¿Cómo explicar lo que no gusta?

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Según parece a los partidos conservadores les preocupa más como explicar los hecho que los hechos mismos. Así hemos visto en España que el PP pretende resolver sus problemas cambiando los portavoces. Mientras en EEUU el Partido Republicano pasa por una crisis para explicar lo inexplicable.
Hace unos días un joven blanco americano llevó a cabo una matanza de afroamericanos en un iglesia de Charlestón, Carolina del Sur. Este joven, según confesión propia, quería «empezar una guerra racial en EEUU». Un hecho horrible, pero uno más de los múltiples actos de este tipo que se suceden en el país. El terrorismo racista blanco se está llevando más victimas que el terrorismo llamado islámico, sin que el gobierno tome ninguna medida. Esto contrasta con las medidas extremas tomados contra los llamados islamistas.

Pero no solo no se toman medidas, el Partido Republicano está tratando por todos los medios de que no se considere este acto como racista. Algunos lo atribuyen a un desequilibrio mental, pero no cuestionan que tenga armas un desequilibrado mental. Otros lo atribuyen al uso de drogas, aunque no hay ninguna evidencia de que quien cometió el ataque hubiera consumido drogas. Lo que no aceptan es el racismo como causa. Incluso uno de los dirigentes de la National Rifle Association acusó a una de las víctimas, el pastor de la iglesia y miembro de la legislatura del Estado de Carolina, muerto en el atentado, de ser responsable del caso. Según él, el pastor votó en el Congreso en contra de poder llevar armas ocultas en el Estado. Si eso se hubiera permitido, argumenta, los miembros de esta iglesia habrían llevado armas y habrían podido defenderse.

¿Por que ese miedo de aceptar la realidad? Existe en el Partido Republicano una gran fracción de votantes que comparten ideas mas bien racistas. Los candidatos a la presidencia por este partido, ya en plena campaña electoral a pesar de la elección estar a más de año y medio, no quieren ofender a este sector del electorado.

Pope Francis speaks with young people in a youth centre dedicated to Pope John Paul II during his visit to Sarajevo

No ha sido este ataque el único problema que han tenido que explicar los republicanos. Otro problema que emergió estas últimas semanas es la encíclica del Papa Francisco. Esta encíclica ha creado un serio problema a los católicos republicanos. En su encíclica sobre el calentamiento global, el Papa desmonta los argumentos basados en el «Génesis»y tan populares entre los republicanos de que no puede existir el llamado calentamiento global. Eso ha provocado tanto escozor que los de la Fox News han llegado a llamar al Papa «el hombre más peligroso del mundo».

Los republicanos protestantes se inclinan por ignorar lo que la encíclica dice y dedicarle insultos al Papa. Los que se sienten atrapados son los católicos republicanos. Para ellos es un serio golpe a su posición política respecto al calentamiento global por quienes se supone respectan y acatan.

Hacia años que los católicos conservadores americanos no se encontraban en tal situación. Juan XXIII y su encíclica «Mater et magistra», en la que apoyaba las reformas sociales de los gobiernos y hacía una llamada a luchar contra la pobreza en el tercer mundo, les provocó una crisis a los conservadores. A la encíclica la atacaron sin piedad y llegaron a usar la consigna» «Mater yes, magistra no». Pasada esa crisis, los católicos conservadores americanos han gozado muchos años de Papas conservadores que no les crearon problemas.

El candidato republicano Rick Santorum, conservador y católico, ha argumentado que la Iglesia no debería inmiscuirse en cuestiones científicas, y que en el pasado cuando lo ha hecho se ha encontrado con problemas. Es mejor dejar la ciencia a los científicos, dice Santorum, y que la iglesia se concentre en Teología y Moral. Este hombre que justifica sus políticas Biblia en mano cuando le conviene, dice que las cosas no están claras y se apresura a apartar la religión de su política.

Dejemos que los hechos hablen por sí mismos.

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