Archive for marzo, 2021

Discursos de odio

lunes, marzo 29th, 2021

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Últimamente ha crecido el número de discursos de odio que algunos políticos usan para comprar votos. Parece que no tienen en cuenta las nefastas consecuencias que pueden tener ese tipo de posturas tanto a corto como a largo plazo. En Trump tuvimos un ejemplo clarísimo de esta actitud y aun sufrimos serias consecuencias.

Ya se vio claramente el caso de su discurso de 6 de enero que incitó el asalto en el Congreso. Como consecuencia del asalto cinco personas perdieron la vida. El terror fue grande para muchos políticos refugiados en los sótanos como contó Alexandria Ocasio-Cortez días después. En particular ella pasó mucho miedo ya que recibió mensajes diciendo que iban a por ella. Pero la tragedia no se limitó a lo que pasó aquel día ya que dos policías murieron, uno horas y el otro días después por suicido. No pudieron soportar el fallo en el control y las crítica posteriores. Las consecuencia de todo eso aún siguen ya que continúan las amenazas por parte de los grupos extremistas.

Manifestación en Washington en contra de los ataques a los asiáticos

Pero ese no fue el único caso de discurso de odio por parte de Trump. El atacó tanto a emigrantes sudamericanos como a los afroamericanos.

A los emigrantes suramericanos los calificó de «ladrones y violadores» y los trató de manera miserable separando los hijos de los padres problema que aun no se ha resuelto del todo. A los afroamericanos, en particular a los que se manifestaban por black lives matter, los trató de violentos y antifascistas y defendió a los policías que mataron a varios durante las manifestaciones. Pero a estas actitudes aquí ya estamos por desgracia acostumbrados, aunque no por parte de un presidente en activo.

Lo novedoso de Trump fueron sus discursos y tuits de odio contra China que ha desencadenado violencia contra las comunidades de origen asiático en Estados Unidos. Aunque los ataques iban contra los chinos, la mayoría de la gente no distingue entre chinos, vietnamitas, coreanos o japoneses. Esto ha abierto una nueva ola de ataques contra miembros de comunidades asiáticas.

Trump empezó con la cuestión del cambio climático, diciendo que era un «cuento chino». Esta expresión no debe interpretarse en el sentido que lo decimos en castellano. Trump lo decía infiriendo que los chinos lo habían inventado como ataque a la economía americana. Trataban de destruir la industria del carbón y del petróleo. Esto no tiene ni pies ni cabeza, pero siempre hay gente dispuesta a creérselo.

Lo peor vino con la pandemia. Trump acusó a China de crear el virus y propagarlo. Para él, el virus era el virus chino. Nunca dejó de llamarlo así y mucha gente se lo ha creído. Así empezaron los ataques a personas de origen oriental. Está situación ha llegado a su punto máximo con la matanza de ocho personas, seis de ellas mujeres de origen asiático, en Atlanta hace unos días.

No sabemos aun con certeza la razón de la matanza, pero la población asiática ha reaccionado manifestando su miedo por la situación presente. Aunque casi lo más grave de la matanza fue la explicación que dio el oficial de la policía por lo que había pasado. Dijo que la persona responsable del tiroteo, un joven de unos 30 años, había tenido un mal día. La gente se quedó pasmada con esa explicación.

Luego resultó que este policía tenía en Facebook propaganda de camisetas con insultos a los asiáticos. Una situación increíble.

No hay aun cifras oficiales sobre los ataques sufridos por asiáticos. Cuando empezaron los ataques surgió un grupo llamado Stop AAPI Hate (Parad Asian American Pacific Islands Odio). Este grupo ha indicado que desde que se creo en marzo del año pasado hasta febrero de este año han habido 3795 ataques, uno de ellos con víctima mortal. La preocupación y el miedo sigue aumentando.

Lo grave de los discursos de odio por parte de los políticos es que no se sabe hasta donde pueden llegar las consecuencias.

Trump se ha marchado, pero las consecuencias de sus insultos aún siguen.

