‘Post festum, pestum’

Pasaron casi las elecciones. Digo casi ya que sigue el recuento de votos en algunos estados y en Misisipi el 27 de noviembre habrá una nueva elección para elegir un senador. Es difícil entender que en un país que se considera leader mundial el recuento de votos en algunos estados tarde más que en un país del tercer mundo. Pero así está pasando en Florida y en Georgia.

Ese retraso en el recuento se culpa a la falta de inversión en las máquinas de votación, pero en muchos casos es debido a trampitas de los que controlan las elecciones. Al haber solo dos partidos cada uno acusa al otro de trampas y es difícil saber quien tiene razón. Así vemos que un montón de votos anticipados fueron rechazados porque las firmas de los que votaban no se correspondían con las registradas. ¿Cómo se determinó esto? No lo sé, pero parece que todos eran del mismo partido, del que no tenía control del estado.

Trump furioso

Ya se procura poner impedimentos para que no todos puedan votar.

Los republicanos en los estados que controlan exigen identificación para votar. Eso es normal en un país como España en el que todo el mundo tiene DNI. Sin embargo en Estados Unidos no existe el DNI, hay que usar el carnet de conducir. Evidentemente es muy claro quienes no tiene ese carnet, suelen ser los más pobres en minorías étnicas. Está claro a quien favorece tal medida.

A pesar de todos estos problemas los resultados siguen claros, el Congreso esta bajo control demócrata y el Senado en control republicano. Hubo mucha pérdida de votos por parte de los republicanos.

A pesar de ello, Trump anunció inmediatamente que el resultado había sido un «éxito histórico». Pero aquí se acabó el festum para él, luego le vino el pestum.

El comportamiento de Trump desde las elecciones ha sido aun peor que antes. Inmediatamente después tuvo que ir a Francia a la conmemoración de los cien años del fin de la Primera Guerra Mundial. Allí se comportó como un niño mal educado. Se encerró en la habitación del hotel, no fue al cementerio de Belleau Wood ni a depositar un ramo de flores en la tumba del soldado desconocido.

Primero dio la excusa de que llovía, pero a los pocos días y viendo la reacción negativa que tuvo, dijo que el Servicio Secreto le dijo que no fuera porque el helicóptero presidencial no podía volar con la lluvia y el ir en coche hasta allí no era seguro. Ambas excusas ridículas y falsas.

Estuvo en plan maleducado con Macron y acabó insultando a los franceses sobre su papel en la guerra. Todo el tiempo estuvo malhumorado pasándose horas mirando la televisión en el hotel.

Ya en tiempos normales solo quiere trabajar un par de horas al día. Aquellos días ni eso.

Durante el vuelo, la primera ministra inglesa May le llamó por teléfono para felicitarle del resultado de las elecciones.

El le contestó a gritos reprochándole su falta de apoyo con Irán y criticando el brexit. Una actitud muy poco adecuada entre dirigentes mundiales.

A los pocos días de la vuelta a Estados Unidos había la reunión de jefes de Estado del Sudeste Asiático a la que se suponía tenía que asistir pero en su lugar envió a Pence, el vicepresidente.

Fuentes anónimas de la Casa Blanca dijeron que el presidente estaba furioso y continuamente creaba problemas. Siguió pidiendo dimisiones entre los miembros del personal de la Casa Blanca y culpando a la prensa de todo lo que pasaba.

Es inconcebible que una persona adulta se comporte de esta manera, pero aún es peor si es el presidente de la nación. Con esa actitud ha confirmado lo que todos sabíamos, que Trump no esta a la altura del cargo. Cuando se demuestra mejor la capacidad de una persona para el cargo que ostenta es cuando las cosas van mal, no cuando van bien. Él ha demostrado ser básicamente un incompetente y realmente un peligro para la democracia en este país.

Pero Trump sigue considerándose como un gran presidente. En un acto público acabó su discurso diciendo: «No puedo imaginar a nadie más que Trump siendo la persona del año en la revista ‘Time'».

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