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Las redes que nos aprisionan

Viernes, Enero 29th, 2016

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Hace años oíamos cantar lo de que las ciencias adelantan que es una barbaridad. Ciertamente las ciencias siguen adelantando, pero no solo adelantan, además de crecer se ramifican y modifican.

Acabo de asistir a la reunión anual de “Ciencias de Sistemas” en la isla de Kauai, en Hawai. Precisamente el año que viene celebraremos el cincuenta aniversario de estas reuniones. Da la casualidad que justo hace cincuenta años salía yo de la Universidad de Barcelona con el flamante titulo de Licenciado en Ciencias bajo el brazo. Si en aquel momento me hubieran preguntado que es eso de Ciencias de Sistemas me hubiera quedado frío, no había oído ese nombre nunca.

Tardé varios años en enterarme de que existía tal rama de las ciencias, y aun más años en trabajar en ese campo, solo hace 15 años que participo en estas reuniones anuales. Por otra parte, tampoco veo que en las Universidades haya asignaturas con tal nombre y no digamos especializaciones en esa rama científica.

Sistemas hay de muchos tipos, los vemos en la naturaleza, como por ejemplo el sistema circulatorio o el sistema que crean las relaciones entre especies. Sin embargo con los años estos estudios se han centrado más en sistemas creados por el hombre para “facilitar” nuestras vidas. Estos sistemas han crecido y nos rodean.

La red europea de alto voltaje

La red europea de alto voltaje

Así tenemos las redes eléctricas, las redes de comunicación, las de transporte, los oleoductos y la distribución del gas natural etc. Por otra parte podríamos hablar también de redes sociales que han pasado del nivel humano al Internet. No solo son abundantes todas esas redes sino que están interrelacionadas y acopladas. Los fallos en una afectan a las otras y ahora ya hablamos de redes de redes como un súper-sistema.

Para entender el funcionamiento de estas redes no solo hace falta conocer las leyes físicas que en muchos casos las gobiernan, sino hay que incorporar las leyes económicas que las rigen, y los factores humanos en su control. Por tanto son necesarios estudios multidisciplinarios para intentar entender su funcionamiento y sobre todo evitar sus posibles fallos.

Aunque esos sistemas se crearan para facilitar nuestras vidas, acabamos siendo en cierta manera prisioneros de las redes. Cuando yo era un crío en Mahón, había relativamente frecuentes apagones eléctricos. La cosa no tenía mayor importancia, los críos cantábamos aquello de “Fernandillo pillo pillo” casi como una oración para recuperar la luz, encendíamos velas o quinqués y no había mayores consecuencias.

Ahora si se corta la electricidad en casa no solo se va la luz, me quedo sin poder cocinar, a menos que haga una fogata en el jardín, se estropean todos los alimentos en el congelador y la nevera, se cortan las comunicaciones ya que no puedo recargar teléfonos. Tampoco puedo trabajar ya que me quedo sin ordenador y sin wifi. No digamos si dura unos días sin lavadora, sin lavaplatos, sin plancha, y las mil y una cosas que usamos en la casa. Pero tampoco tengo la posibilidad de comprar alimentos ya que la mayoría de tiendas usan refrigeración

En una gran ciudad, un apagón de muchos días tiene un carácter catastrófico con graves perdidas económicas y posiblemente de vidas. Si se combinara con cortes del suministro de gasolina ya ni se sabe lo que podría pasar. Lo peor es que al estar estos sistemas acoplados con los sistemas de comunicación, un ataque cibernético puede iniciar una de esas catástrofes en gran escala.

No solo los seres humanos somos responsables por la destrucción del planeta como estamos viendo por el fenómeno del calentamiento global, pero a la vez nos ponemos en peligro creando esas súper-redes que nos proveen de las necesidades vitales pero que al ser tan complejas toman vida por si mismas y no somos capaces de controlar totalmente.

La ciencia de sistemas es todo un nuevo campo de estudios que es muy necesario emprender si queremos recuperar cierto control de nuestras vidas y evitar nuevas formas de catástrofes.