Hay alguien en mi cerebro que no soy yo

CARTA DES DE OAK RIDGE TENNESSEE (EEUU)

Benjamín A. Carreras

Actualmente abundan las recomendaciones de hacer ejercicio físico para mantenernos en buen estado de salud cuando los años van aumentando. No hay duda que es buena práctica y rápidamente se nota cuando interrumpimos esas prácticas por unos días. Pero hay un órgano en nuestro cuerpo que requiere mantenimiento y que es fundamental, el cerebro. De este órgano oímos hablar relativamente poco.

Las investigaciones neurológicas recientes sobre el cerebro llevan a algunos resultados que son sorprendentes. Hace poco leía el libro de David Eagleman “Incógnito, the secret live of the brain” en el que describe la actividad consciente del cerebro como la cima de un iceberg. Esta actividad es mínima comparado con todo lo que pasa en el cerebro.

Evidentemente, no queremos ser conscientes de todas las actividades que controla el cerebro, eso sería agotador. Tener que conscientemente controlar todos los movimientos de una mano al agarrar un objeto nos haría la vida imposible. Pero afortunadamente hay “alguien” en el cerebro que se preocupa de escribir unos programitas que se ocupan de controlar estas actividades. El título del primer capítulo del libro de Eagleman resume bien la situación: “Hay alguien en mi cerebro que no soy yo”.

David Eagleman

David Eagleman

Pero claro como ocurre en muchas organizaciones cuando hay “alguien” encargado de controlar actividades hay que ir con sumo cuidado, por que, ¿quién controla a ese “alguien”? Debería ser yo, pero en muchos casos ni me entero de lo que ese “alguien” está haciendo.

La cuestión está en que ese alguien no solo nos escribe programas para controlar movimientos y funciones del cuerpo, sino también para responder a situaciones en las que aparentemente actuamos conscientemente. Ante situaciones que pueden repetirse, nos da respuestas programadas.

En mi trabajo puedo darme cuenta de ello. Si llevo mucho tiempo trabajando en un mismo tema y voy analizando observaciones experimentales, una vez ya he aceptado una interpretación tiendo a no ver detalles que la pueden contradecir. El cerebro se va encajonando en las respuestas existentes y descarta las “anomalías”, a veces ni las veo. Por tanto siempre he encontrado muy importante ir cambiando periódicamente de temas de trabajo para poder enfrentarme a los problemas con la mente libre de esos prejuicios.

La creatividad consiste en ser capaz de “pensar fuera de la caja” como dicen los anglosajones. Esa caja son los limites que nos pone esas reacciones espontáneas del cerebro y que han creado los programas de ese “alguien” que está en nuestro cerebro.

También la mente nos juega esos mismos trucos en cosas cotidianas. Si por ejemplo tenemos más simpatía al partido amarillo y leemos algo del partido rosado rápidamente la mente nos pone la etiqueta “este es rosado, fuera”. En algunos casos puede estar justificado si la persona solo repite slogans, pero en muchos casos puede haber un argumento razonable que de entrada el cerebro se niega a considerar.

Mucho antes que las investigaciones neurológicas documentaran estas propiedades del cerebro, los anunciantes de productos y los manipuladores de información se han venido aprovechando y se aprovechan de ellas.

No hay duda que hay que ejercitar el cerebro para mantenerlo ágil y en forma. Pero hemos de hacer más que eso.

Es necesario cuestionar las respuestas automáticas que nuestro cerebro nos tiende a dar. Hay que ejercitar el cerebro a mantener el control consciente de nuestras respuestas. Además es necesario ir más allá de nuestros horizontes habituales ver y aprender siempre cosas nuevas eso nos puede permitir mantener un cerebro en consonancia con el resto del cuerpo.

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