Archive for junio, 2016

¿Cuándo será la próxima crisis?

miércoles, junio 29th, 2016

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Ya sé que aún no hemos salido de la última crisis, pero precisamente antes de entrar en otro proceso cíclico de la economía sería prudente hacerse esta pregunta: ¿Cuando será la próxima crisis económica? Esa pregunta es la que se hacen ahora bastantes economistas en los EEUU. Recientemente se han publicado varios análisis de los ciclos económicos del pasado en orden de dar las bases para entender el futuro.

Según parece en EEUU los ciclos económicos están bastante correlacionados con el ciclo del precio de las propiedades inmobiliarias urbanas y rurales. A finales del siglo pasado, los economistas dejaron bastante de un lado el papel de estas propiedades en la economía, pero recientemente se ha vuelto a estudiar su posible papel en los ciclos económicos.

Ciclos de los picos en los precios de la propiedad inmobiliaria

Ciclos de los picos en los precios de la propiedad inmobiliaria

Ya en 2010, Steve Hanke hizo notar que el problema de las crisis periódicas se basa en los ciclos de los precios de la propiedad inmobiliaria que afecta, como un efecto dominó, a los ciclos de construcción, a los ciclos de los negocios y finalmente a la economía global.

Según Hanke, la mayoría de picos en los precios de la propiedad inmobiliaria han tenido lugar en ciclos de más o menos 18 años, excepto en el periodo de la primera y segunda guerras mundiales que alteraron esa periodicidad, pero que parece haberse recuperado a partir de 1989. En los últimos doscientos años esos picos han sido en los años 1818, 1836, 1854, 1872, 1890, 1907, 1925, 1973, 1979, 1989, y 2006. Después de estos picos han tenido lugar las crisis económicas periódicas. Así que podríamos esperar el próximo pico en los precios en 2024 al que seguiría la crisis en un par de años.

Claro que no hay nada sagrado sobre los 18 años, es solo una cifra media de los años que han pasado entre crisis y crisis, pero da una guía sobre lo que se puede esperar en el futuro. Lo que seguro no podemos esperar es un futuro sin crisis periódicas a menos que hagamos algo para evitarlas. En eso está el punto clave de este asunto.  Sabiendo que hay crisis periódicas, y en eso la evidencia es clara, si queremos evitarlas hay que actuar antes que lleguen, sino será demasiado tarde. A nadie se le ocurre vacunarse de una enfermedad cuando ya está enfermo. Pero eso es lo que hacemos una y otra vez en el proceso económico.

Curiosamente nunca oigo a los políticos hablar de esta cuestión. Siempre usan frases sobre que hay que estimular la economía y de lo bien que ellos lo hacen. Si hay crisis, la culpa es de Zapatero y ya está. Pero la periodicidad de esas crisis nos indican dos cosas, primero que estimular la economía sin discriminar el cómo hacerlo, nos llevará a un pico económico que luego pagaremos con una caída abrupta y segundo que hay cierta predictibilidad en esas crisis. La cuestión es discutir el cuándo y cómo hacer las cosas.

Ahora en EEUU hay propuestas en cambio de impuestos. Algunos de los que propugnan el evitar la próxima crisis hablan de cambiar la forma de aplicar los impuestos, en vez de poner impuestos en las ganancias proponen poner impuestos en el valor de la propiedad inmobiliaria para así reducir las rápidas variaciones en sus valores. Francamente no me parece muy acertada esta propuesta, pero si me parece acertado el empezar a discutir propuestas y hacer modelos económicas para evaluar su efectividad.

Curiosamente en la Biblia y con el sueño del Faraón tenemos probablemente la evidencia más antigua sobre los ciclos económicos, los siete años de vacas flacas seguidos por siete años de vacas gordas. La solución de José fue simple, almacenar grano en los años de abundancia para tenerlo en los años de escasez. Parece simple, pero no parece que a ningún político se le haya ocurrido el aplicarlo. Realmente ninguno habla de esas cosas o de propuesta alguna a pesar de estar en plena campaña electoral.
Sería prudente que el próximo gobierno de España preparara planes cuidadosos para enfrentarse a este problema, ahora es el momento en que se puede actuar.

