Leyes, justicia y prejuicios

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

La frase usual del Ministro del Interior cuando hay manifestaciones con violencia es que «en un Estado de Derecho hay que cumplir la Ley». Es la razón de siempre tanto en un estado algo democrático como en una dictadura, el ciudadano debe obedecer. Los manifestantes son culpables de la violencia. Lo vivimos con Franco y seguimos viviéndolo con menos intensidad ahora. Todos los gobiernos adoptan esa postura de estar en un Estado de Derecho y en el fondo lo que quieren es que el ciudadano se calle.

Para mí en un Estado de Derecho las leyes deben adaptarse a la voluntad ciudadana y deben renovarse para evitar los prejuicios de los tiempos pasados. Eso es lo que deberían enfatizar los gobernantes y no solamente la obediencia. Los prejuicios están presentes en muchas leyes y en su aplicación por la llamada justicia. Esto no es solo un problema en España si no que es en todas las naciones que conozco.

Scott Warren

Estando en USA, en las dos últimas semanas y ojeando casualmente periódicos ha habido varios casos en que los prejuicios, tanto en las leyes como en la aplicación de la justicia, aparecen claramente.

Un primer caso es el de tres individuos que habían sido acusados y condenados a cadena perpetua por la muerte de un joven de 14 años en Baltimore. Los tres han sido puestos en libertad al demostrarse que nada tuvieron que ver con el crimen, liberados después de pasar 36 años en prisión. Claro, los tres son afroamericanos y para las personas de color la justicia va rápida en condenar y despacio en corregir errores. Ya hubo muchas dudas sobre su culpabilidad en el momento del juicio pero se tiró para adelante rápidamente. Uno de los jóvenes insistió durante todos estos años en su inocencia y finalmente ha tenido éxito. Tuvieron la suerte de ser menores de edad en el momento de la condena y se libraron de la ejecución.

A los pocos días hubo otro caso, un gran ejemplo de prejuicios en la Ley. Es el caso de una mujer afroamericana, Tondalo Hall, que después de 15 años consiguió el perdón, había sido condenada a 30 años de cárcel. La condena fue por «el fallo de proteger a sus hijos» de los abusos de su pareja. El salió libre pero ella condenada a 30 años de cárcel. Claramente un caso de prejuicio por ser mujer.

Otro caso claro de discriminación contra la mujer es lo que ha pasado en Utah. Un matrimonio intentaba arreglar el techo del garaje de su casa. Para no ensuciar la ropa, ambos se desnudaron de cintura para arriba. Mientras trabajaban llegaron los hijos del esposo de un anterior matrimonio. Estos contaron a su madre lo que vieron y ella denunció el caso. Ahora piden 11 años de cárcel para la mujer que trabajaba en su propia casa por provocación al ir semidesnuda. Aunque el marido iba igual, no hay caso contra él. Es otro caso sin ningún sentido, con fuertes prejuicios digamos religiosos y con clara discriminación a la mujer.

Otra historia que me recuerda las palabras de la vicepresidenta Calvo sobre las labores de Open Arms en el Mediterráneo. Ella los acusó de no tener permiso para rescatar a gente. La prioridad para ella no estaba en salvar vidas. El caso similar que vivimos aquí es el de Scott Warren. La semana pasada finalmente se le declaró inocente, después dos juicios y de mucha presión popular.

Scott Warren es parte de un grupo que dejan agua y comida en el desierto de Sonora para que los emigrantes que cruzaban la frontera por allí no murieran en el desierto. Hace casi dos años se le acusó de colaborar con la emigración ilegal y albergar dos emigrantes ilegales, le pedían 20 años de cárcel. El juicio no llego a ninguna conclusión y el fiscal decidió intentarlo de nuevo sin la acusación de colaboración, con lo cual eran solo 10 años. Este segundo juicio lo ha declarado inocente.

Para las autoridades que lo persiguieron, los emigrantes no son personas, de nuevo con los prejuicios. Aquí la religión no actuó. Para la mujer de Utah era pecado lo que hizo, pero lo de dar de comer al hambriento no se aplica si el hambriento es inmigrante ilegal. Hay más que prejuicios, hay hipocresía pura.

A ver si los gobiernos de los estados de derecho ponen al día las leyes y luchan para eliminar prejuicios.

One Response to “Leyes, justicia y prejuicios”

  1. manumenorca dice:

    … la religión NO ha de actuar nunca, porque cuando lo hace, siempre es para liarla, es un lastre para las sociedades modernas… y en otro orden de cosas, dentro de poco tendremos otra injusticia más, la que van a hacer con Julian Assange, a punto de deportarlo a EEUU desde Londres, al finalizar abruptamente su refugio en la embajada de Ecuador, han terminado con su asilo y lo han echado a los perros, que son los servicios secretos norteamericanos, que se van a vengar de él de manera denodada… pobre hombre, espero que no hagan de él un mártir, aunque de los yankees se puede esperar todo

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