El lenguaje y el gobierno

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Parece que cada día hay nuevas historias de corrupción en los órganos de gobierno y emergen toda clase de conversaciones entre los que participan en esos enredos ya sea por teléfono o por correo electrónico. Uno se llega a preguntar si hay algo sano en toda la estructura gubernamental.

De todas formas y aparte de los escándalos en si, lo que más ofende es el tono de las conversaciones y el estilo de los que participan en estas tramas. Si quieren robar al menos podrían hacerlo con mejor estilo. Si estas conversaciones tienen ese tono y este ambiente uno se imagina que será el estilo de toda una forma de gobierno.

El tono se mantiene en las intervenciones en el Congreso, en donde solo parece que intenten insultarse unos a otros. Las preguntas y respuestas en ese organismo deberían considerarse que son preguntas de los ciudadanos y respuestas a los ciudadanos. No son sesiones para insultarse mutuamente los miembros de los distintos partidos. Estas sesiones muestran una falta de sentido de responsabilidad de quienes participan.

Estamos en una situación en que el problema más importante no está en la ideología de quien gobierna, sino más bien en su competencia profesional, su honradez y su seriedad en las tareas de gobierno.

Uno puede preguntarse si siempre se han llevado así los negocios del gobierno, si esta forma de trabajar ha sido común a todas las épocas. Precisamente en estas últimas semanas ha aparecido lo que puede ser el registro más antiguo de un funcionario de gobierno. Se trata de un funcionario del gobierno del faraón Khufu de la cuarta dinastía, faraón que es más generalmente conocido por la versión griega de su nombre, Keops. Khufu gobernó Egipto hace unos 4.600 años y es el responsable de la construcción de una de las más famosas pirámides.

Hace unos años y en una remota parte del desierto egipcio cerca del mar Rojo pero alejado de cualquier centro urbano, se encontraron una serie de cuevas conteniendo artefactos de todo tipo. Pero fue en el año 2013 que el arqueólogo Pierre Tallet encontró en estas cuevas una serie de papiros que son probablemente los manuscritos más antiguos que se conocen. Ha sido más recientemente que la traducción de estos manuscritos se ha hecho pública. Estos papiros han sido calificados por algunos expertos como el mayor descubrimiento en Egipto en el sigloXXI. Pero como aun nos falta bastante que recorrer de este siglo, yo tengo la esperanza de que aun haya muchos y mejores descubrimientos.

Entre los papiros encontrados está el diario de un oficial de Khufu, Merer, que dos veces al día escribía sus actividades al frente de un grupo de unos 200 hombres que estaban viajando por Egipto para cubrir una serie de tareas en la construcción de la pirámide de Khufu. Cuenta por ejemplo que en su viaje por el Nilo pararon en la ciudad de Tura en donde había unos famosos yacimientos de caliza. Allí cargaron la barca de piedra caliza y la llevaron a Giza, en donde se construía la pirámide. Esa piedra caliza se usó como recubrimiento final de la pirámide.

Esos documentos dan una visión única de cómo fueron algunas de las fases de la construcción de la pirámide que duró unos 40 años y de los detalles del trabajo involucrado en la construcción. También muestra a un escrupuloso y correcto funcionario, Merer, llevando a cabo la misión que se le encomendó. Competente y atento a sus obligaciones, su lenguaje y su meticulosidad son un buen ejemplo de cómo debe actuar un funcionario público.

Mirando a las elecciones del próximo diciembre y por mi parte teniendo claro a quién no votar, aún estoy en la búsqueda de a quién votar. Con Merer creí haber encontrado un buen candidato, pero me temo que no se presentará a las elecciones.

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