¿Quién nos protege de nuestros protectores?

miércoles, junio 15th, 2016

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Uno de los mejores profesores que he tenido fue el Sr. Cardona Mercadal, profesor de Ciencias Naturales en el Instituto de Mahón. El era el tipo de profesor que no pretendía pasar simplemente información, que de todas formas siempre puedes encontrar en un libro, sino que te hacía pensar, te enseñaba a pensar.

Recuerdo una de sus clases en quinto de bachillerato en la que hablaba sobre la reproducción de las aves. Nos explicaba que la cáscara del huevo servía de protección al embrión de los elementos externos, pero que luego había dos membranas internas el alantoides y el amnios para proteger al embrión de la cáscara. La cáscara tiene que ser dura para protección externa, entonces hacía falta esta doble protección para proteger al frágil embrión.

benjami

Entonces comentó: «¿Quién nos protege a nosotros de nuestros protectores?» No se extendió mucho en este punto, eran los años de la dictadura y este era un tema de difícil discusión, pero nos dio a entender lo suficiente sobre la necesidad en un sistema democrático de estructuras a diferentes niveles de protección al ciudadano.

La naturaleza en su proceso de evolución ha aprendido mucho para garantizar la supervivencia de las especies. Este caso no es el único en que se pueden crear analogías entre como opera la naturaleza y como deberían operar las estructuras sociales. Para mi fue una lección que he recordado desde aquellos años.

La pregunta que se hacía el Sr. Cardona Mercadal se vuelve relevante periódicamente, en particular en EE.UU. y en estos días está en boca de muchos. La razón es el numero de personas muertas por causa de acción policial que aumenta de año en año. Un problema es que no hay cifras oficiales sobre estas muertes. El gobierno no tiene los datos. Ha sido «The Guardian» que empezó a recoger estadísticas y mantener la cuenta de estos incidentes.

Un ejemplo del problema es que en 2015 se superó las 1.000 muertes en noviembre de ese año. Este año el 8 de junio ya se ha llegado a las 500 víctimas. Una distribución por estados se puede ver en la gráfica adjunta, Estas son unas cifras alarmantes y que llevan a calificar el problema de muy serio. Además, el porcentaje de muertes de ciudadanos desarmados es relativamente alto. El año pasado era un 32% en el caso de ciudadanos de raza negra comparado con un 15% en el caso de blancos. Esto también revela lo peligroso que es ser negro en EE.UU. en cuanto encuentros con policía.

Es evidente que la policía se enfrenta con situaciones muy difíciles y en un país en que las armas son muy abundantes eso agrava la situación. Hay que aceptar que se cometerán errores y hay que evitar acusaciones falsas sobre maltrato policial. Pero cuando se llega a esos niveles de incidentes hay que tratar de entender lo que pasa.

El año pasado el director de la FBI James Comey declaraba que era ridículo y embarazoso que el «Guardian» y una agencia del «Washington Post» tuvieran mejores datos sobre estos incidentes que el Gobierno Federal.

Existe en todos los gobiernos y a todos los niveles un deseo de proteger el buen nombre de las instituciones, por eso se tiende a encubrir errores y faltas de los que las representan. Eso es un grave error que a la larga tiene el efecto contrario al que se pretende. Cada vez hay más llamadas a la transparencia en estos asuntos que afectan a la acción policial y evitar que los errores y faltas de unos enturbien el buen nombre de todos los miembros de la institución.

En España se ha visto últimamente algún caso de este estilo, nada parecido al nivel y estadísticas de EE.UU., pero es el momento de evitar que se comentan los errores que han llevado a la situación de aquel país. Justicia y transparencia son las claves en este asunto.

