Archive for octubre, 2018

Palabras que debería llevarse el viento

lunes, octubre 29th, 2018

En estas últimas semanas el flujo de palabras sorprendentes y sin mucho sentido por parte de nuestros políticos ha aumentado.

Parece como si hubiera un concurso de quien puede decir la estupidez más gorda. De hecho lo hay para algunos ya que esperan que esas palabras los lleven a La Moncloa.

Es difícil saber cuando ha empezado todo. Viene de muy atrás, pero recientemente hemos visto un incremento. Yo pondría como inicio las palabras de Aznar en el Congreso cuando dijo que España no había participado en la guerra de Irak. Tuve que mirar el vídeo de su intervención varias veces para creerlo. En la misma declaración hubo muchas afirmaciones sorprendentes pero esa para mí se llevó el premio.

Dolors Montserrat durante su intervención en el Congreso

Parece que ya no se sabe mentir. Al mentir hay que establecer una lógica alternativa que sea creíble. Lo que no se puede es ir contra toda una evidencia bien documentada y conocida por todos. Pensé en aquel momento si proponer al rector el hacer un máster en como mentir. Pero luego cambié de idea ya que quienes más lo necesitan quieren másters sin ir a clase.

Después hemos oído todo tipo de historias sorprendentes. Por ejemplo las explicaciones de Casado sobre el imperio español en el día de la Hispanidad. Hacía tiempo que no oía afirmaciones como las que el hizo que en contenido y tono parecían de mucho antes de la Transición. ¿No es ya hora de hacer un análisis más crítico de aquellas aventuras imperiales?

Claro que Casado compite con Rivera para ver quién la dice más gorda. Por eso Rivera hace un par de días que puso el twit diciendo: “me importa más España que las personas”. Uno se pregunta ¿qué será España para Rivera? Para su primo era una unidad con un destino en lo universal. Respuesta que no aclara las cosas. Pero después de que dijera que la clase media son los que cobran más de 140.000 euros al año, uno empieza a entender cual es la España de Rivera.

También hemos tenido la histórica intervención de Dolors Montserrat en el Congreso. Es histórica porque parece que nadie antes había dicho tantas sandeces juntas. Acusó al Gobierno de falta de coordinación y lo que demostró mas bien es su falta de coordinación mental.

El nivel de las intervenciones en el Congreso ha ido bajando considerablemente. Solo se oyen insultos y puyas, no hay presentación de programas alternativos o sugerencias de nuevos programas.

Lo de menos es la política, lo importante es insultar al contrario.

El anterior portavoz del PP ya había demostrado su capacidad de insultar y atacar a las personas de los otros partidos, su mala leche era evidente. Pero este señor sabe que para tirar un dardo hay que apuntar bien. La Dolors Montserrat intentó tirar dardos a puñados que acabaron cayendo por todos lados menos donde apuntaba. ¿Que diría de todas estas intervenciones Don Emilio Castelar si levantara la cabeza?

Después vino la intervención de Isabel García Tejerina, comparando el nivel de los alumnos de Andalucía con los de Castilla-La Mancha.

Cuando yo la oí me pareció muy claro que criticaba la enseñanza en Andalucía, pero la respuesta abrumadora liderada por la Susana y los dirigentes del PP andaluz ha sido decir que ha insultado a los niños andaluces. Todos se han cubierto con la bandera de Andalucía y condenado el comentario.

Yo no sé en que información se basaba la señora Tejerina para hacer la afirmación que hizo, pero si voy al informe de PISA de 2015, que acaba de ser publicado, Andalucía y Extremadura tienen las peores notas de España, con unos 473 puntos, y Castilla-Leon y Navarra las mejores, con unos 520 puntos. No sé si la Sra.

Tejerina se confundió y quiso decir Castilla-Leon en vez de Castilla-La Mancha que está cerca de la media de España con unos 495 puntos.

Estos números indican que realmente hay un problema de enseñanza en algunas comunidades. Por cierto, Balears también está por debajo de la media española.

