Archive for noviembre, 2016

La complicidad del silencio

lunes, noviembre 28th, 2016

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Ya han pasado unas semanas desde las elecciones en Estados Unidos, semanas que han sido de tensión en espera de lo que pueda pasar. La noticias van emergiendo sobre quiénes pueden ocupar los diferentes ministerios, estas noticias confirman los peores temores que se tenían sobre Trump. Son personas extremadamente conservadoras y algunas de ellas con fuertes prejuicios racistas.

Esto en sí es preocupante para el futuro, pero aún hay peores síntomas que estos. La campaña de Trump alentó mucho el odio y ese odio oculto en parte de la población se ha desatado. El número de incidentes de tipo racista ha aumentado considerablemente y las amenazas a inmigrantes y personas de color se han multiplicado creando un clima de tensión en muchas partes del país.

En Estados Unidos los llamados crímenes de odio, ataques basados en prejuicios raciales, religiosos, sexuales, etc, suelen ser elevados. Por ejemplo, según el FBI en el año 2013 hubo 5.928 incidentes con 7.242 víctimas. Esas cifras oscilan de año en año, pero dan una idea de la dimensión del problema. Claro, estos son incidentes denunciados a la policía, como uno puede imaginar, hay muchos que no se denuncian.

Martin Niemöller

Martin Niemöller

La mayoría de estos incidentes son por cuestión racial, siendo las víctimas negros en la mayoría de casos, seguidos por mejicanos. En el caso de incidentes de tipo religiosos, las víctimas son en general judíos. Eso da una indicación de los prejuicios existentes en una parte de la población. Algunos de estos incidentes están provocados por grupos del Ku Klux Klan que están desparramados por todo el país.

Desde las elecciones, los incidentes de este tipo se han incrementado. Quienes tienen fuertes prejuicios raciales se sienten que han ganado y que tienen derecho a expresar públicamente sus sentimientos. Muchos ataques se han dirigido a suramericanos, a musulmanes y a negros. En muchos casos han sido insultos escritos en paredes, puertas y coches, gritos por las calles amenazando la expulsión de inmigrantes. Lo peor es que bastantes de estos ataques han sido en escuelas, los niños hacen lo que ven a sus padres hacer.

En vista de estos actos y de la actitud de Trump, varios alcaldes han escrito manifiestos de apoyando a los inmigrantes y garantizando refugio en sus ciudades. Así ha pasado en la ciudad principal que tenemos cerca, en Knoxville, en donde la iglesia católica que apoyó a Trump en las elecciones se ha quedado muda en cuanto a protección de emigrantes. Espero que el resto de ciudadanos no hagamos igual y nos refugiemos en la complicidad del silencio.

La situación tiene parecido a lo que pasó en Gran Bretaña después del «brexit» y da cierto miedo que se extienda en Francia en las próximas elecciones. Aquí el temor es que esta situación pueda empeorar. Uno de los nuevos miembros del grupo de Trump hablaba de crear campos de internamiento para los musulmanes.

En Europa aún no creo que se hable de estas cosas, pero de facto existen y aunque no hay muchos crímenes de odio activos sí hay la complicidad del silencio en cuanto a los refugiados internados en campos en las fronteras y las numerosas muertes en el Mediterráneo. La pasividad de los gobiernos ante estas tragedias es también crimen.

Aunque la situación actual es muy diferente de la de los años 30 en Europa, hay muchos detalles que recuerdan aquellos tiempos horribles. Tenemos que tomar conciencia de que no podemos ser parte de esta complicidad del silencio tanto en Europa como en Estados Unidos.

Esta complicidad me recuerda unas palabras de Martin Niemöller, un pastor protestante alemán que pasó siete años en un campo de concentración nazi. Sus palabras se quedaron siempre en mí:

“Primero vinieron por los comunistas – yo no dije nada
Porque yo no era comunista
Luego vinieron por los sindicalistas – yo no dije nada
Porque yo no era sindicalista
Luego vinieron por los judíos – yo no dije nada
Porque yo no era judío
Luego vinieron por mi – y ya no quedaba nadie para hablar a mi favor.”

Trump

martes, noviembre 15th, 2016

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Llevo unos cinco años escribiendo Cartas desde la lejanía y esta es la primera vez que me está doliendo el escribir. Han pasado unas horas desde que han salido los últimos resultados electorales en Estados Unidos. El resultado es el que todos sabéis, Donald Trump será el próximo presidente y trabajará con un Senado y un Congreso ambos republicanos. La consecuencia inmediata es que el quinto miembro del Tribunal Supremo, que el Senado republicano ha negado a Obama el derecho a nombrarlo durante un año, será nombrado por Trump. En resumen el sistema legislativo y el judicial pasa a manos de los ultraconservadores.

