2020, un año del que hay que aprender

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

El año 2020 ha sido muy duro con mucha gente. Todos queremos que pase de una vez. Algunos han dicho que es un año que hay que olvidar. Yo creo que es todo lo contrario, es un año del que hay que aprender. Por tanto hay que reflexionar sobre lo que ha pasado durante este año y aprender de errores y debilidades de nuestra naturaleza y sociedad. Antes del 2020 y en nuestra sociedad que llamamos occidental, nos sentíamos invencibles y nos frustrábamos por cualquier cosita que no podíamos hacer. Pero vino el bichito nos mostró la realidad y tumbó nuestra arrogancia.

Una de las primeras lecciones de este año es la vulnerabilidad de la especie humana. Ha bastado la aparición de un nuevo virus para causar una crisis a nivel mundial. Virus como este pueden seguir apareciendo y más desastres pueden ocurrir. Pero como especies tenemos otras amenazas claras a las que hemos hecho poco caso, como es el calentamiento global.

Aumento de la temperatura media de la Tierra relativo al promedio de temperatura en el siglo XX

Poco se ha hablado de ello este año, pero las temperaturas siguen subiendo. El año 2020 puede ser uno de los tres años más calientes desde que hay medidas. El hielo de la Antártida sigue fundiéndose y muchos glaciares están retrocediendo, como consecuencia el nivel del mar sube. ¿Hasta cuando vamos a esperar para tomar medidas serias? Cuando llegue la crisis que puede ser mucho peor que la de la covid-19, será demasiado tarde.

Otra lección es la falta de preparación de nuestra sociedad para enfrentarse a estas crisis. La sanidad pública la han ido erosionando año tras año y privatizando parte. Igualmente se ha hecho con las residencias de mayores. Así pues nos pilló la crisis sin suficientes recursos sanitarios y condenando a muerte a muchas de las personas en residencias de mayores. En algunas comunidades autónomas ha sido una catástrofe y no hemos visto aun que se pidan responsabilidades. Hay que reforzar la sanidad pública en previsión de otras crisis. ¿Habrán aprendido los políticos esta lección?

Pasemos a otro punto, la investigación. Durante el gobierno de Rajoy la investigación sufrió algunos recortes en el presupuesto, pero eso no fue lo peor. Se cambiaron las reglas de contratos y compras de manera que de lo presupuestos cada año solo se pudo gastar alrededor de un 30 por cinto, el resto se tenía que devolver al gobierno. Por tanto, el gasto en investigación se redujo sustancialmente. Eso en general ni lo conocen los ciudadanos ni les importa mucho. Con la pandemia se ha visto la importancia de tener investigadores en activo a la hora de producir una vacuna en una escala de tiempo rápida. Dependiendo de el tipo de crisis, se pueden necesitar investigadores en otros campos. A parte, la investigación es el motor de crecimiento económico a largo plazo. ¿Se empezará a concienciar la sociedad de la necesidad investigación?

2 Al comienzo de la pandemia vimos como los países gobernados por mujeres tuvieron una reacción mucho más efectiva que los otros países. Ellas actuaron rápidamente y con contundencia. En contraste, en países gobernados por los hombres más ‘machos’ como Estados Unidos y Brasil no se tomaron medidas y el número de casos y muertes se dispararon. ¿Hay alguna lección a aprender de eso?

En España, a diferencia de la mayoría de países europeas, la oposición ha aprovechada la pandemia para atacar al gobierno de forma continuada. En vez de intentar hacer un frente común para ver como salir de esa emergencia nacional con el mejor resultado para la población la prioridad ha sido derribar al gobierno. La mayoría de políticos que llegan a la cima de los partidos son gente bastante incapaz y sin la visión de Estado. ¿No habría que cambiar la forma de seleccionar a los líderes y buscar a gente capacitada? En eso o cambiamos o destruiremos la democracia.

Las preguntas podrían seguir y lo importante es que la experiencia del 2020 nos las ha dejado abiertas. Esperemos que 2021 sea mejor, pero no dejemos de valorar las experiencia negativas como una manera de aprender. Lo peor sería que después de tanto sufrimiento no aprendiéramos nada.

2 Responses to “2020, un año del que hay que aprender”

  1. manumenorca dice:

    … también hemos aprendido que en realidad, no necesitamos a las confesiones religiosas para nada… no hemos ido a ver la procesiones por las calles públicas y no pasa nada, no hemos ido a la misa del gallo ni a muchos oficios religiosos en templos por el covid, y no pasa nada… no ha habido cabalgata de reyes, y no pasa nada… no hemos ido a completes por las fiestas patronales de los pueblos, y hemos visto que tampoco pasaba nada… no hemos necesitado ningún referente religioso durante todos estos meses, y seguimos tan campantes, e incluso mejor… en la edad media sacaban al santo de turno para las rogativas en tiempos de sequía, no servía para nada, pero animaba a la gente… hace siglos los penitentes sangraban por las calles para mantener a ralla a la peste negra, no servía para nada, pero se sentían mejor… hoy en día creo que al fin nos hemos dado cuenta de que rezar no aleja el virus -de hecho, ya ha traspasado las puertas del Vaticano y ha infectado al clero y a varios cardenales- y que podemos lidiar contra la pandemia con nuestras armas sin recurrir a las supersticiones, que no dejan de ser un absurdo lastre… algo bueno habremos aprendido de este año de la pandemia que termina

  2. Silvia dice:

    Señor Carreras, estoy totalmente de acuerdo con usted. Esperamos de verdad que hemos aprendido algo. Por lo menos los ciudadanos, de los políticos ya no me espero nada de nada (a todos los niveles han dado un triste espectáculo para no decir obsceno), se ve que viven en otro mundo y no les importamos nada de nada… pero sí dependen de nosotros los ciudadanos, esperamos que los próximos nuestros representantes sean mejor.
    Feliz año señor Carreras, espero de poder seguir leyendo sus artículos que me gustan mucho!

Leave a Reply