La danza de las listas

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Estamos en un periodo preelectoral que más bien debería ya llamarse electoral pues todos los partidos juegan a llamar la atención, aunque digan que no hacen campaña. Lo más curioso de ese periodo es lo que llaman preparación de listas electorales que más bien parece un baile, en los que los posibles candidatos saltan de pareja en pareja.

En esta danza se ve claramente que lo que llamamos democracia es un mito. Las listas se van haciendo con muy poca participación de miembros de los partidos e ignorando totalmente a los ciudadanos.

Girauta, a los independentistas: «Me he hecho toledano porque no quiero verles ni en pintura»

La señora Cayetana Álvarez de Toledo encabeza la lista del PP por Barcelona y se vanagloria de no hablar en catalán. El Sr. Girauta dice estar cansado de los independentistas catalanes y se presenta como cabeza de lista de Ciudadanos por Toledo.

No sé si habrá hablado con alguien en Toledo, pero la danza sigue.

Ciudadanos sigue bailando, mientras Girauta toca la flauta, Rivera alza la bandera y Arrimadas vive su cuento de hadas.

En el partido socialista, algunos ministros de Sánchez los vemos de pronto encabezando listas por Andalucía sin previo acuerdo con los militantes. Pero ¿algunas de estas personas tienen alguna idea de la situación o de los intereses de los ciudadanos que van a representar?

Creo que la respuesta es clara, en ningún momento, los candidatos parecen tener conciencia de que representan a un grupo muy concreto de ciudadanos con sus problemáticas e idiosincracias. Muy posiblemente, si son elegidos, no se irán a comunicar ni a escuchar a los ciudadanos de su región las iniciativas parlamentarias ni la problemática en el Congreso. Cuando contemplo todos esos vaivenes suenan en mis oídos los gritos de aquel 11-M, «no nos representan».

La lealtad de las personas que aparecen en las listas electorales es al cabeza de lista que los ha colocado allí, no es a los ciudadanos, por tanto poco de democracia tienen esos procedimientos. Mientras los partidos desarrollan todo ese teatro, no parece que se den cuenta de que los ciudadanos están observando y que causan una impresión funesta.

El partido socialista ha hecho limpieza en las listas electorales de Andalucía de los nombres adictos a Susana Díaz. Eso lógicamente a causado malestar. Todo lo que hizo Sánchez al recuperar el trono para dar mayor voz a los militantes se lo han pasado ahora por el arco de triunfo, para hacer limpieza de los susanistas.

También en el Partido Popular ha habido una limpieza similar de los antiguos colaboradores de Rajoy. Hablan de regeneración y traen afectos a antiguos corruptos. Mientras Casado sigue anunciando extrañas medidas a aplicar cuando gobierne y que luego dice que son fake news. Parece que siguen el modelo Trump. Todos procuran fichar a estrellas, hasta a un torero tiene en sus listas el Partido Popular y dos en Vox, aunque en general los fichajes que han hecho no parecen muy estelares.

En Podemos no parece que el problema sea el de fichar estrellas sino más bien el de estrellas fugaces. El partido se está desintegrando y miembros de las listas se van. Es el gran mal de las izquierdas en España, parece que en vez de Unidas Podemos el deseo de todos es un partido para cada dirigente. Las ilusiones de aquel 11 M parece que se van esfumando, como lo hicieron nuestras ilusiones del Mayo del 68.

Ha sido un secretario de organización del partido socialista de Andalucía que después de la limpieza de Sánchez, ha resumido sin darse cuenta y en una frase lo que sentimos los ciudadanos al ver las listas electorales a la hora de votar. Él ha dicho: «Han metido nombres en las listas que yo ni sabía quiénes eran. Tuve que empezar a buscar quiénes eran.» Espero que ahora los políticos se den cuenta que  exactamente ese es uno de los problema que tenemos con todas las listas.

Leave a Reply