Estatua de Trump desnudo que apareció en Nueva York

Estatua de Trump desnudo que apareció en Nueva York

No me atrevo a llamar ultraconservador al Ejecutivo ya que no tenemos ni idea por dónde saldrá Trump en ninguno de los retos de gobierno que tiene delante. Por el ruido que ha hecho se merece el calificativo, pero a la vez no es un ultraconservador típico y tiene un alto grado de impredecibilidad.  Por una parte eso es lo que más preocupa, pero por otra parte podría haber sorpresas que no fueran negativas, aunque no tengo grandes esperanzas de ello.
Uno puede ir al Apocalipsis de Juan capítulo 13 y leer: «Vi como salía del mar una bestia, que tenia diez cuernos y siete cabezas …» ¿es Trump?

Pero Trump es un síntoma, no es el problema, el problema está en la sociedad y se viene desarrollando desde hace años. Ese problema no es solo de la sociedad americana, me da la impresión de que es un problema generalizado en las sociedades llamadas democráticas. El problema está en la continua deterioración de las estructuras de gobierno debido en parte a la profesionalización de la política y a la subida a los puestos más altos de personas mediocres que solo se preocupan de mantener sus sillones. Esto ha creado un divorcio entre los ciudadanos y quienes gobiernan.

En todas estas sociedades se oye el grito más o menos voceado de que «no nos representan». Esto dicho en una sociedad que se llama democrática con elecciones periódicas indica que algo falla en el sistema. Aquí una de las razones que han dado los que votan a Trump es que «no es un político». Otra manera de expresar aquel grito que introdujo en España el 15-M.

En cada sociedad la reacción ciudadana a este problema es distinta y está muy influenciada por el legado cultural (o falta de cultura en muchos casos) de la sociedad. En Estados Unidos, sobre todo en el centro y sur del país domina un pensamiento que se llama cristiano y su sentido es muy fuerte en la sociedad. Esta forma de pensar tiene una componente muy importante en la reacción del electorado a Trump.

Así que otra de las razones que se han dado para apoyar a Trump es que «defenderá los principios cristianos». Esto puede sorprender a quien haya oído los comentarios xenófobos y misóginos de este señor, aparte de las mil horribles aventuras que de él se cuentan.  Pero Trump está en contra del aborto y del matrimonio homosexual. Parece ser que ahora para muchos que se llaman cristianos esos son los puntos básicos de su religión. Lo de ayudar a los buscan refugio y mueren en el Mediterráneo o a los pobres sin techo no les concierne. ¿Qué sabría aquel obrero de la construcción llamado Jesús, que predicaba en Israel hace unos dos mil años, lo que es el cristianismo?

Existe también un cisma entre la población rural y la urbana, como se vio en Inglaterra en el caso del brexit. Trump lo ha usado en su mensaje de odio a los mejicanos, odio compartido por los «obreros de raza blanca» en zonas rurales que ven en ellos a los que les quitan el trabajo, a los que trabajan por sueldos menores. Esto combinado con ataques a refugiados musulmanes ofrece una excelente base populista que ya se ha usado en muchos casos en el pasado y por desgracia se sigue usando.

Es urgente que busquemos soluciones a ese desacoplo entre ciudadanos que eligen a los políticos y los políticos elegidos.  ¿Cómo se pueden mejorar las instituciones democráticas para evitar que esto suceda? Este es el gran reto que tenemos frente a nosotros que debemos resolver cuanto antes.

Brèxit

martes, noviembre 8th, 2016

Pau Obrador
Newcastle (Anglaterra)

Una companya de feina (de mare anglesa i pare àrab) ens explicava una anècdota molt preocupant. L’anècdota té a veure amb la seva filla adolescent (de pare negre) que treballa els caps de setmana a Marks & Spencer. Aquest estiu una dona major a qui despatxava li va demanar quan tenia previst marxar del país ara que havien votat brèxit. La seva filla, amb cara de pomes agres, li va respondre molt educadament que ella era d’aquí.