Texas y la economía neoliberal

lunes, marzo 15th, 2021

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

Los estados del sur de Estados Unidos son fuertemente conservadores y en general sus ciudadanos eligen a políticos del Partido Republicano para el gobierno del estado. Texas puede que sea uno de los más conservadores, desde la mitad del siglo pasado el Partido Republicano ha controlado el estado.

El resultado de ese control republicano es que siguen políticas económicas al modelo de Reagan. Una de ellas es la llamada trickle-down economics, o sea la economía basada en el goteo hacia abajo.

¿En qué se traduce eso? Se cortan los impuestos a los niveles más altos con la esperanza (o la justificación) de que los beneficios económicos, más inversiones y más gasto, vayan goteando a los niveles bajos. En la práctica pocas gotitas caen.

Un paisaje nevado poco usual en Texas.

Lo que pasa es que al bajar los impuestos a las grandes fortunas cada vez hay más multimillonarios que se van mudando a los estados del sur. Uno de los últimos ha sido Elon Musk. No parece que estas mudanzas hayan ayudados a estos estados. Algo parecido esta sucediendo en España con respecto a la comunidad de Madrid, en donde se han reducido mucho los impuestos de sucesiones.

Pero no es solo en la reducción de impuestos que se caracteriza la política de Texas, está también la eliminación o reducción de regulaciones de todo tipo. Evidentemente las que afectan al cambio climático son las primeras en ser reducidas ya que como dijo Trump «el cambio climático es un cuento chino».

Por otra parte, Texas tiene su propia red eléctrica, separada del resto de Estados Unidos, y sus regulaciones son mínimas.

Como dijo un exgobernador del estado, los tejanos prefieren estar tres días sin luz que tener regulaciones. Todo perfecto.

El problema es que el cambio climático no es un cuento chino y una de sus consecuencias es el haber abierto un camino de tormentas que va desde Alaska al sur de Estados Unidos pasando por el centro y luego sube de nuevo por el este, cruza el Atlántico y va a Europa. España ya es blanco acostumbrado de estas tormentas como fue el caso de Filomena.

En febrero una de estas tormentas especialmente fuerte y fría, peor que Filomena, llegó a Tejas. El estado se cubrió de nieve por más de una semana, las tuberías se congelaron y los tejanos se quedaron sin agua, además fallaron muchas plantas eléctricas y gran parte de la población, unos 8 millones de personas, se quedó sin suministro eléctrico. Mientras las temperaturas estaban entre -2 y -22 grados. Unas 58 personas murieron como consecuencia de la tormenta.

La primera reacción de los políticos de Texas, como en el caso de Madrid, fue culpar al Gobierno central. Biden debe ser un mago para causar todo esto habiendo estado solo unas tres semanas en el gobierno. Luego pasaron a culpar a las centrales basadas en energías limpias como viento y sol. Como siempre hay que culpar a los demás. La realidad fue que muchas plantas de producción de electricidad basadas en gas se quedaron sin suministro debido a la congelación de la tuberías de distribución y hubo muchos otros fallos en otras plantas mientras la demanda de electricidad subía sin parar. Una crisis total.

Pero aquí no pararon los problemas de los tejanos. Las compañías eléctricas ofrecen en Texas un plan en que el cliente paga según el precio de la electricidad en el mercado en cada momento. Debido a la escasez de suministro eléctrico y la alta demanda, los precios llegaron a subir por un factor de hasta 10.000. Claro, los tejanos no se enteraron de esto hasta que miraron la factura del mes.

Antes de la tormenta, en promedio las facturas mensuales estaban entre 200 y 300 dólares. De pronto muchos se encontraron facturas de varios miles de dólares. En un caso de un hombre mayor viviendo solo se encontró que tenía que pagar casi 17.000 dólares por la electricidad en febrero. Un desastre, excepto para las compañías eléctricas.

Este caso es casi un ejemplo de libro sobre la efectividad de este sistema económico. ¿Alguien habrá aprendido algo? Imagino que no, y se seguirá votando a los mismo.

