Sabemos quiénes son los que gobiernan, pero no siempre los que mandan

CARTA DESDE OAK RIDGE (EEUU)

Benjamín A. Carreras

Hace unos días cruce de nuevo el Atlántico de vuelta a Estados Unidos, el mismo día precisamente que Evo Morales intentaba hacerlo. Tuve más suerte que Evo y solo tuve los retrasos de rigor. Por el camino, iba siguiendo esa historia a la vez que repasaba otros sucesos recientes sobre Snowden, que trabajó para la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos y para la CIA. El fue quien reveló el espionaje ilegal llevado a cabo por esas Agencias. Estos sucesos llevan a uno a preguntarse quién realmente manda en ese mundo. Sabemos quiénes son los que gobiernan, pero no siempre quiénes son los que mandan.

Evidentemente, los que gobiernan intentan mostrar periódicamente que sí, que ellos mandan, pero en muchos casos su postura se queda en chulería ridícula. Por ejemplo, cuando el señor Rajoy regresó de pedir el rescate bancario a los europeos, se le preguntó si había sufrido muchas presiones. “El que hizo presión fui yo”, respondió muy chulo. Si todos los españoles fuéramos tontos hubiera quedado como un señor, pero la gran mayoría no lo somos y sentimos vergüenza ajena.

En este caso del rescate bancario, si tiramos del hilo nos damos cuenta de que los que mandaban no eran realmente la Sra. Merkel y sus muchachos que sí pusieron presión en el Sr. Rajoy. Detrás de esta fachada estaban “los mercados”. Y ¿quién controla los mercados? Aquí es donde se pierde el hilo. A quienes mandan nunca los vemos ni sabemos quienes son. Estos no se hacen el chulo, no les hace falta. Los que mandan saben que mandan.

Pero claro, el señor Rajoy no es un gran ejemplo de gobernante chulo, para un ejemplo mejor citar al señor Putin. Ése sabe hacerse el chulo en todos los momentos. Pero ¿qué pasó cuando Snowden parecía que iba a pedir refugio en Rusia? Pues el chulo del señor Putin empezó a echar balones fuera. Pero no solo fue Putin que trato de evitar el problema, casi todos los países negaron el asilo al fugitivo norteamericano. Como siempre, la posición de España fue curiosa, usó la eterna excusa de que no había ido a pedir asilo a la ventanilla que tocaba. Evidentemente, estos gobernantes no mandaban en este asunto.

J. Edgar Hoover, director de la FBI desde 1924 a 1972

Más espectacular fue lo que siguió en esta historia. Después de revelar Snowden que USA había espiado a los países europeos, estos se ponen chulos y piden explicaciones a USA. Sin embargo, a los pocos días, alguien sospecha que Snowden esta en el avión de Evo Morales y todos los países del norte de Europa se ponen en línea muy formalitos y cierran el espacio aéreo, todos calladitos. Al final el marrón le cayó a España, cuyo gobierno con exquisita inhabilidad lo lió del todo.

De todo esto uno podría concluir que el que manda es el presidente americano, pero no, no es tan simple. No es difícil adivinar que el Obama candidato a la presidencia estaba en contra de las medidas de espionaje de la NSA y de la CIA que denunció Snowden. Pero el presidente Obama nada o casi nada ha dicho de eso, solo ha acusado de traición a Snowden. Evidentemente ha cedido a presiones de la NSA y sus aliados. Aquí llegamos de nuevo a donde se pierde el hilo, ¿quién manda detrás de la NSA y la CIA? De nuevo no hay respuesta. Pero en este asunto Obama gobierna, pero no manda.

Se puede argumentar que esto es una hipótesis aventurada y lo sería si eso fuera un hecho aislado. Sin embargo hay claros ejemplos en el pasado de que en ciertos asuntos el presidente no manda. Tal fue el caso con J. Edgar Hoover director de la FBI desde1924 a 1972. Hoover, en esos años, controló una inmensa cantidad de información obtenida legal e ilegalmente. Persiguió a muchos bajo la sospecha de comunistas y usó la información para mantener bajo control a quien le interesaba. Los presidentes Harry Truman, John F. Kennedy y Lyndon Johnson tuvieron los tres la intención de hacerle dimitir, pero Hoover tenía tanta información sobre ellos que al final ninguno se atrevió. Hoover mandaba en su territorio.

En la compleja sociedad en que vivimos sabemos muy bien quienes gobiernan, pero cada vez sabemos menos quienes realmente mandan. El control de los mercados y de la información por algunos, junto con la globalización, está minando seriamente la sociedad democrática.

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