A ver si el viento se lleva muchas de esas palabras y si se lleva a los que las han pronunciado mejor aún.

 

La independencia judicial

lunes, octubre 15th, 2018

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

El principio de la independencia judicial, que es fundamental en una democracia, tiene , como todos los principios democráticos, difícil implementación. El problema no está a nivel de los jueces en juzgados locales, sino en los niveles altos de la judicatura como el tribunal supremo.

Los jueces, como todos los ciudadanos tendrán sus posiciones ideológicas más o menos fuertes. Pero la distribución de está posiciones y su intensidad, será como entre resto de ciudadanos.

Por eso si en algún caso se cree que hay prejuicios en sus decisiones esas se pueden apelar. Aquí es donde puede surgir el problema, ¿cómo nombrar los jueces de estos tribunales superiores y en particular los del tribunal supremo?

En estos nombramientos participan directa o indirectamente los políticos y esos organizan muchas veces sus juegos habituales de servir a los intereses de minorías en vez del interés público.

Brett Kavanaugh en el Senado

Un ejemplo ha sido el nombramiento del juez Brett Kavanaugh al Tribunal Supremo de Estados Unidos. Durante unas semana hemos tenido un triste espectáculo en el Senado como no se había visto nunca y un nombramiento que traerá dificultades y problemas al mismo Tribunal Supremo durante años.

Los presidentes de los Estados Unidos al nombrar jueces del Supremo siempre solían escoger personas con un historial sólido en su profesión judicial aunque lo escogieran con una cierta tendencia a su propia ideología. Durante el proceso de confirmación en el Senado acostumbraba haber un cierto consenso entre los dos partidos políticos. Naturalmente con Trump en la presidencia todo ha cambiado.

La cosa ya empezó con la actitud del actual presidente del Senado, el senador Mitch McConnell, que ya jugó sucio cuando nueve meses antes de que se terminara el periodo presidencial de Obama paralizó el nombramiento de juez del Supremo que debía suceder al juez Scalia. McConnell dijo que el día más feliz de su vida fue cuando le dijo a Obama que él no nombraría el juez del Supremo. Con la excusa de ser año electoral paralizó el proceso de confirmación.

Así ya se creó un ambiente muy malo para poder tener ninguna base de consenso.

La elección de Trump complicó las cosas y en este caso, al tener que nombrar al sucesor del juez Kennedy, eligió ya a una persona, Brett Kavanaugh, que no tenía la altura y cualificaciones que se esperan para esos puestos.

El nombramiento del Sr. Kavanaugh ya causó mucho malestar en ambientes progresistas del país. Así, la Asociación Americana de Libertades Civiles declaró que por su trayectoria, Kavanaugh “muestra hostilidad a las leyes internacionales que limitan las acciones del gobierno y una falta de voluntad para declarar al gobierno responsable cuando ha violado los derechos humanos y constitucionales de ciudadanos y no-ciudadanos”.

Pero las cosas se complicaron más cuando empezaron haber comentarios sobre el trato a mujeres en su trabajo y culminó con la acusación por parte de tres mujeres de intentos de violación. Una de ellas incluso declaró en el Senado sobre el incidente.

Las respuestas de Kavanaugh fueron atacar a quienes le acusaban diciendo que mentían. Es el problema perenne en estos casos, ¿cómo se pueden demostrar acciones que tienen lugar en privado? Además estas acciones se remontaban a la época de sus estudios universitarios. Kavanaugh como respuesta atacó a los demócratas diciendo que era una conspiración contra él. Con eso se complicó más la situación, demostrando que él se alineaba con el partido Republicano.

La cosa salió de madre y las discusiones e insultos se dispararon.

Se sacaron historias de juventud sobre borracheras y peleas callejeras.

El nivel no pudo ser más bajo y mucha gente se molestó de que en el Senado se produjera esta situación. Pero el resultado final fue que consiguió ser elegido por mayoría de un senador.

A la vez, el partido Demócrata ha perdido puntos en el electorado, ya que se le ha culpado de “bajo nivel” de ataques. Así gana Trump sus batallas.

