Archive for junio, 2020

Un triste espectáculo

martes, junio 23rd, 2020

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Cuando una sociedad acumula alta tensión interna, a veces basta un simple incidente para que se produzca una explosión. La sociedad norteamericana lleva muchos años de tensión por la discriminación racial. El desprecio de muchos a los afroamericanos y la desigualdad económica y social en que estos se encuentran es ciertamente una gran fuente de tensión. En las últimas semanas hemos visto como esta tensión estallaba con lo que no fue un simple incidente, el asesinato de George Floyd por parte de la policía de Minneapolis.

Manifestante en Buffalo golpeado y abandonado por la policía.

El vídeo de cómo la policía trató a George Floyd es suficiente para ver la mentalidad que tienen al tratar con la comunidad afroamericana. El vídeo es tan explícito que por eso se explica el enorme impacto que ha tenido no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo. Pero eso no fue un caso aislado. Cada año hay un promedio de 1.000 personas que han muerto en manos de la policía en Estados Unidos. Según la cuenta que mantiene el «Washington Post», desde el 2015 ha habido 5.400 muertos en manos de la policía.

En la estadística hay que referirse al «Washington Post» ya que no se dan datos oficiales sobre estos casos. El sistema encubre todos esos asesinatos y en general no se toman medidas contra la policía. El 13 de marzo, hubo otro caso igualmente horrible en Louisville. Se trata del asesinato de Breonna Taylor, una joven afroamericana de 26 años que trabajaba y a la vez se preparaba para ser enfermera. Un grupo de policías, en una investigación sobre drogas, sin llamar derribaron la puerta de su casa y la cosieron a tiros mientras ella estaba en la cama. No encontraron ninguna droga en la casa. Ninguna medida se tomó con los policías que participaron en esta muerte. Ahora parece que se iniciará una investigación bajo la presión que existe ahora sobre estos casos.

Manifestaciones multitudinarias de protesta han tenido lugar en todo el país y también en el extranjero. En Estados Unidos, la represión a los manifestantes ha sido dura, estimulada por Trump, y llevamos casi veinte muertos debido a esa represión. Un caso ha sido particularmente llamativo para ver la actitud de la policía con los manifestantes. Un hombre blanco de 75 años que era parte de una manifestación pacifica en Buffalo fue golpeado por la policía y lo echaron al suelo. Allí se quedó, sin conocimiento y sangrando mientras la policía pasaba por su lado sin preocuparse en absoluto por él. La fotografía de este caso dice más que lo que se puede decir con palabras. A pesar que al principio nada se hizo, ahora ya están suspendidos de empleo y sueldo dos policías responsables por los hechos mientras se hace una investigación sobre los hechos.

¿Cuál fue la reacción de Trump al ver la foto? En un tweet acusó al manifestante de ser un provocador antifascista y de fingir su caída y su herida. Eso después de haber ordenado el dispersar manifestaciones pacíficas cerca de la Casa Blanca y haber montado un número saliendo Biblia en mano para dirigirse a una iglesia episcopaliana cercana. La obispo de esta iglesia, Mariann Budde, le recriminó públicamente su forma de actuar.

Trump hace unos días declaro que los Antifas, antifascistas, son grupos terroristas y como tales quiere que los trate la ley. Parece que en esto está de acuerdo con la señora Álvarez de Toledo. Esta declaración tuvo su impacto en la sociedad. En varias zonas rurales de América corrió el rumor de que un autobús con antifascistas se acercaba a los pueblos y que iban a matar el ganado e incendiar las cosechas. Cundió el pánico y entonces empezaron a salir grupos pro-Trump todos con armas de fuego para protegerse de los antifascistas.

La reacción de Trump a todo lo que está pasando muestra una falta de empatía total con las víctimas de esos maltratos policiales. Solo le interesa aprovecharse de ellos para ganar votos en las próximas elecciones. Aunque no sé si su táctica electoralista es efectiva. A ella solo pueden resonar los más extremistas.

