Archive for octubre, 2012

Tengo una idea

domingo, octubre 21st, 2012

CARTA DESDE OAK RIDGE, TENNESSEE (EEUU)

Benjamín A. Carreras

Al iniciar un nuevo trabajo de investigación, lo mismo  que al empezar a escribir un libro o pintar un cuadro, uno necesita una idea. Una idea que permita empezar el rodaje. Luego al irse desarrollando el proyecto o el escrito, la idea se modifica, se reajusta y se transforma. Pero hace falta esa idea inicial que permite empezar la tarea.

La fase previa a tener la idea crea muchas veces bastante angustia.  Nadie mejor que Picaso pudo representar gráficamente esta sensación. En su cuadro que reproduzco aquí, el genial pintor malagueño representa su estudio con un lienzo en blanco en el centro. Esta claro que el lienzo en blanco se ve desde cualquier punto del estudio y es el centro focal que describe ese estadio emocional. Representa la presión que ejerce en el pintor la presencia de este lienzo en blanco. Siempre he tenido una copia de ese cuadro sobre mi mesa de trabajo, para que me haga compañía en esos momentos.

Mucho se ha escrito sobre el momento en que a uno se le ocurre una idea. El momento en que uno dice “Aha! Es obvio”. Desde la historia de Arquímedes en la bañera cuando se dio cuenta de como explicar el que unos cuerpos flotan en el agua o la famosa manzana de Newton. Pero poco se escribe de las horas de angustia previas a esos momentos. De las vueltas y vueltas a dar antes de encontrar la idea que te permite empezar el desarrollo de algo nuevo.

En general una nueva idea surge cuando vemos una conexión entre dos conceptos o hechos que hasta aquel momento parecían no tener ninguna relación. Según parece, la parte izquierda del cerebro trabaja con los conocimientos sólidos que tenemos, así para hacer cálculos o desarrollar teorías en base a nuestros conocimientos, estamos usando esa parte del cerebro. Cuando estamos trabajando con la parte izquierda del cerebro no conectamos hechos dispares y por tanto, no surgen nuevas ideas.

Por el contrario la misión de la parte derecha es establecer esas conexiones casuales entre hechos dispares. Claro que estas conexiones no llevan siempre a resultados positivos, simplemente enlazamos cosas que nada tienen que ver, soñamos y todos sabemos lo disparatados que pueden ser los sueños. Pero de vez en cuando puede surgir un momento de “Aha!”. Para ello hay que estar preparado y cazar al vuelo esa conexión, si no puede pasar como tantas cosas pasan.

El problema que tenemos en general es que cuando vamos a la búsqueda de ideas estamos forzando la parte izquierda a generar algo que no puede generar. Damos vueltas a lo que sabemos y tratamos de sacar algo de donde sabemos y cuanto más desesperados vamos a la búsqueda de la idea nueva, más forzamos esa parte del cerebro. La tensión de la búsqueda y la angustia que nos genera a veces es lo que impide relajarnos y dejar que la parte derecha del cerebro haga su papel. Por eso a veces las mejores ideas surgen en la ducha o cuando estamos medio dormidos. Pero claro no hay una formula mágica que nos diga como hacer eso.

Recientemente, Jonah Lehrer ha publicado un libro “Imagine: how creativity works” sobre el proceso creativo y con abundantes ejemplos, demasiado abundantes para mi gusto, de cómo nuevas ideas se han desarrollado. El libro es muy interesante e iluminativo. Va con bastante detalle en esa fase previa de tensión y angustia que precede el momento “Aha!”.

Lástima que hace un par de meses se ha demostrado que Lehrer desarrolló demasiada creatividad y algunas de las citas de Bob Dylan que aparecen en el libro fueron inventadas por el autor para que “encajaran” mejor dentro de la historia que contaba. Lehrer ha dimitido como escritor en el “New Yorker” a causa de todo eso. Pero a pesar de estos incidentes, el libro en sí es interesante.

El lienzo en blanco siempre nos reta. El temor que está siempre presente es si la última idea que uno ha tenido será la última. Pero también sabemos, que será seguro la última si no aceptamos su reto. Hay que seguir adelante.

