Archive for Febrero, 2017

¡Abajo las armas!

Viernes, Febrero 24th, 2017

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Abajo las armas!» es el título del famoso libro de Bertha Von Suttner, por él recibió el premio Nobel de la Paz en 1905. Lo leí cuando tenía unos 11 años, el libro me encantó. Era uno de los libros preferidos de mi madre, primero porque, habiendo vivido la Guerra Civil, estaba totalmente en favor a su mensaje y segundo por la admiración que tenía por la autora, una mujer de carácter fuerte y que estaba adelantada a su época.

Ese grito, ¡Abajo las armas!, sigue siendo actual y cada vez habría que gritar con más fuerza. En la época que fue escrito el libro las guerras eran producto de odios y ambiciones. Estos sentimientos siguen alimentando ahora guerras de todo tipo pero se ha agregado un factor más que las estimula, las ganancias económicas de grandes compañías. La venta de armas es actualmente un gran negocio y las compañías que las producen tienen gran influencia en los sistemas políticos llamados democracias.
En Estados Unidos, las armas no solo están en el ejército, se calcula que la población civil tiene más de 300 millones de armas de fuego con el resultado de que hay más de 30.000 muertes al año por armas de fuego. Los homicidios y suicidios son los sucesos más comunes pero también muertes accidentales y niños involucrados en estos incidentes. Pero lo importante para muchos políticos es que cada año se venden más de un millón de armas y los fabricantes forman un lobby muy fuerte que les apoya en las elecciones a cambio de mantener ese mercado.

Con el nuevo presidente estas cosas empeoran. Trump tiene muy buena relación con el presidente de la National Riffle Association (NRA), el mayor lobby pro armas de fuego en Estados Unidos. Hemos visto al presidente de la NRA sentado al lado de Trump en reuniones en la Casa Blanca.

En la campaña, Trump anunció que iba permitir armas en los colegios y universidades, una cuestión que se viene debatiendo desde hace unos años. Ha habido varias matanzas en colegios y los republicanos sugieren que si todo el mundo llevara armas se controlarían esos locos que causan las matanzas. Según ellos el problema no es demasiadas armas sino todo lo contrario.

La nueva ministra de Educación, Betsy DeVos, una multimillonaria sin idea de lo que es la enseñanza, ha defendido en el Senado el que haya armas en las escuelas «para proteger a los estudiantes de los osos pardos.» Al oírlo no sabes si reír o llorar. Bueno primero ríes, pero cuando te das cuenta que esa persona tiene la responsabilidad por la enseñanza en este país te saltan las lágrimas.

Mientras Trump está causando todo tipo de ruido y arrebata todas las cabeceras de los periódicos, calladamente algunos miembros republicanos del Congreso trabajan en sus agendas. Así vimos el otro día como se cancelaban las normas que había dado Obama para evitar que personas con serias enfermedades mentales pudieran tener permiso de armas. El ser enfermo mental ya no es una limitación.

Cuando uno de los congresistas que patrocinaban la anulación de esta regulación fue preguntado en una entrevista sobre las razones que le motivaban, afirmó: «No se puede discriminar a los minusválidos». Otra respuesta para reír y llorar.

Por tanto con Trump habrá más armas, menos restricciones en dónde se pueden llevar y más facilidades para obtener permisos. Eso si habrá serías restricciones para los musulmanes que quieran entrar en el país. Cuando el terrorismo blanco de dentro del país produce muchísimas más víctimas que haya producido el yihadismo, la restricción es para una mayoría musulmana que nada tiene que ver con el terrorismo.

Pero no solo hay proliferación de armas convencionales, en Tennessee se intenta aprobar una ley que permita a los conductores embestir a manifestantes que corten el paso en carreteras aunque causen heridos. ¡Hay que matar como sea!

¡Abajo las armas! hay que seguir gritando, pero de cuando en cuando necesito escaparme de este mundo, taparme la cara, mirar hacia adentro para no ver ese mundo que nos rodea, poder descansar y coger fuerzas.

Tapándome la cara, mirando hacia adentro para no ver ese mundo que nos rodea.

