¡Basta ya!

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Otra mujer, Laura Luelmo, violada y asesinada, una estudiante americana en Madrid violada, y así un continuo de asaltos y muertes.

En los últimos 15 años son 975 las mujeres asesinadas por sus parejas o ex-parejas. Eso es horrible y tiene que parar ya. No es simplemente machismo, son muchos factores que influyen en estos ataques desde la permisividad social a un falta de educación básica en el comportamiento.

Minuto de silencio que dedicó el Congreso a Laura Luelmo, los escaños prácticamente vacíos. Mejor hubiera sido hacerlo en el bar del Congreso

Las actitudes que se ven en muchos ámbitos, el botellón es parte fundamental de la diversión, en que lo normal es retirase borracho el sábado por la noche y dejar las calles cubiertas de toda clase de porquería. Los gritos desagradables que se oyen durante la noche desde insultos a los llamados piropos, que no lo son. Todo eso combinado con machismo lleva a muchas ofensas sexuales que pueden degenerar en algo peor. Hay un sentimiento por parte de muchos de que tengo derecho a divertirme como yo quiera. Todo son derechos y nunca se habla de deberes.

Ya vimos los vídeos de la manada. No ya la parte horrenda de la violación múltiple, sino cómo hablaban entre ellos y en lo que pretendían divertirse. Eso son jóvenes no marginados o viniendo de las cuevas de la prehistoria. Son jóvenes de ahora con trabajos como guardia civil o militar, profesiones en la que esperas un nivel ético más alto que la media. A pesar de ello su comportamiento era repugnante.

Todo eso responde a una educación defectuosa y permisiva y aquí cuando hablo de educación no solo me refiero a los colegios sino en la familia y ambiente social. Hay cosas que los colegios no pueden enseñar si no hay un ambiente familiar que lo apoye. La ética y las costumbres se aprenden en la familia fundamentalmente.

Es hora de hacer examen de conciencia y preguntarnos que estamos haciendo mal.

El machismo también tiene una componente fuerte en la educación, pero no es solo la educación consciente, sino el comportamiento que se percibe en la familia y la sociedad. En eso los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad. ¿Porque muchos medios tienen secciones dedicadas a «celebridades» cuyo mayor mérito es hacerse fotos más o menos desnudas? Por la prensa parece que lo más importante del Año Nuevo es el vestido que va a usar Cristina Pedroche durante las campanadas.

Pero aún es peor el tratamiento que dan a las esposas de políticos y jefes de Estado. Hace poco, Stephanie Grisham, la secretaria de Melania Trump, escribió una carta en la prensa criticando eso. Se quejaba de que las actividades de la primera dama no se mencionan en la prensa. Actividades como «leer historias navideñas a niños enfermos, volar a un portaaviones para visitar a miembros del ejército durante las vacaciones, organizando cenas y docenas de fiestas en la Casa Blanca, y representando al gobierno en un funeral de estado en el que su marido no había sido invitado.»

Estoy bastante de acuerdo con lo que dice la señora Grisham y es algo que me viene irritando desde hace tiempo. Así como la prensa no habla de las cosas que ella menciona, lo que si ha dado la vuelta al mundo es la foto de Melania con un vestido ajustado de lentejuelas que llevaba la semana pasada.

Lo mismo puedo decir respeto a la reina Leticia. Cada dos por tres hay críticas en la prensa sobre sus vestidos o peinados.

Su «look» se menciona constantemente, pero no tengo ni idea de sus actividades como reina de España. Como tal recibe un sueldo y sería importante saber cuáles son sus funciones y cómo las realiza. A mí no me interesa saber en cómo se lo gasta en vestidos.

Esto fomenta una forma de pensar en que las mujeres son simplemente objetos de adorno y para otros usos. Esta mentalidad se ve reforzada por las varias sentencias que hemos visto durante el último año en casos de abusos y violaciones. La mentalidad de algunos jueces aumenta la sensación de que en el fondo eso esta casi permitido.

Mientras los políticos no parece que hagan muchos para cambiar esas cosas. Basta ver el minuto de silencio que dedicó el Congreso a Laura Luelmo, los escaños prácticamente vacíos. Mejor hubiera sido hacerlo en el bar del Congreso.

One Response to “¡Basta ya!”

  1. manumenorca dice:

    … aún teniendo razón, voy a usar el tan manido «… y tú más», para añadir que siempre podemos encontrar comportamientos aún más abyectos que los citados… se trata de los abusos a menores por parte de miembros del clero, a sueldo de la santa iglesia católica, que se arroga -de manera inmerecida- un supuesto referente moral de la sociedad, pero luego violan a menores indefensos, escabullendo de la justicia secular a los culpables de manera interesada para evitar el escándalo y solventando todo el asunto con carpetazos y un par de avemarías… todo lo que has mencionado antes palidece ante la hipocresía de la religión

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