No és l’única anècdota que m’ha arribat. Un amic que treballa a l’oficina de treball m’explicava el cas d’una companya de feina del sud d’Europa que rebia regularment abusos de clients. «Què fa una estrangera com tu treballant aquí quan la meva filla no té feina?» (Disculpa Ken Loach, això també ho hauries d’haver explicat a la teva magnífica pel·lícula I, Daniel Blake que vas rodar just devora la meva facultat).

obrador

No es tracta de casos aïllats. Les denúncies per odi racial s’han multiplicat des de la victòria del brèxit. Entre el 23 de juny i l’1 d’agost els casos d’odi racial Londres van augmentar un 57%. L’objectiu principals dels atacs són els ciutadans de l’est d’Europa, i molt especialment els d’origen polonès. Els casos d’odi racial són especialment preocupants a la perifèria «blanca» i «obrera» de Londres, Essex, el feu del UKIP. També han augmentat els atacs de caràcter homòfob. Concretament, han pujat un 147% durant els mesos d’estiu. El brèxit no és només una qüestió de política internacional. És sobretot un canvi d’hegemonia política interna. El centrisme optimista i vacu de Tony Blair i David Cameron ha deixat pas a un nou ordre polític molt més dur i antipàtic.

El país ha canviat. Theresa May ja no mira cap al centre sinó cap als extrems. El seu objectiu són els votants del UKIP, en ràpid procés de descomposició. S’està creat una nova aliança política entre els elements ideològicament més conservadors dels Tories i la classe obrera blanca, nostàlgica d’antigues certeses. És aquest grup, molts d’ells ex votants del Laborisme, que va donar la victòria al brèxit. És una aliança estranya entre els que voldrien fer d’Anglaterra una nova suïssa – un paradís fiscal – i els que busquen el tancament d’un dels països més oberts del món. Tornar a l’Anglaterra benpensant i carrinclona dels anys 50. Recuperar l’imperi. Treure els estrangers de les ciutats.

Ni unit ni gran
La gent va votar brèxit tot ignorant les conseqüències del seu vot. Tots els experts indiquen que el Brèxit comportarà moltes turbulències econòmiques. Es tardaran molts anys a bastir uns acords de lliure comerç que no seran de cap de les maneres tan satisfactoris com el govern voldria. Perquè el Regne Unit té molt poc a oferir, sobretot fora de la Unió Europea. Les turbulències polítiques seran, potser, més grans encara. El Brèxit de facto deixa en paper mullat els acords de pau d’Irlanda del Nord – que establien la lliure circulació de persones dins l’illa. També trontolla la unió de 300 anys entre Anglaterra i Escòcia on ja es prepara ja un segon referèndum. I per no parlar de les tensions internes d’un població cada vegada més dividida.

Com es possible que la gent hagi triat una opció tan incerta? Molt senzill perquè hi ha el convenciment que aquest és un regne Unit i Gran. Si va vèncer Hitler tan heroicament, sortir de la Unió Europea és una minúcia. Aquí no pot passar res. Som els millors. Una anècdota de la cerimònia d’entrega de passaport a la qual vaig assistir fa un parell de mesos. El representat de la reina a Newcastle ens va fer un discurs on ens donava les gràcies per «escollir un dels països més grans del món». Ens va destacar dos motius de la seva grandesa: primer, no haver estat envaït durant més de 1000 anys i segon, no haver patit una guerra civil des de fa més de 300 anys  (I la vaga dels miners, senyor representant, que era sinó una guerra civil? i els troubles de Irlanda del Nord ?). Aquest és un país que encara viu del mite de la seva grandesa, un mite que ningú s’atreveix a discutir. Anglaterra viu en l’autoengany.

I el brèxit, tanmateix, fracassarà
El Regne Unit és encara un país important, econòmicament pròsper i culturalment ric. Tanmateix la seva importància té poc a veure amb la seva grandesa i molt amb la seva obertura al món. La city de Londres n’és el millor exemple. Les universitats en són un altra. Els brexetiers ens volen fer creure que es possible gaudir del món sense que el món ens vengui cap a nosaltres, que es possible ser una potència tot ignorant Europa, que és possible ser gran sense que et despatxi una adolescent de color al Marks & Spencer.

El brèxit tal com s’ha plantejat és senzillament una quimera que està condemnada al fracàs. Aquí només hi ha dues sortides possibles. O bé el brèxit acaba amb la grandesa i la unitat del Regne, o bé és fum de formatjades. O bé Anglaterra esdevé un país petit i irrellevant o tot canvia perquè no canviï res. La segona opció – la més raonable- passa per l’entrada del Regne Unit a l’espai Econòmic Europeu. Tot indica que el govern no sap com tirar endavant. Si opta per una versió soft, no es podrà controlar la immigració. Si s’opta per una versió hard, les conseqüències econòmiques seran massa importants. La grandesa i l’aïllament són incompatibles.

