Archive for agosto, 2018

Viva la ignorancia, muera la inteligencia

lunes, agosto 20th, 2018

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Las primarias antes de las elecciones de 2016 en Estados Unidos fueron altamente decepcionantes llevando a primera linea para las elecciones presidenciales a los candidatos probablemente menos inteligentes de cada partido. En el Partido Republicano emergió Trump del que ya no necesito dar detalles sobre su capacidad intelectual.

La situación en el país era de que una gran parte de los trabajadores en minería y en fabricación habían perdido sus trabajos y los partidos no se preocupaban de ellos. El trabajo en minería, en especial carbón, estaba desapareciendo por agotamiento de las minas y cada vez menos uso del carbón. En fabricación los trabajos se trasladaban a China donde las compañías podían conseguir los mismos resultados a precios de esclavos.

¿Duda, confusión, ignorancia?

Los dos casos eran difíciles de solucionar, el primero ya que había que entrenar de nuevo a los mineros para otros trabajos, lo segundo porque implicaba enfrentarse con Wall Street. Pero claro si había una salida fácil muy usada cuando no se sabe que hacer: culpar a los emigrantes sin papeles. Con eso y un posible boicot a China salió adelante Trump.

En el Partido Demócrata había un candidato inteligente, Sanders, y una candidata fiel a la estructura del partido y a Wall Street, Clinton. En las primarias del Partido Demócrata aparte de los delegados elegidos por los miembros están los superdelegados, cargos del partido, y estos se encargaron que saliera Clinton.

Ya sabemos que pasó al final entre una candidata mediocre y un candidato idiota, salió elegido el idiota y allí lo tenemos de presidente.

La situación con la que el Reino Unido se enfrentó al brexit fue parecida. Por una parte una porción de la clase obrera perdiendo oportunidades de trabajo sin apoyo político y por otra un discurso xenófobo. Cortar la entrada de emigrantes fue la solución preferida que por desgracia ni es solución ni es un camino aceptable a seguir.

Proponer una solución real a esos problemas no es nada fácil. Requeriría un programa a varios años de reestructuración laboral que no gustaría a las grandes compañías y necesitaría una cuidadosa planificación por parte de gente inteligente y dedicada. Un plan a la misma escala que el que desarrolló Roosevelt para salir de la Gran Depresión. Pero no hay Roosevelts ahora y los tontos ganan gracias a falsas soluciones como la xenofobia.

En un ambiente social y cultural totalmente distinto hemos tenido en España las primarias del PP. Al final parecía que la elección era bastante fácil. Una candidata, Santamaría, es una mujer inteligente y con gran experiencia en la Administración y Gobierno. Una estudiante brillante durante su carrera y la número uno de su promoción. El otro candidato, Casado, guapetón y un representante de los ninis. En siete años de estudios en la Complutense no consiguió aprobar más que la mitad de asignaturas de la carrera y de allí pasó a la política directamente sin haber tenido ningún puesto de trabajo normal. Pero fue el ganador, como ya parece habitual gana el más tonto.

Casado traía ademas la pesada mochila de como había conseguido su máster en le Universidad Rey Juan Carlos I. No voy a entrar en si hubo o no delito, eso los jueces lo decidirán. Pero para mi es lo de menos. Lo que es inaceptable es que pudiera completar el máster de una forma distinta a los estudiantes normales y que indica una mentalidad tristemente muy extendida: a la Universidad se va a sacar un título, no se va a aprender y a formarse. Eso es inaceptable y una persona en su puesto debería dar ejemplo de lo contrario.

Pero lo que para mi ha llegado al límite es la frase que uso el otro día para defender el que se mantenga en su puesto de presidente del PP: «La ética la marca la ley». En esto demuestra primero que su ignorancia no tiene límites y en segundo lugar de que no tiene ni idea de lo que es la ética. ¿Como podemos esperar un comportamiento ético de esa persona que no sabe lo que es la ética?

