Decepción climática

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

La cumbre del Clima celebrada en Madrid nos ha dejado a una gran decepción por su incapacidad de llegar a acuerdos serios y terminar con unas conclusiones muy débiles. Ha habido una oposición a llegar acuerdos por parte de grandes países como Estados Unidos, China, Japón, Brasil, Rusia y Arabia Saudí, entre otros. Estos países son de los mayores generadores de polución en el mundo y si se niegan a participar va ser casi imposible resolver la situación.

La actitud claramente negativa de Estados Unidos con su retirada del pacto de París probablemente ha hecho que otros países se mostraran más abiertos a la negación del problema climático.

La cumbre climática de Madrid

Tanto Trump como Bolsonaro se han mostrado como activistas en contra del concepto del cambio climático, que ambos niegan sin apoyarse en ningún hecho o dato. Con ellos están muchos politicos, aunque tomen actitudes menos agresivas.

La estrella de la cumbre ha sido Greta Thunberg, esa chica de 16 años que lucha sin descanso para que se tomen serias medidas para evitar la crisis climática. Ella ha sido un ejemplo para muchos jóvenes que están tomando conciencia de que ellos van a ser los mayores perjudicados si no frenamos el cambio de clima de una vez. Su discurso en la cumbre fue un ejemplo excelente de llamada a resolver la emergencia en que estamos. También fue un buen ejemplo de modestia, dijo que ella no debería estar allí si no en la escuela. Esto es cierto, pero no ha habido ningún adulto capaz de hacer una llamada como ella ha hecho. Ella está porque no hay lideres efectivos en su linea.

Para muchos de los que están en contra que exista cambio climático, Greta ha sido el objeto de los ataques continuos. Bolsonaro llamándola mocosa, Trump diciendo que ella tiene un problema de control de la ira que debería ponerse en tratamiento y mirar películas.

Greta tendrá 16 años pero esos individuos de comportan como si ellos tuvieran 7. Es increíble que líderes políticos se comporten de esa manera. De todas formas y a pesar de la negatividad de algunos políticos, la gente va tomando conciencia y ha habido manifestaciones multitudinarias en todo el mundo.

El espectáculo lamentable de la cumbre climática no se ha limitado a los políticos participantes, los políticos de Madrid también se han lucido. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, que se presentó a elecciones el año pasado anunciando que se cargaría el Madrid Central de Carmena, sacaba pecho sobre la reducción de contaminación gracias al Madrid Central y proclamaba a Madrid como ciudad verde.

Por otra parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, presumía por una parte de que «la cumbre del clima solo se puede celebrar en territorios donde no gestiona la izquierda».

Luego atacaba a la cumbre refiriéndose a la izquierda «que, por cierto, es la que siempre está detrás de los lobbys y las modas que crecen súbitamente. Algún día conoceremos qué hay detrás de las emergencias climáticas». O sea que la emergencia climática es solo una maniobra de las izquierdas.

Al final mucho postureo político pero muy pocos acuerdos. Mientras la concentración de CO2 y la del metano siguen subiendo, llegando ya a niveles que había entre tres y cinco millones de años cuando las temperaturas medias eran unos tres grados más altas que ahora y el nivel del mar casi 20 metros más alto.

No parece que muchos de los Estados que más contribuyen a la destrucción del planeta vayan a cambiar su modo de actuar. Gran parte de la responsabilidad está en nuestras manos. Eso hay gente que no lo acepta y pasa la responsabilidad a los gobiernos, pero no debe ser así. En primer lugar es importante cambiar nuestra forma de vida consumiendo menos y reduciendo la polución que creamos. Por otra parte, los políticos que están en el gobierno, están por que los hemos votado. Hay que plantearse seriamente a quien se vota y quienes niegan el problema del cambio climático no pueden estar en el gobierno.

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