Los primeros días de Trump

Jueves, Febrero 9th, 2017

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Solo han pasado unos pocos días desde que Trump inauguró su presidencia y en estos días ya ha conseguido crear una situación caótica en el país. Desde que entró en la Casa Blanca no ha parado de firmar decretos ley sobre los temas que había ya anunciado en su campaña.

Lo primero fue intentar desmontar el sistema sanitario que creó Obama y que cubre a unos veinte millones de americanos. Por decreto ley no podía cancelarlo, pero ha empezado a organizar parte del desmonte de la ley. Anuncia que habrá una alternativa, pero no se sabe cómo será. Los Republicanos en el Senado llevan años intentando cargarse esa ley, por tanto se alegraron sobre esta iniciativa de Trump, lo que no han conseguido saber es qué iniciativa lo va a sustituir. La confusión reina.

Después vino el decreto sobre la construcción del muro con Méjico y que tienen que pagar los mejicanos. Aparte de las sonrisas que produjo en algunos y la indignación en otros, no parece que haya sido capaz de formular cómo se hará ese pago. Su primera sugerencia, poner un arancel del 20% a todos los productos que vienen de Méjico es más que ridícula. Si pone el arancel, el precio de los productos mejicanos aumentará y quienes pagarán serán los ciudadanos americanos que compren esos productos, no será Méjico.

Así me pongo cuando leo las noticias sobre Trump

A esto le siguió el intentar restablecer la tortura para los presos ligados al terrorismo. Esa medida aparte de violar la Constitución y todas las normas internacionales, su eficacia es muy dudosa. Expertos en el campo ya han dicho muchas veces que con la tortura lo único que se consigue que los encausados digan cualquier cosa que se les ocurre con tal de salir del proceso y en la mayoría de los casos llevan a pistas falsas.

Luego mandó a diferentes agencias del gobierno no hacer pública la  información que ellos obtengan. Trump quiere controlar toda la información. Eso cubre cuestiones tanto políticas como sociales y científicas.

Pero probablemente lo que ha tenido mayor resonancia tanto interna como internacional ha sido la prohibición de admitir refugiados y no dejar entrar en el país a ciudadanos de siete países árabes aunque tuvieran la documentación de residentes permanentes en Estados Unidos. Eso provocó por una parte caos en los aeropuertos y una explosión de protestas en el país y en todo el mundo.

En primer lugar los siete países afectados son países árabes en los que Trump no tiene negocios, casualidad. Además ningún ciudadano de estos países ha provocado ningún incidente terrorista en el país. La falta de normativa clara provocó mucha confusión en quienes tenían que aplicar las órdenes. Ha habido manifestaciones en contra de ese decreto en los aeropuertos con conexiones internacionales y ha provocado el rechazo de muchos dirigentes.

Después de este decreto han empezado a oírse voces de protesta de miembros del Congreso y Senado del partido Republicano que hasta el momento estaban callados.

De todas formas lo que más asusta no son las medidas en sí, sino el estado mental de Trump. Ya salían voces de la Casa Blanca diciendo que el presidente se comporta como un chiquillo que no tiene ni idea de cómo hacer las cosas. Su obsesión por mostrar que ha sido el presidente con más personas en su inauguración da risa a la vista de las fotos publicadas, que él califica de noticias falsas. Además ha ordenado a la Dirección de Parques Naturales que busquen fotos que demuestren lo que él dice. Trump sigue insistiendo que los casi tres millones de votos que le adelantó Hillary eran votos ilegales y ha organizado una comisión para investigarlo.

Como narcisismo maligno han caracterizado algunos sicólogos su actitud enfermiza. Está actitud muestra que el hombre tiene un desequilibrio que no da ninguna confianza en cómo puede dirigir una nación.

Y ¿cómo nos sentimos todos? No es fácil ponerlo en palabras, serían demasiadas y muchas de ellas no me las dejarían publicar. Para mí la solución es ir formón en una mano y dando mazazos y mostrar en un trozo de madera cómo me siento cada vez que oigo lo que ha hecho el presidente.