Archive for Julio, 2017

¿Causalidad, sí o no?

Miércoles, Julio 26th, 2017

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Hace poco días que se han publicado unos estudios sobre el consumo del café y la esperanza de vida. En la prensa, la noticia apareció bajo titulares como: «beber más café puede llevar a una más larga vida». Para algunos parecía que ya se había encontrado la formula mágica para prolongar nuestra vida.

Dos son los estudios publicados, uno en la Unión Europea y otro en America y Hawaii. Entre ambos se hizo el seguimiento a casi 800.000 persones y cubriendo etnias muy diferentes. En este seguimiento se vio que personas que tomaban regularmente de dos a tres tazas de café era un 18% menos probable que hubieran muerto en el periodo de tiempo estudiado.

Una taza de café y una sonrisa es lo que se necesita para empezar bien el día

Un estudio como este no dice nada sobre la causalidad. Nada se puede inferir de esta información sobre si el café fue la causa de la prolongación de vida de los participantes en el estudio o la causa nada tenía que ver con el café. Pero a veces al transmitir la noticia se le da este giro causal que es engañoso.

Por el estudio no se sabe nada de porque tendría que haber relación causal. No sabemos si por ejemplo personas que tienen una vida más relajada, se toman su tiempo tomándose un café de cuando en cuando, y como consecuencia viven más. En este caso sería la vida relajada lo que contribuiría a una más larga vida. También podría ser que el tomar café es un indicio de una mayor actividad social de la persona, lo que también podría contribuir.

Existen muchas otras explicaciones de los resultados de este estudio que se podrían dar sin que el café fuera la causa sino más bien algo que acompaña a quienes tienen una mayor esperanza de vida. Hay que ir con mucho cuidado en aceptar conclusiones simplistas que van más allá de lo que estudios de este tipo concluyen. Así nos encontramos con frecuencia con consejos contradictorios sobre lo que es una dieta sana.

En Estados Unidos podría hacer un estudio estadístico sobre la esperanza de vida de las personas en relación a que posean o no coches de alta gama. El resultado estoy seguro seria que los dueños de coches de lujo tienen una mayor esperanza de vida que el resto. ¿Es que el ir en coche de lujo alarga la vida? No, pero quienes tienen esos coches tienen más dinero y en Estados Unidos debido al coste de la medicina y la falta de seguridad social hay diferencias significativas en la esperanza de vida de las clases altas y los menos pudientes.

Si miramos en España las estadísticas de los casos de corrupción veremos que la mayoría de los encausado son políticos y empresarios. ¿Es que los políticos y empresarios tienen menos respecto a la ley que el resto de los españoles? No lo creo, lo que pasa es que son los que tienen la oportunidad de aprovecharse de la corrupción. Al resto de los españoles nos es prácticamente imposible estafar unos cuantos millones.

La relación causa-efecto es una de las más difíciles de establecer y es labor de los científicos el buscar maneras de poderla establecer. Eso normalmente requiere múltiples experimentes y serias criticas por parte de quienes no participan en ellos. Pero en muchos casos no es fácil poder hacer experimentos.

Esta es la situación del cambio climático. En este caso, es muy difícil establecer cuando el cambio climático es la causa de sucesos concretos. Tendrían que pasar muchos decenios de repetidos sucesos para poder hacer estas demostraciones y eso ni suele ocurrir ni tenemos vidas lo suficientemente largas para poder experimentar.

Este año hemos tenido una primavera particularmente caliente y con cambios bruscos de tiempo. Todo hace pensar que el cambio de clima es una de las causas de ello, pero solo es sospecha. El que estas subidas térmicas sigan adelante año tras año refuerza la sospecha. El problema es que cuando podamos probarlo sin lugar a dudas, será demasiado tarde para poder hacer nada.

¿A quien protege Trump, a los americanos o a los terroristas?

