¿Es un negocio dar conferencias?

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

En mi profesión es bastante corriente el dar conferencias. En algunos casos te invitan a darlas y quienes te invitan te suelen pagar el viaje y la estancia de un par de días. En otros casos somos nosotros que estamos interesados en darlas en ciertos forums y suele ser la institución a que pertenecemos que nos paga el viaje y la estancia. Naturalmente los anfitriones suelen invitarnos a una comida o cena para completar la discusión de los asuntos tratados. En USA esta invitación tiene que ser por máximo $25. No se nos suele permitir más.

Bernie Sanders y Hillary Clinton en un debate

Bernie Sanders y Hillary Clinton en un debate

Para nosotros tiene un doble interés el dar esas charlas ya que el prepararlas de por sí te ayuda a aclarar ideas y luego las preguntas y comentarios producen nuevas sugerencias, todo eso es útil para el proyecto en que estemos trabajando. Además la oportunidad de hablar en público nos abre puertas a futuras colaboraciones. También hay otro aspecto importante, la venta del producto que estamos produciendo. Eso es una parte importante del proceso para en el futuro conseguir nuevas fuentes de financiación para la institución que representamos.

Es también curioso el ver las actitudes del público en diversos países y culturas. La forma en que se pregunta o en que no se pregunta. En Estados Unidos suele haber una interacción bastante dinámica, en cambio en España cuesta más, sobre todo con público joven. Muchos de los jóvenes universitarios españoles tienen mucho miedo de hacer el ridículo al preguntar.

Hay toda clase de experiencias curiosas. Recuerdo en particular una vez que fui con mi jefe a dar una charla en el Departamento de Energía sobre planes de investigación. Fue en un sala pequeña y vinieron cuatro funcionarios del Departamento. Estaba yo a mitad de la charla cuando me doy cuenta de que los cuatro están profundamente dormidos. ¿Qué hago? interrogué con la mirada a mi jefe, él se encogió de hombros. Seguí sin hacer mucho ruido y hacia el final se fueron despertando. Menos mal que después de todo subvencionaron el proyecto.

No parece que para todo el mundo lo de dar conferencias sea algo para enriquecer su propio entendimiento de la materia y tener experiencias positivas. Para algunos es un gran negocio. Justo
un día antes de los caucus de Iowa se sacó a la luz que Hillary Clinton en los 18 meses antes de empezar su campaña electoral había dado unas 100 conferencias cobrando, pero no ganando unos eurillos extras, esta señora ganó con las conferencias un total de 21,7 millones de dólares en ese periodo. ¡No está mal como negocio!

Las conferencias las daba a bancos, organizaciones comerciales, grupos de caridad, compañías, etc. Lo normal era que ganara $225.000 por conferencia, pero algunas veces llegaba a $400.000. Entre los que más pagaron están el Deutsche Bank y Goldman Sachs. Luego ella dice que no tiene conexiones con Wall Street.

¿Qué debería contar esa señora para ganar ese dinero? Eso no se sabe. Se está intentando averiguar pero hasta el momento nada se sabe. Ella ha dicho que estas charlas le han sido muy útiles para clarificar sus ideas en la preparación de la campaña electoral. Evidentemente no puedo escribir aquí las palabras que salieron de mi boca cuando oí su respuesta.

Estos detalles salieron a la luz un día antes de los caucus de Iowa, donde prácticamente empató con Bernie Sanders, aunque Hillary le sacó algo de ventaja. Una semana después en New Hampshire, Sanders ganó claramente. No sé que impacto han tenido las conferencias en estos resultados pero evidentemente ponen en duda la capacidad de independencia de Hillary frente a las grandes compañías que le estuvieron pagando.

En Estados Unidos se controla mucho más los problemas de corrupción que en España, pero siempre hay soluciones. En vez de cobrar cuando estás en el poder, es menos peligroso cobrar antes, si las grandes empresas creen que vas a ganar. Yo diría que ese es el caso de Hillary, pero claro, no hay nada ilegal en ello.

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