S’apropa el moment de pitjar el botó nuclear i el país està més dividit que mai. Entre la ciutat i el suburbi, entre l’imperi i les nacions, entre l’Anglaterra cosmopolita i la carrinclona, entre els joves i els vells. El brèxit ha guanyat la batalla del referèndum però la partida serà llarga. Una anècdota final que il·lustra molt bé les creixents tensions culturals i socials.  Un diputat Tori va proposar que la BBC tanqués la programació cada dia amb God Save the Queen per indicar la sortida del país de la Unió Europa. En un exemple deliciós d’humor anglès, el noticiari de la segona cadena va recollir la proposta. I va tancar el programa amb la mítica versió punk de Sex Pistols. Deixaran els anglesos que els endarrereixin el rellotge mig segle? Ho dubto.

Twitter: @pauobrador

El Oscar al político más estúpido es para…

viernes, noviembre 4th, 2016

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

En los últimos años ha habido un fuerte movimiento de los ciudadanos españoles para pedir mayor democracia en los partidos clásicos y mayor transparencia que elimine la corrupción existente. El grito «no nos representan» es uno de los que se ha oído con más frecuencia por las calles. La irrupción de dos nuevos partidos rompiendo el bipartidismo existente ha sido una manifestación del enfado y del hartazgo de la ciudadanía.

No parece que estas protestas tuvieron mucho impacto en el pensar de los dos partidos clásicos ni que en principio vieran la necesidad de cambiar. Si se hicieron cambios cosméticos en el PP, ahora vemos caras más jóvenes entre portavoces y vicepresidentes. Tan jóvenes son algunos de ellos que estaban en COU cuando empezó lo de la Gürtel. Pero en la estructura del partido siguen todos los que estaban cuando se inició la Gürtel y sus políticas no han cambiado.

benja

En el PSOE pareció que había más voluntad de reforma con la elección por la militancia de Pedro Sánchez a secretario general del partido y al tomar una actitud de menos compromiso con el otro partido. Pero como hemos visto en las últimas semanas, todo eso se ha desvanecido. Con un motín chapucero y sin mucho sentido, parte de la vieja guardia del partido se cargó al secretario general y con él las esperanzas de reforma en el partido.

El momento y los motivos del motín demuestran en primer lugar el terror que tienen esos miembros de la vieja guardia a enfrentarse con los electores y con los militantes. No quieren terceras elecciones porque saben que perderían votos y que ahora después del motín perderían muchos más. Esta consecuencia obvia de sus acciones los pone totalmente en las manos de Rajoy, que sabe que solo tiene que mencionar la palabra elecciones para que le concedan todo lo que él quiera.

Naturalmente el motín también ha causado una seria fractura en el partido que tardará en solucionarse. Curiosamente, todos los que dan golpes de estado inmediatamente exigen del pueblo que obedezcan al orden establecido. También los organizadores del motín ahora piden que se siga la disciplina del partido. ¿No se dan cuenta de lo ridículo que suena en sus labios esta petición? Pero claro, como ellos siempre tienen la razón, ¿quién puede negarse? Todas estas actitudes solo ahondan la fractura e indignan más a militantes y votantes.

Además, según el artículo 79 de la Constitución, el voto de los diputados «es personal e indelegable», pero curiosamente los partidos que se autodenominan constitucionalistas imponen multas a los diputados que no votan según la disciplina del partido. A lo mejor los constitucionalistas deberían tener en cuenta la Constitución en esta cuestión.

El motín ha dado un giro conservador al PSOE. El ser conservador no es una posición ideológica, es una postura que pueden tomar fácilmente quienes tengan algo que conservar y que eso les importe más que cualquier otra cosa en la vida. En todo eso vemos que tanto en el PP como en el PSOE muchos de los que tienen sillones son profundamente conservadores. Al final por muchas llamadas que hagan al bien de la Patria y al sentido de responsabilidad, lo único que hay es una pasión por seguir en los sillones.

Estamos ante un increíble espectáculo por parte de políticos de todo el mundo. En Estados Unidos tenemos a Donald Trump y todo el montaje electoral a su alrededor, en Inglaterra a los que condujeron al país al brexit, en España los que han mostrado una incapacidad total de pactar y han adoptado múltiples posturas ridículas alrededor de la formación gobierno. Como todo es espectáculo, se podría crear un premio Oscar al político más estúpido. Claro que en este caso tendremos un terrible trabajo para decidir. Nos lo han puesto muy difícil, ciertamente no me atrevo a pronosticar el ganador del Oscar de este año.