Trump entre el narcisismo y la incompetencia total

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Cómo de mal pueden hacerse las cosas? Es difícil saberlo ya que siempre hay alguien que puede hacer las cosas peor. Pero con Donald Trump creo que hemos llegado al límite. Dudo que alguien puede hacer las cosas peor que él. Claro que por un cierto tiempo pensaba eso de George W. Bush. Los fallos de Bush eran fundamentalmente por incapacidad, no sabia hacerlo mejor. En el caso de Trump no solo es incapacidad, es arrogancia mezclada con un infantilismo ridículo.

También Trump tiene una gran dosis de xenofobia y una actitud que recuerda más a los nazis que a un demócrata. Eso se ha visto claramente con su proyecto ya fallido de separar a los niños de los padres en el casos de que estos fueran inmigrantes no legales. Eso era totalmente impensable en una sociedad como la americana hace unos años. A pesar de las condenas legales de tal proyecto aun permanecen unos 2000 niños separados de sus padres. Una barbaridad que viola todos los derechos humanos.

El globo con el que se recibió a Trump en Londres

Si estos hechos caracterizan su xenofobia y falta de empatía, su incapacidad y arrogancia han quedado claras en su reciente visita al Reino Unido. Su comportamiento en esta visita ha superado todos los límites de la estupidez y mala educación.

La señora May se sintió muy apoyada por Trump apenas este fue presidente y le invito inmediatamente a visitar el Reino Unido.

Trump había mostrado desde el principio su apoyo al brexit y su actitud anti-europea. Pero claro la señora May no se pudo imaginar que el Trump podía comportarse como un niño mal educado.

La historia empezó el día antes de la visita al Reino Unido con una entrevista de Trump al periódico sensacionalista “The Sun”. Ese periódico es propiedad de Murdoch que también es dueño de la cadena televisiva Fox New, la menos de fiar y la preferida de Trump. Lo primero que hizo en la entrevista fue criticar a Theresa May por como llevaba el brexit. Él le dijo como hacerlo y ella no hizo caso. Luego sugirió que Boris Johnson, contrincante de May, sería un buen primer ministro. Una buena manera de preparar la entrevista con Theresa May el día siguiente.

Trump sabía que en Londres algunos grupos le preparaban una recepción no muy amistosa, con protestas por sus políticas, incluyendo un globo que le representaba como un niño enfadado con un móvil en la mano. El globo que se permitió exhibir junto al Parlamento y estuvo presente en su visita. Como un niño con una rabieta atacó durante su entrevista al alcalde de Londres, Sadiq Khan, que lo había permitido.

Trump ya había culpado a Sadiq Khan por los atentados terroristas en Londres. Le culpa de recibir en la ciudad demasiados inmigrantes.

En la entrevista volvió al ataque. Además culpó a esos emigrantes de que el nivel de crimen en Londres fuera alto. Evidentemente todo eso sin datos en que apoyarse.

Remató su entrevista diciendo que él era el presidente republicano con mas popularidad en su partido, citando un 92%, y afirmando que más popular que lo que fuera Abraham Lincoln. Curiosa afirmación ya que no está claro de donde sale el 92% ni como podia afirmar algo así de Lincoln ya que en su época no se hacían encuestas.

Con eso reafirmó su narcisismo y su total falta de respecto a la verdad.

Todo ello muestra la forma más estúpida posible de preparar una visita diplomática. Luego durante la visita y junto a Teresa May desmintió lo que había dicho de ella y lo atribuyó a fake news. La culpa era de los periodistas.

¿Podría rematar tanta estupidez? Pues sí, Trump lo consiguió.

Después de llegar tarde a su visita a la reina, pasó revista a las tropas junto a ella, andó más rápido que ella y se le puso delante, una falta de respeto y de protocolo total.

Después de tan efectivos actos oficiales se fue a un campo de golf suyo en Escocia para así poder hacer propaganda de sus negocios.

Parece que para llegar a puestos altos en la política la inteligencia es un problema. Hay que ser mediocre y demostrarlo. Pero el caso de Trump va más allá de todos los limites de la mediocridad.

 

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