Falta democracia interna real

CARTA DESDE OAK RIDGE, TENNESSEE (EEUU)

Benjamín A. Carreras

Muchas son las noticias que vienen desde hace unas semanas de España y que llaman la atención desde la perspectiva del país en que vivo y su sentido de democracia. No son solo las noticias de los periódicos españoles sino las que puedo oír sobre España, país al que raramente se nombra aquí en los noticiarios.

Todas estas noticias tienen un hilo común, la corrupción existente en los medios políticos. No es que uno se sorprenda por la existencia de corrupción, corrupción la hay en todas partes y los políticos son generalmente vulnerables a ella.

Aquí en EEUU tenemos largas listas de casos de corrupción. Chicago y el Estado de Illinois en general son bien conocidos por situaciones de este tipo. Holywood ha explotado estos hechos en muchas películas. Pero yendo a la realidad y como ejemplo, de los gobernadores de Illinois en los últimos 40 años, un periodo de tiempo similar al de la democracia en España, cuatro están en la cárcel y otros dos fueron imputados. Hay casos similares en otros Estados, pero como ejemplo creo que es suficiente.

Por tanto, este país no es extraño a los casos de corrupción. ¿Qué es entonces lo que sorprende? Pues como ya he dicho, los gobernadores corruptos están en la cárcel, en cambio en el caso de España no parece que eso de políticos prominentes acusados de corrupción acaben nunca en la cárcel. Eso es lo primero que sorprende, la falta de una Justicia que pueda actuar de forma rápida y contundente en estos casos. Alguno de los gobernadores mencionados fueron procesados y encarcelados antes de acabar su mandato.

Eliot Ness, jefe del grupo policial de Chicago que recibió el sobrenombre de los “intocables”

Un segundo aspecto es el uso hecho en España de la “presunción de inocencia” para mantener el político en su puesto. Evidentemente es importante tener siempre esa presunción de inocencia con todo el mundo, pero eso no implica que un político bajo sospecha de corrupción tenga la capacidad para ejercer el cargo. Naturalmente se le da la presunción de inocencia pero se pide su dimisión hasta que pueda verse libre de estas acusaciones.
Si en los partidos hubiera una democracia interna real habría más transparencia y la posibilidad de corrección de estos problemas. Pero eso no existe en los partidos españoles. Hay dos ejemplos muy recientes que nos lo muestran y que son también chocantes desde la perspectiva de este país.

Uno es la sanción que el PSC ha impuesto a cinco miembros de su grupo parlamentario por no haber seguido la disciplina del partido en el voto sobre la autodeterminación de Cataluña. No es cuestión aquí de si uno está de acuerdo o no con el voto de ese partido, la cuestión es que cinco parlamentarios obraron según lo que ellos consideraron correcto y por ello se les penaliza.

En una democracia, el hecho de existir grupos parlamentarios representando a los votantes es para que sus miembros actúen en cada caso como crean que es mejor para quienes les votan. Naturalmente los miembros de un mismo partido tienden a armonizar sus objetivos y votar al unísono en muchos de los temas que se presentan al Congreso. Pero por la misma razón de estar en un sistema democrático, existe el derecho a discrepar.

Si el voto de los diputados tiene que seguir siempre la línea del partido, que traducido al castellano quiere decir lo que quiere el grupito que controla el partido, no hace falta tener múltiples representantes, con uno solo que vote por todos es suficiente y uno se ahorra el sueldo de los demás.

Pero el asunto no es cuestión de ahorro, es la idea de democracia que está en juego y francamente la actitud de los dirigentes del PSC demuestra que la democracia no les importa.

El segundo ejemplo aun más grave es el del PP que no ha permitido al Congreso iniciar una investigación sobre los cargos de corrupción a algunos de sus políticos. Todos sus diputados a una votaron por ello. El impedir que el Congreso ejerza una de sus misiones de control sobre los cargos públicos para proteger a sus miembros es un problema serio, el hacerlo en bloque refleja de nuevo la absoluta falta de democracia interna.

Hablando del caso Bárcenas, el Sr. Rajoy dijo el otro día : “No hay nada más injusto que la generalización”. Parece no darse cuenta de que la generalización la ha inducido el mismo partido al forzar este voto. Si en algún momento se prueban algunas de las acusaciones de corrupción, todos los que han votado así se convierten automáticamente en cómplices.

La cuestión no es escandalizarse de lo corruptos que son los políticos. Los políticos son seres humanos como los demás, lo único es que viven en un medio en donde las tentaciones son muy grandes y por tanto es fácil caer en ellas, sobre todo si hay una cultura de perdonar pecados veniales. Lo que hay que hacer es desarrollar una cultura de tolerancia cero a la corrupción y fortalecer las instituciones para que reaccionen rápidamente en los casos en que no se respeten las mínimas normas de comportamiento ético.

One Response to “Falta democracia interna real”

  1. Marcos David Pérez dice:

    Excelente análisis…ojalá comiencen a aprender lo positivo de otros países, como en este caso EEUU.

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