Una cerveza, por favor

lunes, marzo 1st, 2021

Benjamí Carreras
Oak Ridge (EEUU)

En estas últimas semanas unas cuantas decisiones judiciales, el griterío en el Congreso, la regeneración de un partido cambiando de casa y por último unas declaraciones del presidente del gobierno diciendo que España es una democracia plena, han acabado con mi habilidad de mantenerme educado, por tanto vamos a tomar unas cervezas y olvidarnos de la política.

La cerveza no solo ayuda a relajarnos sino que también es un buen tema de conversación. Es probablemente la bebida alcohólica que primero se creó, viene de los comienzos de nuestra civilización junto al invento del pan, hace más de 5.000 años. En aquellos tiempos era cerveza sin lúpulo, pero parece que les encantaba igualmente a nuestro antecesores.

Todo listo para que Daniel empiece la primera fase de producción de cerveza

La primera referencia que conozco está en «La épica de Gilgamesh», uno de los libros cuya copia más antigua es en tableta de arcilla y escrita en cuneiforme. Es una historia interesante sobre el famoso rey de Uruk que nos da una visión de la cultura arcadio-sumeria. El libro contiene la versión más antigua del Diluvio Universal que más tarde se incorporó en la Biblia.

Este libro comienza con la creación de Enkidu por los dioses y como este al llegar a la Tierra se comportaba como una bestia salvage, comía hierba, mamaba leche de otras bestias e iba al abrevadero a beber. Informado de ello Gilgamesh, envió a una prostituta para que lo sacara de esta situación. La mujer con sus encantos, mucha paciencia y finalmente haciéndole comer pan y beber cerveza lo transformó en humano. Con la comida Enkidu se tomó siete vasos de cerveza. Siempre me ha parecido una interesante formula para humanizar bestias.

También en la Biblia encontramos referencias a la cerveza, aunque en las traducciones corrientes no usan ese nombre sino «bebida fuerte.» No gusta mucho a los seguidores de la Biblia hablar de bebidas alcohólicas. En el llamado cinturón de la Biblia, la zona en donde vivo, aún hay muchos condados que prohíben la venta de bebidas alcohólicas. Es interesante que viajando en coche uno se da cuenta enseguida cuando pasa de un condado seco a uno que permite el consumo alcohólico, justo a la frontera está lleno de carteles anunciando la venta de bebidas. Muchos evangelistas están en contra del alcohol hasta tal punto que niegan que Jesús bebiera vino en la última cena. Dicen que bebió zumo de uvas.

El tema de la cerveza ha salido a la luz últimamente por el descubrimiento hecho en el sur de Egipto de la fabrica más antigua de cervezas, data de la época del predinástico rey Narmer. En Egipto las mujeres se ocupaban en general de la confección del pan y la cerveza. La receta de esta última parece que era simple, poner una especie de pan en remojo en agua unos días para que tenga lugar la fermentación.

La producción de cerveza no se propagó mucho por el Mediterráneo, donde la vid crece fácilmente y la producción de vino ha sido dominante. Pero sí se propagó en zonas del norte de Europa y fue evolucionando. En España cuando yo era joven solo había unas pocas marcas de cerveza, por ejemplo la Damm y la Moritz en Barcelona y el Aguila y Mahou en Madrid. Pero en los últimos años la producción de cerveza artesana ha crecido enormemente en todos los países y en donde vivimos en EEUU hay muchos bares especializados en cervezas artesanas.

Yo siempre tuve curiosidad por la fabricación de cerveza hasta el punto de que cuando estaba de postdoc en Glasgow hice un intento de fabricar cerveza en el piso donde vivíamos. No funcionó la cosa. Pero ahora tengo a mi hijo Daniel que se ha montado en casa todo un sistema de producción y hace unas cervezas excelentes. Toda una variedad de IPA’s y Punks. Cada par de semanas produce más de cuatro docenas de botellas de cerveza y así vamos tirando.

Al menos hay algo positivo en la historia de la humanidad: ¡hemos progresado mucho en la calidad de la cerveza!