Domingo, Julio 9th, 2017

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

La semana pasada en Estados Unidos hemos tenido el ataque terrorista más inimaginable. Un ataque en el que varios miembros del Congreso fueron heridos. Oficialmente no fue un ataque terrorista ya que fue un ciudadano blanco que el cometió el atentado y, claro, eso no es terrorismo.

El hecho sucedió en un campo de baseball en West Virginia en el que se entrenaban varios miembros del Congreso del partido Republicano. Anualmente suele haber un partido de baseball entre miembros del Congreso Demócratas y Republicanos con fines benéficos. Allí estaba entrenándose el presidente del grupo parlamentario del partido Republicano, Steve Scalise, que con otros cuatro congresistas fue herido de gravedad. El llevaba dos policías de escolta.

Mapa de los incidentes por armas de fuego en Estados Unidos desde el 1 de Enero de 2017. Mapa elaborado por Gun Violence Archive

La cosa fue que en el campo entró un hombre armado con un rifle ametrallador. Al entrar preguntó si eran Republicanos o Demócratas los que se entrenaban. Con toda normalidad un congresista presente le contestó que Republicanos, ya que el llevar un fusil ametrallador es algo normal. Incluso otro de los presentes le comento: ”¿cazando pajaritos?”. El hombre al asegurarse que eran republicanos empezó a disparar a los que estaban en el campo. Según parece disparó más de cien tiros. Al final fue abatido por los guardias de seguridad.

Es una historia que si no fuera por las trágicas consecuencias que tuvo daría risa. ¿Se imagina alguien qué pasaría si en el bar del Congreso de Diputados de Madrid entrara un señor con un rifle? Es inconcebible, pero en Estados Unidos esas cosas pasan y más en grupos Republicanos que están a favor de que todo el mundo lleve armas.

Este fue el ataque masivo número 154 en los 165 días que van de año. Todo un récord. Se considera como ataque masivo un ataque en el que hay más de 4 heridos sin contar el autor del atentado. Poco se vio en las noticias sobre ese atentado ya que por los números puede verse que es un atentado normal, no como los que causan los yihadistas que son atentados terroristas. Claro que al estar involucrados políticos de los niveles más altos del país se comentó más que si fueran simples ciudadanos.

Los Republicanos son los máximos defensores de la tenencia de armas por los ciudadanos y Trump ha mostrado siempre sus buenas relaciones con la National Rifle Association, el lobby más importante de la fabricas de armas. Incluso la ministra de Educación de Trump defendió el llevar armas en los colegios para proteger a los estudiantes de “ataques por osos”. Veremos qué nos van a decir ahora.

De algunos primeros comentaristas cercanos al partido Republicano ya ha salido la conclusión obvia, la culpa es de Obama. ¿Cómo no? Igual que en España con el mantra de la “culpa es de Zapatero”. Cómo lo deben echar en falta ahora nuestros políticos. Pero en explicaciones más elaboradas y como el hombre era partidario de Bernie Sanders se ha atribuido a los discursos inflamatorios que Sanders ha dedicado al presidente Trump. No parece que a nadie se le haya ocurrido señalar que lo de llevar un rifle como quien lleva un reloj en la muñeca puede ser un problema.

En lo que va de año llevamos 6984 muertos por arma de fuego en Estados Unidos, ninguno de estos casos ha sido identificado como terrorismo, son incidentes por armas de fuego. El número total de incidentes por arma de fuego en lo que va de año ya llega a los 28261. Todo un récord. La página web Gun Violence Archive tiene una información bastante completa sobre estos incidentes.

A la vista de esto nos podemos preguntar: Con la política de no dejar entrar ciudadanos de siete países musulmanes, ¿a quién protege Trump, a los americanos o a los terroristas? Seguro que es más peligroso para un posible terrorista que pudiera entrar el estar en Estados Unidos que para los americanos el posible daño que pudiera causar con su entrada.

 

¿Qué es lo que realmente nos importa?

Viernes, Julio 7th, 2017

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Hace un mes que tuve el placer de visitar la isla de nuevo y encontrarme con parientes y amigos. Siempre es agradable y lo pasé muy bien. La ocasión fue el dar un par de charlas sobre cómo está la situación del planeta debido al calentamiento global. Era parte de una semana dedicada al replanteamiento de las fuentes de energía en la isla.