Hoy, una pausa

martes, junio 9th, 2020

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

En los últimos años, el mes de marzo lo paso en Palma de Mallorca trabajando en la Universitat de les Iles Balears. Este año allí me pescó la pandemia y sigo en Palma disfrutando de esta oportunidad que me ha ofrecido la vida. No soy el primero en vivir desterrado en Mallorca, han habido muy ilustres personajes que pasaron destierro aquí, por ejemplo Don Gaspar Melchor de Jovellanos fue encerrado en esta isla no por la pandemia sino por Godoy. Después de unos meses en Palma puedo decir que vería difícil escoger mejor sitio para un destierro.

La ciudad, vacía de turistas en este momento, es preciosa, pasear por ella y sentarse a dibujar es un auténtico placer. El otro día mientras lo hacía me di cuenta del tiempo que hace que no me encuentro con el demonio. En Madrid, los fines de semana voy al Retiro. Entro siempre por la puerta del ángel caído y a unos pasos, cuesta arriba, está el monumento dedicado a él. No es común encontrar monumentos al diablo, pero el del Retiro tiene ademas una peculiaridad, está a 666 metros sobre el nivel del mar. Nada menos que 666, el número de la bestia según el Apocalipsis de Juan. Esto atrae periódicamente a los cultos satanistas que hacen allí algunas de sus ceremonias.

Estatua del ángel caído en el parque del Retiro de Madrid.

Cuando yo era un crío nos hablaban mucho del demonio y usaban múltiples nombres como Satanás, Lucifer, Belcebú, y yo me preguntaba cómo tenía tantos nombres este señor. Me gustaba el de Lucifer, un nombre atractivo que más tarde aprendí que en latín quiere decir «portador de luz.» Parecía un buen nombre y no me sonaba a algo malo sino todo lo contrario.

Con los años me pregunté de dónde venían esos nombres y entonces se volvió aún más interesante. Lucifer aparece en la vulgata al hacerse la traducción la parte del libro de Isaías que profetiza la caída de Babilonia. Allí la palabra que usa Isaías es más bien «estrella de la mañana» y con ella Isaías se refiere al malo, al rey de Babilonia, pero no al diablo. Viene a decir que el rey de Babilonia pretende ser «la estrella de la mañana» y dominar el cielo, pero cuando amanece y sale el sol, símbolo de Dios, su brillo desaparece. No es pues el nombre del diablo, pero es aun un nombre interesante.

La palabra Satanás aparece por primera vez en la Biblia en el libro de Job, pero no es el nombre de ninguna persona. Se refiere a la profesión de funcionario celeste con la misión de fiscal y esto es lo que el nombre quiere decir en hebreo, fiscal. De nuevo por su origen Satanás nada tiene que ver con el diablo.

El nombre Belcebú aparece en los tres evangelios sinópticos de Marcos, Mateo y Lucas y se refiere con este nombre al «príncipe de los demonios». Aquí sí estamos más cerca de encontrar algo. Pero el nombre realmente se deriva del nombre de una divinidad de la región cananéa-hugarítica. Ciertamente antes no lo usa la Biblia como tal. Por tanto tampoco está muy claro que sea el nombre del diablo. Con eso se me están agotando las posibilidades de encontrar su nombre.

Si alguien ha tenido la paciencia de leer hasta aquí, se estará preguntando ¿por qué diablos ese tío habla aquí del diablo? Pues sí, tengo una respuesta. Si me voy a temas de actualidad, por ejemplo el coronavirus yo ya estoy hasta la corona de este tema. Si me paso a la política, después de los espectáculos que hemos presenciado estas últimas semanas en el Congreso he de confesar que he cogido más simpatía al diablo que a los políticos. Es vergonzoso como se comportan muchos de ellos que hacen de todo menos preocuparse de lo que los ciudadanos, que pagan sus sueldos, necesitan. Si miro la situación en mi segunda patria, al otro lado del Atlántico, me pongo enfermo. Así que de todos me quedo con el diablo.

Dadas las circunstancias y volviendo a una de las oraciones que recitaba de niño, la cambio y digo: renuncio a los políticos a sus obras y a sus pompas y prometo servir a mi conciencia por siempre jamás.