Huele mal por todas partes

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

En España al irse abriendo las cloacas el mal olor se ha ido extendiendo por el país. Ya no es solo corrupción sino el uso de la policía para fines partidistas. Pero no está mejor en Estados Unidos.

Allí estamos ante otras cloacas creadas por Trump.

Hace 22 meses el fiscal especial Robert S. Muller III empezó una investigación sobre la interferencia de Rusia en las últimas eleciones presidenciales. Varios delitos se han destapado en el proceso, involucrando a miembros del equipo electoral de Trump en actividades ilegales. Las conclusiones de esta investigación se esperaban con ansiedad. Pero ahora que ha concluido, seguimos sin saber nada.

Robert S. Muller III, fiscal especial que ha investigado la interferencia de Rusia en las elecciones de 2016

Las conclusiones de la investigación tienen que ir al Departamento de Justicia. Eso ya se sabía y Trump posiblemente a la vista de esto decidió cambiar al ministro de Justicia. El nuevo ministro, William P. Barr, parece que es más leal a Trump que el anterior, se ha limitado a publicar un corto resumen en el que se exonera de toda culpa a Trump en este complejo asunto.

Esta actitud del ministro ha creado gran malestar entre los miembros del equipo Muller. Ellos habían preparado resúmenes de cada capítulo del informe para que se pasaran al Congreso. El informe completo no podía hacerse público ya que hay detalles que pertenecen al secreto del sumario de varios casos ligados a este proceso. Estos resúmenes han desaparecido. Por lo que se va filtrando, la versión que ha dado el ministro es mucho más favorable a Trump que estos resúmenes.

Lo que está pasando no tiene precedente en la historia del gobierno americano. De momento está aumentando la presión del Congreso para obtener la información de la investigación de Muller a pesar de la resistencia de Barr. Evidentemente huele mal que no se quiera dar toda la información. Si realmente Trump estuviera limpio, ¿por qué ocultarla?

Pero no es el único perfume que se percibe de Washington. Desde las elecciones se ha venido pidiendo a Trump que haga públicas sus declaraciones de la renta en los últimos años. Él se ha negado siempre. El publicar la declaración de la renta es algo normal para los que se presentan a la posición de presidente. Es importante mostrar que una persona que pretende llegar a esta posición es una persona que ha cumplido con la ley y no tiene negocios turbios ni negocios con otros países que puedan influenciar sus decisiones como primer magistrado del Estado.

Ahora el Congreso ha hecho una petición a Hacienda, que es parte del Ministerio del Tesoro, para que haga públicos los datos de las declaraciones de renta de los últimos seis años. Automáticamente el abogado de Trump ha interpuesto una querella para evitar que eso suceda. El argumento que presenta es que el Congreso ha cometido un «gran abuso de poder». Considera que esta petición pone en peligro el derecho a la privacidad de los ciudadanos. O sea que su moción no es para proteger a Trump sino a todos los ciudadanos.

El representante del Congreso basa su demanda en una ley de 1924 que dice que el ministro del Tesoro «proveerá cualquier declaración de renta o información sobre ella» que especifique el Congreso o el Senado. Pero el abogado de Trump dice que se debe esperar a que el ministro de Justicia de su opinión sobre esta cuestión legal. El secretario del Tesoro ha dicho que esperará a que sus asesores legales le informen sobre lo que debe hacer.

Está muy claro que todo este asunto acabará en los tribunales y se prolongará por bastante tiempo. Tiempo que será suficiente para que Trump se presente a las próximas elecciones sin que estos datos sean aún públicos.

De nuevo la pregunta que se le ocurre a cualquiera es ¿qué quiere ocultar Trump de sus negocios? Si nada tuviera que ocultar haría como han hecho casi todos los presidentes y haría públicas sus declaraciones. Pero de nuevo, algo huele mal en todo eso.

Leave a Reply