Una vez de vuelta en Madrid y por el diario Menorca vi la foto de una manifestación que era parte de estas jornadas y me sentí algo desanimado el ver la poca participación que hubo. No parece que el que nos estemos cargando el planeta y el futuro de hijos y nietos sea algo de gran interés. En España, la prensa en general no habla casi del cambio climático y sus consecuencias. ¿Es que no interesa a la gente o es que no se quiere que interese a la gente?

Este tipo de preguntas son difíciles de contestar. No hay duda que el fútbol apasiona y hay páginas y páginas dedicadas a ese deporte. Parece que para el país es mucho más importante qué equipo gana que el futuro político o económico de la sociedad.

Sí, se reproducen las tonterías que dice el Trump o las mil historias de corrupción, pero poco se habla de cómo evitar esa corrupción y cómo dar al país una estructura económica para el futuro. Cuando estaba Franco sabíamos muy bien que había muchas noticias de fútbol y ninguna de política por razones obvias. ¿Siguen operando los mismos mecanismos?

La Virgen María de la Amargura

Los mismos mecanismos ciertamente no, pero otros que pueden causar efectos similares puede ser. Por ejemplo, 2015 fue un año malo por atentados terroristas en Europa, hubo 175 muertos como consecuencia. En el mismo año en Europa hubo 26.000 muertos por accidentes de carretera. Las televisiones dedicaron horas y horas comentando los actos terroristas, causando miedo en la población, con lo que se incrementa el efecto que los terroristas pretenden. Pero casi nada se dice de los accidentes mortales de carretera. Las personas están preocupadas por el terrorismo pero se suben al coche sin ningún problema cuando es casi 150 veces más probable que mueran por accidente que por ataque terrorista. Pero lo que parece que importa es el espectáculo, no la información.

Esta actitud ciudadana es consecuencia directa de lo que nos venden. Pero por otra parte hay muchas cosas que nosotros los ciudadanos no queremos saber. No nos interesa lo que nos imponga un sacrificio o un cambio de estilo de vida. Preferimos muchas veces la ignorancia.

Es curioso en este sentido lo que podemos observar durante las celebraciones de la Semana Santa. Durante esta semana escogemos unas tallas de Jesús, ese obrero de la construcción de Galilea, y de su madre, a pesar de lo que dice el segundo mandamiento del decálogo de Moisés, para pasearlas por la ciudad. En primer lugar, esas tallas nada tienen que ver con las típicas características étnicas de los palestinos, son evidentemente representaciones de personas de etnia blanca. Vestimos a las tallas con ropas de la realeza, coronamos a la madre de Jesús con corona real y se le ponen medallas.

Con gran devoción y ornato se pasean estas imágenes por las calles de las ciudades. Se encienden velas, se ponen flores y en algunos lugares se recibe a la madre de Jesús a gritos de “guapa”. Si hiciéramos eso a una mujer por la calle ahora nos tildarían de machistas, pero se ve que a la madre de Jesús se le puede hacer.

Es una gran celebración la que se hace y parece que para estos ciudadanos la figura de Jesús es muy importante, pero ¿realmente importa algo lo que dijo Jesús? El habló de dar de comer al hambriento, de vestir al desnudo, de visitar a enfermos y presos.

En las ciudades hay mucha gente viviendo en la calle, pidiendo para comer, ¿nos ocupamos de ellos? A las puertas de Europa se agolpan refugiados de la guerra en Siria prácticamente sin nada para vivir y allí los dejamos. En el Mediterráneo mueren miles de subsaharianos en busca de un futuro y allí se quedan. De los miles de refugiados que España se comprometió a acoger este año solo unos pocos han sido recibidos. De esas cosas no queremos saber.

Nos importa lo que no altera nuestro modo de vida y no nos carga con responsabilidades. Veremos cómo nos juzgan las generaciones futuras.