 

El pueblo unido jamás será vencido

lunes, agosto 6th, 2018

Desde principios del siglo XX ese eslogan y también la canción con ese título se ha cantado con bastante frecuencia en las manifestaciones callejeras y en muchos actos reivindicativos. Es una frase que muestra la ilusión de que la sociedad puede ser auténticamente democrática y que pone además la condición necesaria para lograrlo: la unidad del pueblo.

Recuerdo la ilusión con que lo gritábamos en la fase dictatorial del gobierno de España y la esperanza que nos infundia. Ahora lo sigo oyendo y a veces me produce la sensación de una triste risa.

Cada vez más me doy cuenta que esa unión que esperábamos conseguir está más fuera de nuestro alcance, y no es porque el pueblo no quiere esa unión, sino porque quienes representan a ese pueblo tienen otras prioridades y se dedican a pelearse entre ellos para conseguir los objetivos políticos de sus dirigentes mas que a unirse para apoyar a lo que este pueblo quiere y necesita.

Pedro Sanchez en su escaño al tumbarle su propuesta de aumentar el techo de gasto

La Izquierda Unida fue un ejemplo de constantes disensiones internas que llevaron al partido casi a su desintegración. Con la emergencia de Podemos, con ilusión renovadora, parte de IU se les unió. Pero otra parte no quiso hacerlo, porque según dijeron era importante mantener las siglas. Ya aquí se ve las prioridades de algunos, la unidad tiene menor valor que las siglas.

Pero claro, con la intrínseca estupidez de la dirección de Podemos que demostró desde el principio que lo más importante eran los sillones en el gobierno, el crecimiento de Podemos paró.

Después de las elecciones del 2016, Podemos torpedeó la posibilidad de un gobierno de centro izquierda con el PSOE. Esto unido al motín de Ferraz que partió al PSOE en dos por la ambición de la Susana y que acabó con la posibilidad de un gobierno de los llamados partidos de izquierdas, dando el poder a Rajoy.

De nuevo las izquierdas en aquel momento volvieron a demostrar que no les gusta ir unidos, que para ellos es más importante los deseos de gobierno de los individuos que encabezan sus partidos que lo de ir unidos. En cambio en eso el PP no tuvo problemas, con el apoyo de Ciudadanos se mantuvo en el poder.

El pasado 1 de julio y con la moción de censura PSOE y Podemos dieron muestras de que a lo mejor podrían ir unidos. Se formó un gobierno del PSOE que requería el apoyo de Podemos y otros partidos Parecía que recobraban el sentido común y estaban dispuestos a pactar para mantener un gobierno de izquierdas.

Duró poco la paz en la izquierda. Podemos retiró su apoyo al gobierno de Sanchez al proponer un nuevo techo de gasto que había negociado con Europa. La subida no era grande, pero algo mejoraba el presupuesto del PP, pero en vez de intentar negociar como se distribuía el gasto dentro el presupuesto, Podemos retiró el apoyo al PSOE, haciendo aun más vulnerable el Gobierno de Pedro Sanchez. Con esto han conseguido perjudicar también a los ciudadanos que se podían beneficiar de la subida, aunque pequeña, del presupuesto.

A la vez Podemos central mantiene una lucha con el Podemos de Andalucía por el grave problema de las siglas. Así se ven sus prioridades, las siglas lo primero.

Durante el gobierno en minoría del PP, Ciudadanos mantuvo siempre su apoyo en el Congreso, a pesar de las discrepancias que existían entre ellos. La derecha entiende muy bien que para gobernar hay que mantener la unidad. Eso parece que nunca lo ha entendido la izquierda, a pesar de seguir cantando lo del pueblo unido jamás será vencido.

¿Que podemos hacer los votantes? Si votamos la derecha es probable que gobierne la derecha. Si votamos a uno de los partidos que se denominan de izquierda y estos ganan escaños se van a pelear entre si, dejando el camino libre para que vuelva la derecha.

Hay que esperar que algún día salgamos de esta pseudo-democracia en que vivimos y cada miembro del Congreso sea elegido por los ciudadanos, no por el jefe de lista. En este caso puede que entiendan que su continuidad en el escaño, depende de los ciudadanos y no del jefe. Entonces posiblemente voten según la voluntad del pueblo.