El aniversario de las protestas de Mayo

miércoles, junio 1st, 2016

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Para la mayoría de españoles, cuando oyen hablar de las protestas de mayo, piensan inmediatamente en el 11 de mayo de 2011. Para mí, y espero que algunos más, el recuerdo va al Mayo de 1968. Creo que para mi generación aquel mayo de París fue una apertura a la esperanza y un estímulo para la lucha por la democracia y el cambio social.

Los franceses tenían al general de Gaulle como presidente, nosotros teníamos a otro general de jefe de estado. En aquellos días ya se vislumbraba que un régimen que se tenía por eterno no sería tal. El movimiento de Mayo del 68 caló en el entorno universitario y las protestas de estudiantes y profesores se extendieron por el país. En aquel tiempo no había la ley mordaza,  pero sí había la ley de la porra, y algunos guardamos algún recuerdo de la aplicación de aquella ley.

Aquel Mayo del 68 cuando éramos jóvenes

Aquel Mayo del 68 cuando éramos jóvenes

Muchos temas se mezclaron en aquella lucha, no solo el deseo de democracia. Estaba la lucha contra la guerra del Vietnam, el deseo de un amor libre, la necesidad de un cambio social profundo y otros mil cambios en la sociedad. Era una revolución social y cultural, nombres como Marcuse y Sartre lideraban el movimiento intelectual.

Fueron momentos de gran esperanza, de gran alegría y de un entusiasmo colectivo que es difícil de conseguir. Eramos jóvenes y lo suficientemente inocentes para creer que podíamos cambiar el mundo. Pocas generaciones consiguen estas experiencias colectivas motivadas por un deseo de cambio político.

Pero sí hemos vuelto a vivir, hace cinco años, una experiencia parecida, aunque diferente. En esta última, la indignación era la palabra clave y el fin era conseguir una democracia real. En el 68 aspirábamos a una democracia sin calificativos. En aquel momento estábamos en una dictadura y aspirábamos a salir de ella. En 2011, habíamos pasado ya a una democracia nominal pero sabíamos que nos habían dado gato por liebre.

Han pasado ya cinco años del 11-M, cinco años que si por algo se han caracterizado a nivel nacional es por una cierta regresión democrática en las leyes aprobadas desde entonces. Por otra parte ha habido la emergencia de nuevas formaciones políticas que han roto la estabilidad del bipartidismo, pero que aún no han tenido tiempo u oportunidad de cambiar nada estructural en el país. A nivel de ciudades y autonomías ha habido algunos cambios esperanzadores, como en los ayuntamientos de Madrid y Barcelona y en el gobierno autonómico de Valencia, pero aún se tiene que ganar experiencia en estos experimentos de gobierno.

La celebración del quinto aniversario del 11-M no se ha caracterizado por el entusiasmo que se veía en 2011. Parece que estos fenómenos colectivos de indignación/entusiasmo solo se generan por un tiempo corto y luego se van desintegrando lentamente aunque los motivos sigan tan vigentes como cuando se produjeron. ¿Serán los nuevos partidos los conductores de esa indignación/entusiasmo?

Aunque los nuevos partidos quieren capitalizar en ello, ya nos van ofreciendo formas descafeinadas de las ansias democráticas que indujeron los movimientos. Ya la cuestión de primarias para elegir la dirección de los partidos parece que va desapareciendo de las agendas.

Los partidos tradicionales no parece que hayan escuchado realmente lo que se expresó hace cinco años. Ciertamente a Rajoy no se le pasa por la cabeza una democratización interna del partido ni cambios en la jerarquía. En el PSOE se puso al chico guapo y hablan de primarias, pero parece que tienen la mala suerte de que solo se pueda presentar un candidato.

Lo peor es el gran número de casos de corrupción que cada día afloran. Al menos ahora empiezan aparecer a la luz pública, pero el alto número de casos y los nombres involucrados son un síntoma de un problema endémico en el sistema que requiere ir más allá de las medidas judiciales.

Lo que ansiábamos en el Mayo del 68 y lo que indignaba en el Mayo del 11 sigue presente. ¿Cuántos Mayos más necesitaremos para conseguir los cambios necesarios?