Albert Einstein

CARTA DESDE OAK RIDGE, TENNESSEE (EEUU)

Benjamín A. Carreras

Diciembre 5, 2012. Hay una página web que es muy interesante por la información que está acumulando. Se llama “letters of Note blog”, o sea el blog de las cartas notables.

Como su nombre indica, contiene un archivo de cartas notables, notables por quienes las escribieron o por lo que representó un momento determinado en la vida de la persona que la escribía. Hay cartas de personas muy conocidas y cartas de personas corrientes. En este archivo hay una reproducción fotográfica de las cartas y su transcripción.

Recientemente se ha incluido en el archivo un intercambio de cartas de hace 60 años en las que David Ben-Gurion ofrece a Albert Einstein la presidencia de Israel. En sí es una nota curiosa y uno puede pensar cómo sería el estado de Israel si Einstein hubiese aceptado el ofrecimiento. Se presta a mucha especulación, pero para mí estas dos cartas tienen aspectos mucho más interesantes que las especulaciones que han generado.

En primer lugar el ofrecimiento de Ben-Gurion. Él era un político activo en aquel momento y ofrece el puesto de presidente a una persona claramente muy brillante y que de hecho si acepta le puede producir mucha sombra. Sin embargo, aunque Einstein no era ni siquiera ciudadano de Israel y vivía en Estados Unidos, Ben-Gurion ve en aquel momento y en Einstein a la persona que mejor puede encabezar el emergente país y no duda en proponer su candidatura.


Por otra parte, está la respuesta de Einstein quien humildemente reconoce que “no tiene la aptitud natural ni la experiencia para tratar adecuadamente con la gente ni para el ejercicio de funciones oficiales”. Además Einstein reconoce que está “a la vez entristecido y avergonzado de no poder aceptar la oferta.”

No sé si el análisis que Einstein hace de sí mismo es acertado o no. Pero una cosa sí es cierta, una persona inteligente se caracteriza por ser capaz de hacer un análisis de sus capacidades y limitaciones y eso es lo que él hace. A la vez el reconocerlo le hace sentir triste y avergonzado. A él en aquel momento le hubiera gustado hacer lo posible para ayudar al estado de Israel. Por el contrario, personas mediocres siempre se sienten satisfechas de sus propias habilidades y suelen defenderlas de forma arrogante. Eso es lo que vemos con tanta frecuencia en muchos de los políticos actuales.

Puede que esa sea la causa de la mediocridad generalizada en los círculos políticos. Personas inteligentes que entienden sus limitaciones no intentan optar a responsabilidades políticas de alto nivel. Estas personas ven las dificultades y no están seguros de que sabrían superarlas. En cambio los mediocres no tienen ni ese entendimiento ni esos escrúpulos. Para ellos lo importante es el poder y se sienten capaces de todo. Como más verdes más arrogantes y capaces de hacer las afirmaciones más estúpidas.

Así vemos emerger en la mayoría de partidos y a ambos lados del Atlántico a personas muy mediocres en las posiciones políticas más altas. Naturalmente hay excepciones, pero me temo que las excepciones solo confirmen la regla.

Estas cartas nos muestran que hay personas con capacidad de enfrentarse seriamente con problemas y de responder con honestidad. Ese es el tipo de personas que necesitamos al frente de los gobiernos y por quien deberíamos votar. A la hora de votar por alguien deberíamos informarnos bien de las cualidades de la persona mas que preocuparnos por las siglas de un partido. Pero primero sería necesario fomentar y promover que tales personas se involucraran en la política. Eso es más complicado y con las presentes estructuras de partidos, no veo solución posible.

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