus calles sea más parecido a las periódicas crecidas anuales y no llegue al metro de altura en las principales avenidas. Muchos barrios quedarán seguramente bajo más de dos metros de agua.

Titulamos esta crónica de insólita porque en lugar de hablar de un Bangkok sumergido, como nos muestran las imágenes de televisión, hablamos de una gran parte de la ciudad donde la vida sigue con cierta normalidad. Pueden pasar de dos a tres meses hasta que toda la acumulación de agua llegue al mar. En las TV vemos cómo se han pescado ya bastantes cocodrilos en las calles de aguas desbordadas.
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