 

Trump entre el narcisismo y la incompetencia total

viernes, agosto 3rd, 2018

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Cómo de mal pueden hacerse las cosas? Es difícil saberlo ya que siempre hay alguien que puede hacer las cosas peor. Pero con Donald Trump creo que hemos llegado al límite. Dudo que alguien puede hacer las cosas peor que él. Claro que por un cierto tiempo pensaba eso de George W. Bush. Los fallos de Bush eran fundamentalmente por incapacidad, no sabia hacerlo mejor. En el caso de Trump no solo es incapacidad, es arrogancia mezclada con un infantilismo ridículo.

También Trump tiene una gran dosis de xenofobia y una actitud que recuerda más a los nazis que a un demócrata. Eso se ha visto claramente con su proyecto ya fallido de separar a los niños de los padres en el casos de que estos fueran inmigrantes no legales. Eso era totalmente impensable en una sociedad como la americana hace unos años. A pesar de las condenas legales de tal proyecto aun permanecen unos 2000 niños separados de sus padres. Una barbaridad que viola todos los derechos humanos.

El globo con el que se recibió a Trump en Londres

Si estos hechos caracterizan su xenofobia y falta de empatía, su incapacidad y arrogancia han quedado claras en su reciente visita al Reino Unido. Su comportamiento en esta visita ha superado todos los límites de la estupidez y mala educación.

La señora May se sintió muy apoyada por Trump apenas este fue presidente y le invito inmediatamente a visitar el Reino Unido.

Trump había mostrado desde el principio su apoyo al brexit y su actitud anti-europea. Pero claro la señora May no se pudo imaginar que el Trump podía comportarse como un niño mal educado.

La historia empezó el día antes de la visita al Reino Unido con una entrevista de Trump al periódico sensacionalista “The Sun”. Ese periódico es propiedad de Murdoch que también es dueño de la cadena televisiva Fox New, la menos de fiar y la preferida de Trump. Lo primero que hizo en la entrevista fue criticar a Theresa May por como llevaba el brexit. Él le dijo como hacerlo y ella no hizo caso. Luego sugirió que Boris Johnson, contrincante de May, sería un buen primer ministro. Una buena manera de preparar la entrevista con Theresa May el día siguiente.

Trump sabía que en Londres algunos grupos le preparaban una recepción no muy amistosa, con protestas por sus políticas, incluyendo un globo que le representaba como un niño enfadado con un móvil en la mano. El globo que se permitió exhibir junto al Parlamento y estuvo presente en su visita. Como un niño con una rabieta atacó durante su entrevista al alcalde de Londres, Sadiq Khan, que lo había permitido.

Trump ya había culpado a Sadiq Khan por los atentados terroristas en Londres. Le culpa de recibir en la ciudad demasiados inmigrantes.

En la entrevista volvió al ataque. Además culpó a esos emigrantes de que el nivel de crimen en Londres fuera alto. Evidentemente todo eso sin datos en que apoyarse.

Remató su entrevista diciendo que él era el presidente republicano con mas popularidad en su partido, citando un 92%, y afirmando que más popular que lo que fuera Abraham Lincoln. Curiosa afirmación ya que no está claro de donde sale el 92% ni como podia afirmar algo así de Lincoln ya que en su época no se hacían encuestas.

Con eso reafirmó su narcisismo y su total falta de respecto a la verdad.

Todo ello muestra la forma más estúpida posible de preparar una visita diplomática. Luego durante la visita y junto a Teresa May desmintió lo que había dicho de ella y lo atribuyó a fake news. La culpa era de los periodistas.

¿Podría rematar tanta estupidez? Pues sí, Trump lo consiguió.

Después de llegar tarde a su visita a la reina, pasó revista a las tropas junto a ella, andó más rápido que ella y se le puso delante, una falta de respeto y de protocolo total.

Después de tan efectivos actos oficiales se fue a un campo de golf suyo en Escocia para así poder hacer propaganda de sus negocios.

Parece que para llegar a puestos altos en la política la inteligencia es un problema. Hay que ser mediocre y demostrarlo. Pero el caso de Trump va más allá de todos los limites de la mediocridad.