Las fiestas de la Virgen de Gracia

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Hace un par de semanas estaba en Menorca. No es cosa extraña ya que procuro hace una visita a la Isla cada uno o dos años. Pero si fue algo especial esa visita, me permitió ver las fiesta de la Virgen de Gracia por primera vez después 55 años. Mucho ha llovido desde entonces y ha habido muchos cambios en como se celebran las fiestas.

Este viaje ha sido como un viaje al futuro. Cuando estoy en Menorca tiendo a trasladarme al pasado y recordar las cosas de aquellos años. Al llegar a la Isla me sentía por un lado en los años 50, pero por otro las fiestas eran las del 2015. Un contraste sorprendente.

Sa capellana, finales de los años 50

Sa capellana, finales de los años 50

En las fiestas de este año había muchos más caballos que entonces. Antes teníamos un veintena de caballos, en la fiesta de este año me parece recordar que eran 165 los participantes. El jaleo ya no se celebra en la Explanada. Eso fue una sorpresa para mí. Estaba tan acostumbrado a que fuera en la plaza de la Explanada que me pareció irreal verlo en el Pla de sa Parròquia. Claro que a la plaza de la Explanada, con los cambios que se han hecho en estos años, no la hacen idónea para ello. Ya me gustaría que la Explanada volviera a ser como era en los años 50.

Un cambio muy importante en estos años ha sido el cambio en el papel de la mujer en la sociedad y la fiesta lo reflejaba claramente. En primer lugar presidía la alcaldesa, una alcaldesa era impensable en los años 50. Pero además había bastantes mujeres actuando de caixers. Eso me encantó. Vi como ellas participaban en el jaleo con toda igualdad con los hombres. Ese es otro cambio muy positivo que refleja los cambios en nuestra sociedad. Espero que los cambios sigan y aun tengo la esperanza de ver algún día una mujer que sea sa capellana, pero parece que tendré que esperar aún algunos años para ver eso.

El número de gigantes ha aumentado mucho en estos años y también su estilo. El ver la familia de los Simpsons entre ellos fue algo surrealista, ¿cómo ha aterrizado esta familia en nuestras fiestas tradicionales? Ni lo sé ni lo puedo imaginar. La presencia de gigantes invitados era también algo nuevo para mí y que encontré muy interesante, mostrando la buena relación entre ciudades. Pero eché en falta a los cabezudos, ahora parece que prácticamente han desaparecido de la fiesta. A lo mejor actualmente se dedican a la política.

El que haya muchos más caballos y más gigantes hace que todo duré mucho más. Esto puede ser una de las causas detrás de la falta de puntualidad en las actividades festivas. Los retrasos han sido de una hora en muchos casos. Sería bueno que las actividades del programa festivo se planearan con más cuidado, el pasarse una hora de pie esperando que empiecen se hace pesado.

El ambiente festivo fue muy bueno y mucho más intenso que en el pasado. Supongo que las pomadas ayudaban a ello. Las calles estaban abarrotadas, creo que nunca había visto tanta gente en Mahón. Pero sorprendentemente,  muchos comercios y restaurantes estaban cerrados.

Viniendo de un país en que supermercados y tiendas anuncian que son 24-7, o sea que están abiertos 24 horas los siete días de la semana, el ver restaurantes y tiendas cerrados en unos días de máxima concentración de personas es algo realmente chocante. En España se ha establecido una economía basada en el turismo, cosa que en si no creo que sea lo mejor ni mucho menos, pero siendo así sorprende que los comercios no abran cuando más turismo está presente. Es difícil de entender.

Fue una gran experiencia que tendré que repetir, intentaré no esperar otros 55 años para ello. Naturalmente aparte de las fiesta, también los paseos juntos al mar, sobre todo por el puerto, y sin duda lo más importante es la posibilidad de renovar contactos con familia y amigos. Esto es algo muy valioso y que procuro mantener año tras año.

Leave a Reply