Un Del Bosque en la Universidad

sábado, octubre 6th, 2012

CARTA DESDE OAK RIDGE, TENNESSEE (EEUU)

Benjamín A. Carreras

En mi última estancia en Madrid fui invitado a participar en una mesa redonda sobre los problemas de la Investigación en la Universidad. El objetivo era recoger ideas que pudieran sugerirse a los responsables de las Universidades. Muchas fueron las opiniones, aunque menos claras fueron las soluciones.

La Universidad española sufrió un gran cambio para su bien durante los primeros años del Gobierno de Felipe González. En aquel momento, personas con profundo conocimiento de la Universidad y de la investigación formaron parte del equipo que hizo los cambios estructurales. Desgraciadamente después vinieron los políticos profesionales. Desde aquella mejora substancial de la Universidad, los abundantes cambios hechos por los gobiernos de ambos colores han ido degradando la enseñanza universitaria y las condiciones de la investigación, a pesar de que hay elementos muy valiosos en la Universidad.

Desde mi perspectiva hay dos tipos de problemas en la Universidad: problemas estructurales y problemas culturales. Uno de los errores que se comete con frecuencia es pretender hacer cambios estructurales para resolver problemas culturales. Esto hay que evitarlo.

Problemas estructurales hay muchos, desde la financiación universitaria al sistema de selección del profesorado. Pero ahora nos enfrentamos con recortes que pueden ser muy serios y que pueden aún agravar más la situación. Por tanto, es difícil esperar cambios estructurales positivos. En mi opinión, sería un buen momento para enfrentarse con los problemas culturales.

Dos son los problemas culturales que creo causan mayor daño a la Universidad. Uno es el “café para todos” tan general en nuestro país, el otro es la falta de comunicación entre grupos y la endogamia asociada con ese aislamiento.

El “café para todos” empieza en el momento en que uno recibe el doctorado, todas las tesis reciben la calificación de “cum laude” lo que es ridículo. Después sigue en casi todo los niveles. Así por ejemplo, a los dos años de introducirse la idea de Centros de excelencia pudimos ver que prácticamente todas las universidades eran centros de excelencia con lo cual el concepto pierde todo su sentido.

La comunicación entre individuos y grupos que trabajan en la misma área o en distintas áreas es fundamental para el desarrollo de nuevas ideas y es algo que todas las nuevas compañías de tecnología estimulan al máximo. Esta falta de comunicación dentro de la Universidad española se atribuye al individualismo característico de los españoles.

Los cambios culturales no pueden hacerse de golpe, requieren trabajo continuo de estímulos durante años. Eso es difícil y en general no gusta sobre todo a los políticos. La salida fácil para los cambios es un nuevo proyecto ley, pero eso seguro que no funciona para resolver problemas culturales. Las discusiones sobre estos problemas siempre suelen acabar igual con la afirmación de que los españoles somos así y eso no va a cambiar …

… pero aquí está la roja! El Sr. del Bosque selecciona a los mejores jugadores (no hay café para todos) y forma el mejor equipo de fútbol (a pesar de los individualismos). Yo no sé nada de fútbol, pero me interesa cuando alguien se las arregla para hacer funcionar algo. En este caso el Sr. del Bosque ha roto el mito de que los españoles son así y no pueden cambiar.

¿Por qué tenemos los problemas en la Universidad y no los tiene la roja? En primer lugar porque a los españoles les importa mucho el fútbol y no toleran fracasos en esta área. En cambio a los españoles en general la investigación en la Universidad les importa un pepino. En segundo lugar el Sr. del Bosque es un hombre que sabe lo que tiene que hacer y lo hace. Es interesante escuchar sus declaraciones a la prensa y compararlas con las de quienes lideran la política Universitaria. El contraste es claro.

¿Cómo podemos resolver pues los problemas universitarios? ¿Y si pusiéramos como responsables de la política universitaria y de la política científica a personas que supieran lo que hacer y estuvieran dispuestas a hacerlo? No, no puede ser, eso es una idea demasiado loca.