 

No todos somos iguales

lunes, octubre 1st, 2018

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Aunque no la he puesto entre comillas, la frase es de Casado citando a la exministra Montón y que adecuada es esta frase!. Si algo puede concluirse de todo el ruido que se ha oido en las pasadas semana es que no todos somos iguales que hay ciudadanos VIP y los demás. No creo que esa fuera la intención de Casado cuando lo dijo, pero con su gran alegría por la posición del fiscal del Supremo lo ha dejado patente.

Una de las cosas más sorprendentes del ruido de estos días era ver como discutían sobre tesis gente que no tenía ni idea del proceso de un doctorado. Hemos visto acusaciones de autoplagio en una tesis. Esto es lo más sin sentido que he oido.

Durante el doctorado el estudiante va haciendo trabajo de investigación.

A medida que se van completando partes de la investigación se van mandando a publicar a revistas internacionales de la especialidad.

La revista escoge a uno o dos expertos para que revisen el trabajo antes de aceptarlo o rechazarlo. Todo ese proceso garantiza un cierto nivel del trabajo hecho. El estudiante debe tener varios trabajos publicados, y uno como primer autor, antes de poder depositar la tesis.

No todos somos iguales

La tesis al final es una síntesis de esos trabajos hechos, así que en la tesis aparecerán párrafos y secciones que vienen de sus trabajos. La tesis refleja el trabajo original del autor, pero buena parte de ello ya lo ha publicado como condición necesaria.

El hablar de autoplagio en esta situación es algo que no tiene ningún sentido. Por eso no se pueden pasar los escritos por los detectores de plagio sin saber analizar los resultados. Esos análisis es lo que normalmente hacen las universidades con gente que está preparada para hacerlo.

También se ha oido la frase “la universidad les regaló un máster”.

Creo que hay que matizar, la universidad no regaló nada. Un individuo o varios en una universidad falsearon los procedimientos y requisitos para que unos alumnos sacaran un titulo sin esfuerzo alguno.

Estos individuos cometieron fraude y deben ser castigados, la universidad debe revisar los procedimiento para que eso no pueda repetirse.

Pero aquí aparece otro problema. ¿Por que la gente va a la universidad? Para mi solo puede haber una razón, para aprender. Si un profesor te dice que no hace falta que vayas a clase ni que te examines, ¿por qué te matriculas? Sin ir a clase y sin estudiar, nada vas a aprender. Quien acepta estas condiciones es que solo quiere un titulo sin importarle nada sus conocimientos. Eso, aparte de las condiciones legales en este asunto, dice mucho sobre la personalidad de quienes lo aceptaron.

Parece que para desempeñar un puesto político se debería exigir un mínimo de conocimientos. Pero es la única profesión en que nada se exige, ni siquiera el ser rematadamente idiota te inutiliza para un cargo, como claramente lo demuestra el Sr. Trump. Así que falsificar curriculums en esta profesión parece que ha estado bastante extendido y algunos de los que acusas al Sr. Sánchez de tener una tesis mediocre han sido de los que lo han hecho.

Pero lo que aún ha dado más respaldo a la frase de Casado, es como lo ha tratado la judicatura. Si el no hubiera estado aforado, estaría ahora imputado como sus compañeros VIP de no-estudios.

Pero su caso ha ido al Supremo y el mismo fiscal del Supremo no encuentra falta en su caso a pesar de la cuidadosa información procurada por la jueza que lleva el caso. Todo indica que el Sr. Casado saldrá de rositas.

Podrías pensar que lo de ser aforado es la causa de que no todos seamos iguales. Lo es pero solo en parte. Lo peor es como se escogen jueces y fiscales del Supremo, que son elegidos por grupos políticos y a quienes muestran su lealtad. El Sr. Junqueras por ser aforado se le envió al Supremo, pero como su partido no es de los buenos poco le valió el ser aforado.

Más que cambios de aforamientos lo que es urgente para la igualdad de los ciudadanos es tener un método de selección de los miembros del Tribunal Supremo basado en méritos y no en política.